Las vacunas son seguras sin ninguna duda

Si, las vacunas son seguras sin ninguna duda, pero existen algunos efectos secundarios en 1 de cada millón de personas. Los efectos secundarios se muestran como reacciones alérgicas y son fiebre, vómitos, erupciones o dolores musculares.

Pero también hay que decir que pese a que pueden presentar efectos secundarios en algunas personas, han evitado más de 150 millones de muertes. Además, no existe medicamento sanitario que tenga una regulación más alta que las vacunas y más controles sanitarios, tanto en su producción como en su conservación.

Por lo que podemos afirmar que las vacunas son los medicamentos más seguros que existen hoy en día.NOCHE-INVESTIGADORES-2018-NANOVACUNAS-008

La gripe vuelve: Vacúnate

Entre Octubre y Diciembre comienza la vacunación para la Gripe, si tienes más de 50 años, tienes alguna enfermedad crónica o riesgo de ella alto: Diabetes, Enfermedades Cardiovasculares, Autoinmunidad o algún tipo de cáncer, eres sanitario o investigador científico expuesto a posibles riesgos de infecciones, no dudes en vacunarte: LAS VACUNAS FUNCIONAN.

En este Blog ire colgando las fotos que envieis de aquellos sanitarios, científicos y amigos que os vacuneis de gripe siguiendo a la siguiente iniciativa en Vacunología: ¡Yo también me Vacuno!, que ha iniciado el Dr. Raul Ortiz de Lejarazu, Profesor de Microbiología y Director del Centro Nacional de Gripe en Valladolid y vacunólogo experto en gripe.

Vuelve el “sarampión”!!! pero si hay vacuna!!!

Ricardo Calderon Gonzalez (Queens University, Belfast, Ireland) ha enviado este Post del http://www.sciencealert.com sobre el Movimiento anti-vacunas.

Por culpa de los anti-vacunas, 37 personas han muerto de sarampión este año

Un brote de sarampión está arrasando Europa, provocando un alto número de víctimas. En la primera mitad de 2018 hubo 41.000 casos registrados de esta infección viral fácilmente prevenible.

Este periodo de seis meses ha visto casi doblar el mayor número de casos anuales desde 2010 (que fue de 23.927 en todo 2017), y 37 vidas perdidas debido al sarampión. Y según expertos de Estados Unidos, esto es a lo que América se puede enfrentar también si los padres no vacunan a sus hijos.

“Tenemos una situación muy seria”, indicó a la NBC el doctor Alberto Villani del Hospital Pediátrico Bambino Gesù y presidente de la Sociedad Pediátrica Italiana.

“La gente está muriendo de sarampión. Esto era increíble hace cinco o 10 años”.

Y si, sin lugar a duda, la razón de la gravedad del brote es el descenso en las tasas de vacunación. Con el fin de prevenir brotes, al menos el 95 por ciento de la población debe ser vacunada con dos dosis de la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubeola).

En algunas partes de Europa, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cobertura de vacunación es inferior al 70 por ciento.

“Es el principal factor causante de brotes”, indicó a la NBC Anca Padaruru de la Comisión Europea en Bruselas. “Es inaceptable tener en el siglo 21 enfermedades que deberían y podrían haber sido erradicadas”.

El sarampión está actualmente en aumento en Estados Unidos. El año pasado vio el peor brote en Minnesota en décadas, y a comienzos de este año hubo otro en Nueva York. Hay un brote ocurriendo ahora mismo en Brooklyn, con seis casos surgidos la semana pasada, todos ellos en niños no vacunados (uno de ellos demasiado joven para haber recibido la vacuna).

El año pasado el Centro de Control de Enfermedades norteamericano estudió el número creciente de brotes en los Estados Unidos, y encontró que el 70 por ciento de nuevos casos se da en pacientes no vacunados.

Tal y como informamos entonces, el movimiento anti-vacunas ha estado creciendo en los últimos años, en parte gracias a un fraudulento (y retractado) estudio realizado en 1998 por el exmédico Andrew Wakefield, al que se le retiró el derecho a ejercer en Reino Unido por mala práctica.

El estudio de Wakefield usó deliberadamente datos falsificados para realizar la fraudulenta declaración de que había un vínculo entre la vacuna triple vírica y el autismo (posiblemente para eliminar la competencia a una vacuna alternativa frente al sarampión que él mismo había patentado).

Aunque investigaciones posteriores han encontrado que no hay ningún vinculo entre las vacunas y el autismo, mucho menos de causalidad, muchos aún creen en ello y rechazan vacunar a sus hijos (incluida la vacuna triple vírica).

El sarampión ha sido eliminado de los Estados Unidos (es decir, que no hay nuevos casos que se originen en el país), pero surgen brotes importados del exterior. El brote de Nueva York fue causado por un turista, y el actual brote de Brooklyn fue el resultado de un niño sin vacunar que viajó a una zona de Israel en la que se estaba dando un brote.

“Lo que está pasando en Europa está sucediendo ahora en Estados Unidos, de momento a una escala más pequeña”, indica Peter Hotez, director Centro para el Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas en la Facultad de Medicina de Baylor.

Pero podría ser mucho peor si no se hace algo. Un artículo científico de 2014 encontró que los esfuerzos para corregir la información incorrecta eran tristemente inadecuados en comparación con el esfuerzo común llevado a cabo por los defensores de la campaña anti-vacunas, que usan internet para expandir su mensaje anti-ciencia.

Este mensaje es mucho más peligroso de lo que puedes pensar en un principio: si solamente el cinco por ciento de una comunidad rechaza vacunarse, esto puede tener un efecto desproporcionado en la salud pública, triplicando la tasa anual de sarampión.

Esto, a cambio, no afecta sólo a los pacientes, si no a toda la comunidad, aumentando la carga de trabajo en los hospitales y costando 2,1 millones de dólares a la sanidad pública, según estimaciones conservadoras.

El sarampión es también terriblemente contagioso, y potencialmente mortal, especialmente en niños pequeños. En 2016 hubo 89.780 muertes debidas al sarampión en todo el mundo, la mayoría de ellas en niños menores de 5 años.

Y en la década anterior a la introducción de la vacuna triple vírica en 1963, había entre 300 y 700 muertes registradas anualmente en Estados Unidos debidas al sarampión.

“La gente no las ve y entonces se olvida de ellas o piensa que las enfermedades ya no existen” comenta el profesor de medicina Jeffrey D. Klausner de la Universidad de California en Davis.

“No se dan cuenta de que su hijo puede sufrir meningitis, encefalitis y daño cerebral permanente debido al sarampión”.