¿Por qué muchos jóvenes no se han querido poner la vacuna de recuerdo de la covid19?

Publicado el 07 Noviembre 2022 en:https://theconversation.com/por-que-muchos-jovenes-no-se-han-querido-poner-la-vacuna-de-recuerdo-de-la-covid-193120 publicado el 07-11-22

La pandemia de covid-19 nos ha dejado varias certezas con respecto a los jóvenes en relación con esta enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2.

En primer lugar, hoy sabemos que los adultos mayores de 60 años tienen un mayor riesgo de morir y sufrir [covid grave que los adultos jóvenes](https://doi.org/10.1016/j.ijid.2021.09.022).

Segundo, solo aquellos jóvenes con varias morbilidades de riesgo han sufrido también hospitalizaciones y enfermedad covid grave durante la pandemia.

Y tercero, los datos de los ensayos clínicos avalan una dosis de refuerzo en el grupo de menores de 35 años al disminuir su posibilidad de infectarse y de enfermedad severa en [porcentajes superiores a los de los mayores de 35 años](https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8728796/).

## Vacunarse reduce la coinfección con gripe y la covid prolongada

Los datos científicos indican que existen varias razones para fomentar una dosis de recuerdo en los jóvenes:

**1. Aumento de incidencia covid y convergencia con otras infecciones estacionales.**

En pleno otoño y con un incremento relevante en la incidencia de la covid-19, existe la posibilidad de convergencia con otras enfermedades infecciosas estacionales como son la gripe y virus sincitial, por lo que un refuerzo en los jóvenes ayudaría a disminuir la posibilidad de coinfección. Además, hay que tener en cuenta que entre los jóvenes también hay grupos de riesgo a los que se recomienda esta dosis de refuerzo, como [mujeres embarazadas o en periodo de lactancia](https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/recommendations/pregnancy.html).

**2. Disminución en la inmunidad a las vacunas covid.**

La [inmunidad a las vacunas frente a covid-19 decae en todos los grupos de edad, incluidos los jóvenes](https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(22)00152-0/fulltext). Una inmunidad reducida daría oportunidades al virus para aumentar su transmisión, lo que se podría traducir en un aumento de la incidencia a enfermedad grave, hospitalización y muerte.

**3. Reducir el impacto de la covid prolongada.**

Muchos adultos de todas las edades continúan informando de síntomas meses después de la infección, lo que se denomina covid prolongada, con secuelas debilitantes que pueden causar bajas laborales. Incluso se ha sugerido un aumento de ictus en los casos de adultos menores de 45 años y con el desarrollo de síntomas similares a enfermedades reumáticas autoinmunes con presencia de autoanticuerpos. La vacunación puede [reducir este impacto de la covid prolongada y del desarrollo de estos síndromes autoinmunes](https://www.bmj.com/content/377/bmj-2021-069676).

**4. Las vacunas covid-19 son seguras, y las nuevas más interesantes.**

La seguridad de las vacunas frente a covid y su eficiencia es clara al haber logrado evitar la mortalidad y la covid grave. Además, han detenido con gran éxito la transmisión del virus y controlado las variantes más transmisoras, como ómicron. Las [nuevas vacunas covid de ARN para refuerzo de este año 2022](https://www.sanidad.gob.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/vacunaciones/covid19/docs/Recomendaciones_vacunacion_Otono_Covid_VF.pdf) tienen la particularidad de ser bivalentes frente a la cepa original y las variantes de mayor transmisión; por lo que este refuerzo inducirá una inmunización más amplia. Además, la primera vacuna proteica de Novavax (NuvaxovidR), recién aprobada por la EMA, está [muy recomendada para vacunación de los más jóvenes](https://www.who.int/es/news-room/feature-stories/detail/the-novavax-vaccine-against-covid-19-what-you-need-to-know).

**5. Infección y vacunación no generan la misma inmunidad.**

Una de las falsas creencias en cuanto a inmunidad y protección es que [infectarse con el virus es lo mismo que vacunarse](https://theconversation.com/covid-19-en-que-se-diferencia-la-inmunidad-de-las-personas-contagiadas-y-la-de-las-vacunadas-163032). Quizás no hemos hecho suficiente hincapié desde el mundo académico en que muchos virus tienen estrategias para enmascarar o disminuir la respuesta inmune ([evasión inmunológica](https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8310325/)) y, por lo tanto, la infección genera una inmunidad incompleta. Por el contrario, las vacunas inducen una inmunidad completa y amplificada.

## Menos de la mitad de los jóvenes tienen dosis de refuerzo

A pesar de estos buenos datos clínicos y las razones para que los jóvenes se pongan una dosis de refuerzo, el mensaje no ha calado del todo. Aunque la mayoría de los jóvenes españoles (en torno a un 84 %) tienen una pauta de vacunación covid completa, menos de la mitad de los adultos jóvenes entre 20 y 39 años se han puesto una dosis de refuerzo. Contrasta con el [porcentaje de adultos entre 49 y 59 años, un rango de edad con una dosis de refuerzo (76 %)](https://www.datadista.com/coronavirus/evolucion-de-la-vacunacion-en-espana/).

Estos datos sugieren que los adultos jóvenes en España son reacios a ponerse la dosis de refuerzo, datos similares [a encuestas en la población joven universitaria de EE UU y algunos países centroeuropeos](https://doi.org/10.3390/ vaccines10020265).

¿Cuál es la razón de esta desconfianza en las vacunas covid-19?

## Divulgación sobre vacunas en pandemia

En 2019 muchos adultos y jóvenes desconocían cuáles eran las diferencias entre virus y bacterias, antígeno y anticuerpo, ADN y ARN. También ignoraban qué era una [PCR](https://theconversation.com/cuando-es-util-y-cuando-no-la-prueba-de-la-pcr-160027) y para qué servía, cómo se preparaba una vacuna y [qué fases se seguían para aprobarla](https://theconversation.com/se-pueden-acortar-los-tiempos-para-desarrollar-una-vacuna-184483).

Un año después, la pandemia de covid-19 cambió las tornas. Y esos conceptos llegaron incluso a los programas más vistos en televisión. Paralelamente, empezamos a ponerle cara a los científicos y científicas más relevantes en Biología Molecular, Enfermedades Infecciosas e Inmunología, antes absolutos desconocidos. 

En cierto modo, asistimos a una alfabetización científica general que puede haber influido de forma positiva en las buenas tasas de vacunación completa en España. Pero insuficiente para convencer al grupo de los jóvenes desde 25 a 35 años de la importancia de la dosis de refuerzo. Y no hablamos de continuas dosis de refuerzo que podrían no estar indicadas, como afirma la [Federación Europea de Sociedades de Inmunología](https://www.efis.org) en el [último Informe del grupo de Vacunas](https://www.efis.org/cms/upload/downloads/EFIS-Vacc-TF/EFIS_Vaccine-TF_Lessons-Learned-report.pdf), sino de una sola dosis de refuerzo.

## Pequeña indagación con un cuestionario dirigido

Para indagar sobre el punto de partida, desde la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) hemos difundido durante 3 semanas [un pequeño cuestionario voluntario y anónimo](https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSc4EKKhMs3tifaRq82EM9pXxTJJk62sj6-iYVCoDTqUBRbfHQ/viewform?usp=sf_link) sobre “alfabetización en vacunas”.

Participaron voluntariamente 52 jóvenes universitarios con edades entre 25 y 45 años, y otras 20 personas adultas de distintos ámbitos y formaciones académicas menores de 59 reclutadas a través de Facebook. Las 10 preguntas planteadas recogían información sobre su estado de vacunación infantil, de adultos y de gripe, si habían pasado covid-19 y cuándo, si habían pasado la gripe, su confianza en las vacunas, el tipo de vacunas que conocían y cómo se informaban sobre vacunas. La pretensión no era hacer una encuesta científica sino obtener información que sirviera de punto de partida y reflexión.

Los resultados de este pequeño cuestionario indican que casi todos los participantes, un 96 %, tenían una vacunación covid completa. Solo un 4 % o no se habían vacunado o tenían una vacunación incompleta. También constatamos que un porcentaje alto de los participantes (69 %) tenía una dosis de refuerzo, lo cual era lógico ya que habían participado en el cuestionario un notable grupo de profesionales sanitarios.

En cuanto a su historial de vacunación, todos habían recibido todas las vacunas infantiles y en un porcentaje alto (62 %) estaban vacunados de adultos frente al papiloma, la varicela, la hepatitis A o B, el neumococo, el meningococo o el tétanos. Además, la mitad también se habían vacunado de la gripe, como se recomienda a sanitarios independientemente de su edad.

Los encuestados tenían un buen conocimiento sobre todos los tipos de vacunas, y un 80 % declaraba tener confianza en todas las vacunas.  El 20 % restante, sin embargo, desconfiaba de las vacunas covid-19. Esto explica que un tercio de los jóvenes participantes no se haya puesto la vacuna de refuerzo.

Fue una grata sorpresa comprobar que, en su mayoría (80 %), recababan la información sobre vacunas en los medios nacionales oficiales como el Ministerio de Sanidad o el Instituto de Salud Carlos III o internacionales oficiales como los Centros de control de enfermedades, de prevención, organismos reguladores como la EMA o la FDA.

El punto de partida de los jóvenes adultos en nuestro cuestionario parece bueno: conocen todos los tipos de vacunas, tienen una alta confianza general en las vacunas, se informan en sitios fiables sobre vacunación, no son reticentes a vacunarse… Sin embargo, su confianza en las vacunas covid-19 sigue siendo más baja que en el resto.

## Información científica de calidad para los jóvenes

Para convencer de datos científicos a nuestros jóvenes bien informados hay que dar una buena formación científica y de calidad. La divulgación general probablemente no es suficiente: hace falta una información científica más amplia y programada sobre Prevención y Vacunas. En otras palabras, puede que a los jóvenes adultos les haya faltado una información especializada y científica sobre vacunas de adultos, incluidas las vacunas frente a SARS-CoV2. De haberla tenido es probable que su confianza en las vacunas de refuerzo fuera más firme.

De cara al futuro, convendría reforzar la divulgación en dos aspectos: vacunas de adultos y enfermedades infecciosas.

_Agradecimientos especiales de la autora a los alumnos de Procesos Sanitarios y Avances en Enfermedades Infecciosas de las Facultades de Educación y Ciencias de la Salud de UNIR y a diversos usuarios de Facebook que participaron voluntariamente en el cuestionario._

La bacteria que contamina el queso no pasteurizado y la carne mechada sigue sin vacuna.

https://theconversation.com/la-bacteria-que-contamina-el-queso-no-pasteurizado-y-la-carne-mechada-sigue-sin-vacuna-179510

Existen dos alimentos históricamente prohibidos para las mujeres embarazadas: el jamón curado y el queso no pasteurizado. El primero, por el riesgo de contraer toxoplamosis. Y el segundo, por otra bacteria menos conocida pero bastante peligrosa para el feto llamada _Listeria monocytogenes_.

Se trata de una bacteria ambiental presente en el agua y la tierra, en vegetales en descomposición, en animales domésticos y salvajes, incluso en la microbiota. Es responsable de una infección alimentaria grave conocida como listeriosis. Lo preocupante es su capacidad de contaminar no solo los quesos frescos y blandos preparados con leches no pasteurizadas, sino también germinados crudos, melones, salchichas, patés, salmón y mariscos ahumados o carnes listas para comer en fiambre.

Las infecciones por listeriosis suelen ser esporádicas. Pero en ocasiones surgen grandes brotes alimentarios relacionados con problemas de control en la industria alimentaria o con fallos en los sistemas de almacenamiento de alimentos. Como el que sucedió en España en 2019 asociado al consumo de [carne mechada](https://www.sanidad.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/listeriosis/home.htm).

## Leve para los sanos, grave para fetos e inmunodeficientes

¿Quiénes están en riesgo y cuáles son los síntomas de la listeriosis? Las personas con alto riesgo frente a esta infección son adultos con un sistema inmunológico debilitado, mujeres embarazadas, sus fetos o recién nacidos y adultos mayores de 65 años. La infección de fetos y recién nacidos no es a través de los alimentos, sino por transmisión de la madre a través de la placenta.

En estos individuos de riesgo el índice de mortalidad por listeriosis es muy alto, [rondando el 20-30%](https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/listeriosis). Para el resto de las personas jóvenes o los adultos sanos, la listeriosis es una enfermedad leve, con síntomas similares a los de cualquier microbio transmitido por alimentos (diarreas y fiebre). Tanto que normalmente la infección pasa desapercibida y ni siquiera se diagnostica.

En mujeres embarazadas tampoco encontramos síntomas muy específicos: fiebre, fatiga o dolores lumbares o musculares. Sin embargo, sus consecuencias para los fetos son muy graves, por lo que conviene diagnosticarla lo más rápidamente posible. Concretamente, en los fetos provoca abortos, muerte fetal, partos prematuros o graves patologías neurológicas en los recién nacidos supervivientes.

En las personas mayores de 65 años o adultos con sistemas inmunológicos debilitados, entre ellos pacientes oncológicos, los síntomas de listeriosis más habituales incluyen dolor de cabeza, rigidez en el cuello, confusión, pérdida del equilibrio, convulsiones, fiebre y dolores musculares. Si pasa del intestino a la sangre origina septicemia, y meningitis o encefalitis en caso de invadir el cerebro. Otra posibilidad es que provoque erupciones cutáneas, gastroenteritis, mioendocarditis o artritis sépticas.

## Diagnóstico y tratamiento de la listeriosis

Que la bacteria de la listeriosis genere estas patologías se debe a dos [características especiales](https://novapublishers.com/shop/listeriosis-outbreaks-symptoms-risk-factors-and-treatment/). En primer lugar, que puede atravesar tanto la barrera hematoencefálica del cerebro como la barrera placentaria en el útero. En segundo lugar, que sobrevive a la refrigeración –e incluso a la congelación– durante un periodo de tiempo relativamente largo. 

El diagnóstico se realiza identificándola en un cultivo microbiológico de la sangre, el líquido cefalorraquídeo o el líquido amniótico de los pacientes. En mujeres embarazadas y recién nacidos se trata con antibióticos como ampicilina o amoxicilina durante dos semanas. Sin embargo, en adultos mayores de 65 años o con un sistema debilitado el tratamiento se puede alargar un mes.

## Los casos se triplican

¿Qué impacto tiene la listeriosis? Se producen alrededor de [1 600 casos de listeriosis anuales en EEUU](https://www.canr.msu.edu/news/what-s-on-the-menu-for-2022-covid-19-listeria-salmonella-e-coli-1), según la Universidad Estatal de Michigan, y unos 2 600 casos anuales en Europa de acuerdo con el informe de 2019 de la [autoridad europea de seguridad alimentaria (EFSA)](https://efsa.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.2903/j.efsa.2021.6406).

En España, entre 2001 y 2007 la listeriosis tuvo bajo impacto, con [1 242 casos en total](https://scielo.isciii.es/pdf/gs/v28n1/nota_de_campo.pdf). Sin embargo, en el 2018 los casos se triplicaron, alcanzando los [432 anuales](https://www.eurosurveillance.org/content/10.2807/1560-7917.ES.2019.24.21.1800271;https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/Documents/resultados%20vigilancia/Informe_listeriosis-RENAVE_28082019.pdf).

Tanto el envejecimiento de la población como la falta de controles de seguimiento de la industria alimentaria tienen bastante que ver con este aumento. Por eso desde 2015 es considerada [Enfermedad de Declaración Obligatoria](https://www.sanidad.gob.es/gl/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/listeriosis/docs/Informe_listeriosis-RENAVE_2808209.pdf). Eso implica que todos los casos deben ser reportados a las autoridades sanitarias.

Este aumento de incidencia y de los brotes también se puede explicar por la reciente [aparición de clones hipervirulentos de la bacteria](https://www.sanidad.gob.es/gl/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/listeriosis/docs/Informe_cierre_Listeriosis_20190927.pdf), como los que se detectaron en [un brote en el País Vasco en 2014](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25418800/).

## Higiene y alimentos a vigilar

La mejor manera de prevenir el contagio de esta bacteria es mantener una buena higiene, lavarse en profundidad las manos tras estar en contacto con animales y cocinar bien los alimentos, a temperaturas superiores a los 70ºC. No hay que olvidar que esta bacteria puede crecer cómodamente entre -20ºC y 4ºC e incluso tolerar ambientes de alta salinidad. Por ello, las personas de alto riesgo a listeriosis deben evitar el consumo de quesos blandos y alimentos refrigerados como [pescados crudos, ahumados o mariscos, leche cruda o verduras congeladas sin cocción](https://www.cdc.gov/spanish/listeria/faq.html).

Además, hay que tener en cuenta que esta bacteria suele formar biopelículas en las superficies, por lo que se deben tomar medidas más drásticas de desinfección.

En el ámbito de la industria alimentaria, para prevenir la listeriosis es fundamental seguir buenas prácticas de higiene y manipulación, además de un control real y efectivo de la temperatura en la cadena de producción, distribución y almacenamiento de los alimentos.

En cuanto a su posible reservorio animal en los rumiantes, conviene vigilar la presencia de clones hipervirulentos y evaluar la razón de su selección.

## Momento de plantearse una vacuna

Según [el último informe 2019 del Centro Europeo para la prevención y control de enfermedades](https://efsa.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.2903/j.efsa.2021.6406) (ECDC), Alemania (570 casos) y España (505 casos) están a la cabeza de la listeriosis, seguidos por Francia (373 casos). Esto sugiere que es buen momento para dar prioridad a la búsqueda de una vacuna.

Las vacunas que existen están en fases preclínicas en animales de experimentación. Las hay con diseños celulares, que [difícilmente pueden desarrollarse de forma comercial](https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3930854/). Pero también contamos con opciones sintéticas de bajo coste que podrían producirse a gran escala con relativa facilidad. Es el caso de las nanoformulaciones con distintos antígenos de la bacteria con una toxina bacteriana como [la listeriolisina O](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25659269/). O de las propuestas basadas en factores de virulencia compartidos con otras bacterias, que podrían proteger frente a [varias enfermedades infecciosas](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33953709/).

También existen ya vacunas experimentales para listeriosis que utilizan bacterias atenuadas que protegen [frente a las cepas más frecuentes de esta bacteria](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33362730/) y que podrían pasar a fases clínicas si hay farmacéuticas interesadas.

Esta última condición es clave. Por ahora, solo una compañía biotecnológica ha mostrado interés en vacunas para listeriosis, y [únicamente para su uso en investigación](https://www.creative-biolabs.com/vaccine/listeria-monocytogenes-vaccines.htm).

Que la vacuna de la listeriosis se hiciera realidad no sólo sería interesante para Europa y países occidentales, donde tanto las mujeres embarazadas como los recién nacidos y los adultos mayores de 65 años o con un sistema inmunológico debilitado se beneficiarían. También saldrían ganando países en vías de desarrollo, donde la incidencia de listeriosis es aún muchísimo más alta porque la pasteurización y la cocción de alimentos no están tan extendidas.

Además, una vacuna ayudaría a mitigar los costes asociados a esta enfermedad, que es ya [el tercer patógeno alimentario más costoso en términos de hospitalizaciones](https://www.foodnavigator.com/Article/2014/10/06/Urgent-efforts-needed-to-fill-Listeria-data-gap-in-developing-countries-WHO-study?utm_source=copyright&utm_medium=OnSite&utm_campaign=copyright).

Diferencias entre la inmunidad de la infección por SARS-CoV-2 y las vacunas

En pocos meses hemos logrado tener un 30% de la población vacunada en nuestro país. Y eso invita a reflexionar sobre cómo es la inmunidad que adquirimos. ¿Es equivalente la inmunidad natural que confiere ser infectados a la que aportan las vacunas frente a COVID-19? ¿Podemos medir con pruebas rápidas esa inmunidad?

Para empezar hay que tener en cuenta que la inmunidad natural tras la infección está condicionada por las distintas tácticas con las que el virus SARS-Cov-2 intenta esquivar al sistema inmune. Además, el virus es capaz de mutar y generar variantes que también pueden ser más transmisibles y virulentas, lo que también afecta a la inmunidad que genera.

Hay que indicar que ambas habilidades son diferentes. Que el virus alcance mayor transmisión implica que podría esparcirse con facilidad a un mayor número de personas, como ocurre actualmente con la variante delta, candidata a convertirse en la variante dominante en poco tiempo. Sin embargo, una mutación que generara mayor virulencia aumentaría la gravedad incluso con una infección muy pequeña, algo que afortunadamente no ha sucedido de momento con SARS-CoV-2.

## Cómo se mide la inmunidad

En principio, la inmunidad natural se podría hipotetizar como más amplia porque implica una respuesta inmunológica frente a un número más alto de antígenos que la respuesta inmunológica a una vacuna con un único antígeno. Este es el caso de muchas de las vacunas actuales frente a COVID-19. Algunas usan como antígeno la proteína S completa (AstraZeneca o Jannsen), y otras solo la región de unión al receptor de entrada del virus, llamado RBD (Pfizer o Moderna).

Pero también hay que hacer aquí una salvedad, porque existe la posibilidad de crear vacunas frente al virus inactivado, como han hecho para la vacuna de SinoVac. En ese caso, la respuesta inmunológica que induciría sí sería frente a todas las proteínas del virus.

Lo que parece indiscutible es que no es sencillo medir la respuesta inmunológica. La respuesta de anticuerpos, conocida como inmunidad humoral, sí se examina con tests serológicos rápidos. En cambio, la respuesta de las células T o inmunidad celular no se puede evaluar con ninguna prueba rápida.

Por último, si pretendemos comparar la inmunidad natural y la que confieren las vacunas, hay que tener en cuenta que al vacunar buscamos una respuesta inmunológica que neutralice al virus y además nos ofrezca protección a muy largo plazo.

## Lo que dicen los datos

Dicho todo esto, los datos que tenemos hasta el momento nos indican que las personas que se han infectado generan una [respuesta inmunológica](https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/Documento_INMUNIDAD_Y_VACUNAS.pdf) frente a la proteína S que es [bastante inferior](https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fimmu.2021.657711/full) que la respuesta inmunológica que generan las vacunas, tanto de [ARN de Moderna y Pfizer](https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2021.04.15.440089v2.full.pdf) como de adenovirus (AstraZeneca o Janssen).

Por otro lado, es cierto que la inmunidad natural de los pacientes que han padecido COVID-19 induce una gran cantidad de anticuerpos que incluso podrían [durar toda la vida](https://www.nature.com/articles/s41586-021-03647-4.pdf). Sin embargo, la infección por el virus no genera mayor número de anticuerpos neutralizantes que [las vacunas de ARN, por ejemplo](https://stm.sciencemag.org/content/early/2021/06/08/scitranslmed.abi9915.1). Más bien es al revés: los anticuerpos que se producen tras inmunizar con vacunas de ARN [reconocen mejor al enemigo](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34103407/) que los inducidos por la infección natural. Y lo mismo ocurre con [las vacunas de adenovirus](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34111577/).

El matiz “neutralizantes” al hablar de anticuerpos es importante, porque evalúa la capacidad de estos anticuerpos para bloquear al virus. Ese análisis de su función ofrece más información sobre la protección que los tests serológicos, que solo examinan [cantidad de anticuerpos frente al virus](https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8183028/).

En cuanto al problema de las variantes, las vacunas de ARN, adenovirus y proteínas recombinantes con una pauta de vacunación de dos dosis generaron suficientes anticuerpos neutralizantes frente a las [variantes beta, alfa y gamma](https://www.nature.com/articles/s41591-021-01347-0). Respecto a la variante delta no hay aún estudios clínicos.

## Conclusión: vacunarse es fundamental

En definitiva, todos los estudios reflejan que la inmunidad de los vacunados induce más protección que la inmunidad natural. Vacunarnos es fundamental, incluso si ya hemos pasado la COVID-19. Otra conclusión indiscutible es que merece la pena realizar muchos más estudios de anticuerpos neutralizantes con todas las vacunas disponibles. Por un lado, para comparar entre ellas y con los anticuerpos neutralizantes de los pacientes COVID-19, ya sean asintomáticos, leves o graves. Pero también para realizar estudios epidemiológicos que evalúen la importancia de las vacunas en la pandemia.

Artículo en The Conversation el 24 de Junio de 2021

Autora: Carmen Alvarez Dominguez

https://theconversation.com/covid-19-en-que-se-diferencia-la-inmunidad-de-las-personas-contagiadas-y-la-de-las-vacunadas-163032

Miedos a la segunda dosis de vacuna AstraZeneca: tienen razones o son infundados?

Sobran argumentos y palabras, no hay comparación a la posibilidad de trombos de medicamentos como la “píldora” comparado con esta vacuna o con una acción tal simple como fumar. Pero aún es peor el riesgo a Trombos que causa una infección por COVID, nada menos que el 16,5% de los pacientes sufren trombos, mientras que el riesgo a trombos con esta vacuna es 0,0004%.

Si añadimos que a partir de los 50 años el riesgo a COVID mortal es del 3% y que aumenta significativamente a un 9,5% si añadimos 10 años más, es decir entre los 60-69 años y que a partir de los 70 años el riesgo a un COVID mortal es del 22,8% yo creo que los miedos a un trombo deberían ser menores que los miedos a poder coger COVID.

Seamos juiciosos y no desconfiemos de unos medicamentos cuya regulación es la más estricta que existe y sin embargo no desconfiamos de otros cuyo riesgo a desarrollar trombos es real: anticonceptivos, corticoides o antipsicóticos.

Por que España va tan despacio en la vacunación COVID-19? Quieres saber por qué?

España va lenta en vacunación y hay varias razones, no solo que también vaya lenta Europa.

https://theconversation.com/por-que-espana-va-tan-despacio-en-la-vacunacion-covid-19-157780

En este artículo explicó varias de estas razones que son en resumen las siguientes:

1.- Falta de industrias farmacéuticas que generen materias primas para las vacunas (nano lípidos, adyuvantes, viales para las vacunas, tapones para los viales..)

2.- Falta de biotecnológicas que produzcan antígenos de vacunas (ARNm, adenovirus, proteínas recombinantes, virus inactivados)

3.- Desaparición de farmacéuticas en España filiales de las que producen vacunas (AstraZeneca, Pfizer, GSK, Novartis…)

4.- Fata un Plan General de Vacunación con plan A, B y C para que no pare la vacunación si hay problemas (saber que vacunas se dirige a que grupos, tener varias vacunas para cada grupo, acceder a todas las vacunas posibles de los distintos mercados)

5.- Falta de inversión en I+D+i para que hayas grupos de investigación que diseñen vacunas (en organismos públicos como universidades, centros de investigación como el CSIC, institutos de investigación como el ISCIII, en organismos privados y mixtos como universidades privadas, centros de investigación público-privados…)

Y con Covid-19 llegaron las prisas por tener una vacuna en tiempo récord. Pero, es recomendable tener prisa en el diseño de una vacuna? En el siguiente enlace lo explico

https://theconversation.com/por-que-no-se-puede-ni-se-debe-fabricar-una-vacuna-para-la-covid-19-en-un-tiempo-record-145464

Divulgar la ciencia, la Salud y la cultura en la radio ARCO FM

  1. Hoy en la radio ARCO FM de cantabria con Chuchi Guerra, hemos tenido una amena charla sobre el libro El espíritu de la mariposa (la cultura) con su autora Maria Luisa Martin Horga y dos investigadores del IDIVAL (ciencia), Carmen Alvarez y Jesús Merino, a cuyos grupos de investigación en Inmunoterapia del cancer (Salud), dona la autora los beneficios de su libro. Hemos hablado de un libro que transmite esperanza en todo, el tema, su diseño y su contenido, donde la Salud también forma parte de la historia, la medicina, los trasplantes de órganos, la vida. Y además el gesto generoso de la autora de aportar su grano de arena a la investigación, refleja cómo hacer algo por la ciencia y la Salud, puede partir de cualquier iniciativa y que mejor que partir de la cultura, de los libros. Es también un gesto de reivindicación para que se destine más financiación a la investigación. De eso también hemos hablado de lo importante de pequeños gestos como este, o de cómo nuestros impuestos deberían invertirse en investigación, como la famosa y reclamada casilla para la ciencia en la declaración de hacienda que los científicos llevamos solicitando desde hace más de 10 años a nuestros politicos, sin ningún éxito. De lo poco que vende invertir en ciencia, de lo fundamental de invertir en Salud e investigación, de lo que hacemos los investigadores, en fin de la vida. Pero también es muy importante que la gente conozca lo que hacemos y que cada vez divulguemos más la ciencia; por eso gracias a emisoras de radio como ARCO FM en Cantabria por ayudarnos a divulgar Salud, ciencia y cultura.

Feliz Día de la Inmunología: celebremos las Inmunoterapias contra el cáncer

Hoy día 29 de abril de 2019, es el día mundial de la Inmunología y para celebrarlo que menos que hablemos de las Inmunoterapias contra el cáncer. La inmunoterapia y su reconocimiento por la academía de Premios Nobeles en el 2018 a Tasuku Honjo (Universidad de Kyoto, Jaón) por la inmunoterapia anti-PD-1 y a James Allison (Centro del Cáncer MD Anderson de la Universidad de Texas, EEUU) por la inmunoterapia anti-CTLA-4 ha supuesto el gran avance en terapias contra el cáncer de la última década y además ha creado una nueva área multidisciplinar, la inmuno-oncología.

Pero ¿Qué es y cuál es la historia de la inmunoterapia?. La inmunoterapia es el tratamiento que usa partes del sistema inmunológico de una persona para luchar contra el cáncer. Es decir, que esta terapia en vez de dirigirse a los tumores, se dirige a nuestras defensas para potenciarlas y hacer que sean ellas quienes luchen contra los tumores y los destruyan.

Su historia surge hacia el año 1900 cuando Willian Coley, un cirujano del Hospital General de Nueva York tras la muerte de una paciente muy jóven, Bessie Dashiel, por un sarcoma en una mano que él extirpó, pero el tumor creció de nuevo se extendió por todo el cuerpo y le causó su muerte. Este caso le llevó a revisar todos sus casos clínicos del hospital y llegó al caso de un inmigrante aleman, Fred Stein con un tumor en la mejilla, que aunque se lo extirpaban mediante cirugía, volvía a crecer la masa del tumor. Hasta que, algo normal en la época tras someterse a cirugías, Stein contrajo una infección con Streptococcus pyogenes. Esta bacteria presentaba cuadros clínicos con fiebre elevada, inflamación e incluso la muerte. Pero cada vez que Stein tenía un cuadro febril, su tumor disminuía de tamaño. Coley buscó al paciente y le encontró y observo que aún vivía y estaba sano. Así, Coley creo una terapia basada en toxinas de estas bacterias que primeramente probó en ratones y observó que si se inyectaban en los tumores, estos morían por necrosis. Estas terapias se utilizaron por su hijo Bradley Coley entre los años 1950-60 pero eran dificiles de predecir su resultado y tampoco era fácil su preparación e inyección en los tumores, por lo que cayeron en el olvido. Sobre todo porque surgieron otras terapias para el cáncer como la radioterapia y la quimioterapia, que eran más predecibles y fáciles de usar en los pacientes. Sin embargo, Lloyd Old y Baruj Benacerraf a finales de 1959, siguieron la idea de que los productos bacterianos podían matar a los tumores cuando estudiaban una forma atenuada del bacilo tuberculoso, el bacilo Calmette-Guerin, el cual protegía frente a la tuberculosis pero también evitaba que crecieran los tumores. Más tarde, hacía 1984 el grupo de Lloyd Old descubrió el factor responsable de esta acción anti-tumoral, el factor de necrosis tumoral o TNF, una proteína implicada en distintos procesos inflamatorios e inmunológicos. Ambos, Willian Coley y Lloyd Old son considerados los “padres de la inmunoterapia”.

Pero los descubrimientos de Coley no cayeron en saco roto, gracias a su hija Helen Coley Nauts que tras su muerte recopiló todas sus historias clínicas y protocolos y logró convencer a Lloyd Old que la ayudara a crear un instituto para estudiar la relación entre el sistema inmunológico y el cáncer, y así con la ayuda de un proyecto financiado por Nelson Rockefeller y de su amigo Oliver R. Grace, funda el Instituto de Investigación en Cáncer en 1953 y su mayor auge fué cuando logró contratar a Lloyd Old como Director en 1971 y creándose el área de la Inmunología del cáncer.

 

 

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Imagen de Willian Coley con su hija Helen Coley Nauts.