Negacionismos en Vacunas y en Energías renovables, ¿como los relacionamos?

La mejor vacuna frente a la crisis energética: las energías renovables

La mejor energía renovable: la que nos vacuna con salud en forma de vitamina, el sol y la vitamina D

  • Las energías renovables son la medida económica más eficaz para invertir cuando hay una gran crisis energética. España debido a su posición privilegiada con alta cantidad de luz solar, si ha apostado por esta forma de energía como prioritaria.
  • Recientemente, haciendo un símil de lo que ha supuesto estos años de pandemia y de la importancia que han tenido las vacunas para prevenir los contagios, se ha considerado que la mejor vacuna para la crisis energética puede considerarse la energía solar, ya que nos vacuna con salud en forma de vitamina D que nos aporta el sol. Por lo que apostar por la energía solar no solo nos previene de otra posible crisis energética, sino que además nos aporta salud, porque nos inyecta una dosis adecuada de vitamina D [https://www.eleconomista.es/branded-content/noticias/11951302/09/22/Eficiencia-y-energia-renovables-las-mejores-vacunas-ante-la-emergencia-energetica.html].
  • La mejor vacuna frente a los distintos patógenos tras la pandemia ¿Cúal es?
  • La pandemia COVID-19 nos ha enseñado que las vacunas salvan vidas pero parece que este grupo de negacionistas, también niegan que haya existido esta pandemia, aunque las cifras de muertos en estos 3 años son la mejor justificación de su existencia y la eficiencia de las vacunas su mejor publicidad [https://theconversation.com/nos-protegen-las-vacunas-frente-a-las-nuevas-variantes-de-la-covid-197644].
  • Tras la pandemia hemos visto algunos virus que han aparecido singularmente y frente a los cuáles las personas en riesgo han contado con acciones y vacunas de rápido desarrollo, este es el caso de la vacuna JYNNOS, para el virus de la viruela del mono que se desarrolló y aprobó rápidamente por las agencias reguladoras, tanto la americana FDA como la europea EMA [https://espanol.cdc.gov/poxvirus/mpox/index.html]. Pero para otros virus como el caso de las hepatitis C, pese a ser un problema creciente en España y mundialmente, no existen aún vacunas [https://theconversation.com/hepatitis-viricas-estas-son-todas-las-que-se-conocen-algunas-sin-cura-ni-vacuna-182067].
  • Otros virus que han surgido tras la pandemia y que actualmente en este año 2023 si cuentan con vacunas, son frente al virus respiratorio sincitial (VRS) responsable de la bronquiolitis en lactantes y en ancianos. Dos vacunas desarrolladas por GSK (Arexvy) y Pfizer (Abrysvo)  parecen tener éxito en ancianos [https://vacunasaep.org/profesionales/noticias/VRS-primeras-vacunas-adultos-mayores]. Sin embargo, para el VRS en lactantes se ha desarrollado una «vacuna» denominada: nirseminab que la FDA y la EMA han aprobado para incluir en el calendario vacunal. Sin embargo, en los últimos días ha surgido la polémica con este fármaco.
  • Nirseminab (denominado Beyfortus de forma comercial) no es una vacuna en sí, sino un anticuerpo monoclonal humano que sirve de inmunoprofilaxis pasiva, ya que estos anticuerpos son neutralizantes de la proteína prefusión del virus e inhiben o bloquean la fusión del virus a la membrana de la células, por lo que se impide así su entrada y se neutraliza al virus [https://www.elsevier.es/es-revista-vacunas-72-avance-resumen-nirsevimab-hacia-inmunizacion-universal-poblacion-S1576988722001844].
  • Recientemente esta «vacuna» ha generado controversia no porque no sea un medicamento muy interesante para neonatos menores de 6 meses, donde la infección por VRS puede ser mortal, sino porque solo algunas comunidades autónomas en España han priorizado su administración; mientras que otras no, generando un gran revuelo y reflexión sobre el sistema sanitario.

¿Cómo relacionarías tu ambos fenómenos: vacunas y energías renovables? Incluye aquí debajo tus aportaciones a estos dos grandes temas en respuesta a esta entrada.

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calvarez1964

I am a University Professor at Universidad Internacional de La Rioja with more than 25 years experience in the field of vaccines for infectious diseases and cancer therapies. I have teaching experience at the University of Cantabria (UC), Universidad del País Vasco (UPV/EHU) and Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) I have a PhD in Biochemistry and Molecular Biology (UAM, Madrid), MS in Teaching Training for Secondary Education (UNED, Santander), University Specialist in Biomedicine, Bioethics and Law (UNED, Santander) and certification as University Professor (PCD) by ANECA and English Professor for University (UC) and Secondary Education (EOI). My research group is located at the MEDLINE group at the Universidad Internacional de La Rioja (Madrid Sede) and teaching field are Molecular Biology of the Cell, Biotechnology, Immunology, Oncology and Education Training (Chemist and Physics and Health Processes). I love music, swimming, dogs and animals in general and nature.

88 comentarios en “Negacionismos en Vacunas y en Energías renovables, ¿como los relacionamos?”

  1. CONVIERTE A LAS VACUNAS EN TU MEJOR ALIADO. APOYA LA CIENCIA Y COMBATE EL NEGACIONISMO.

    Las vacunas constituyen un recurso importante al momento de tratar una enfermedad, si bien es cierto, las vacunas provienen de agentes infecciosos causantes de diversas patologías, estas ayudan a que el sistema inmunológico asimile el agente y cree defensas, así cuando se exponga a la enfermedad pueda reconocerla con combatir contra ella.

    Las vacunas en el tiempo

    Las vacunas son uno de los mayores avances en la historia de la salud, sin embargo, no solo está ligada a éxitos, sino también a errores y fracasos que llevan al nacimiento de opositores a las vacunas.

     Es importante mencionar que las vacunas a lo largo del tiempo han ido mejorando, tanto en su eficacia como su formulación y aplicación, inicialmente se buscaba una respuesta a aquellas afecciones que arrasaban con pueblos enteros, induciendo así las vacunas como una forma de combatir enfermedades.

    Según los datos, la historia de la vacunación data desde del siglo VII, cuando budistas indios ingerían veneno de serpiente con el fin de ser inmune a sus efectos. En el siglo X, el pueblo chino practicaba la variolización con el fin de inocular el virus de la viruela de un enfermo a una persona susceptible, a mediados del siglo XVIII, Francis Home, realizó algunos intentos de inmunización contra el sarampión.

    Eduardo Jenner, padre de la vacunación, dedicó muchos años de investigación al estudio de la vacunación, y el 14 de mayo de 1796 inoculó al niño James Phipps la linfa de una pústula de viruela obtenida Sara Nelmes que había contraído la enfermedad. Posteriormente, para comprobar la eficacia de la vacunación inoculó al mismo niño con virus de viruela humana y nunca enfermó. A finales del siglo XIX se habían realizado importantes investigaciones en el campo de la microbiología y la inmunología, en 1885 se descubre la vacuna antirrábica humana, siendo el niño Joseph Meister el primer ser humano protegido contra la rabia.

    Jaime Ferrán, descubre una vacuna anticolérica, en 1887, Beumer y Peiper comienzan a realizar las primeras pruebas experimentales de una vacuna contra la fiebre tifoidea, y un año después Chantemasse y Vidal llevan a cabo estudios con igual vacuna, pero con la diferencia de que estaba compuesta de bacilos muertos y no vivos como la anterior. En 1892 Haffkine, descubre la primera vacuna contra la peste. En 1902 una de las vacunas contra la peste bubónica, preparada por Waldemar Mondecar Wolff, se contaminó con Clostridium tetani, provocando la muerte por tétanos a 19 personas en la población de Mulkwai en la India. En 1922 el descubrimiento de la vacuna en contra la tuberculosis (BCG) que debe su nombre a sus descubridores Albert Calmette y Camile Guerin, con esta vacuna ocurrió una de las mayores catástrofes en la historia de la seguridad vacunal, pues en el año 1930, en Lubeck se produjo la muerte de 75 lactantes después de ser vacunados con BCG, la cual contenía una cepa de Micobacterium tuberculosis. En el año 1923, el veterinario francés, Gaston Ramón desarrolla la inmunización activa contra la difteria, en ese mismo año Thorvald Madsen, descubre la vacuna contra la tosferina. Unos años más tarde, en 1932 Sawver, Kitchen y Lloyds descubren la vacuna contra la fiebre amarilla y en 1937 Salk, produce la primera vacuna antigripal inactivada. En 1954 descubre la vacuna antipoliomielítica inactivada, y en 1955 esta produce otro de los grandes accidentes que recoge la historia en los Laboratorios, pues no estaba lo suficientemente inactivada y provocó 169 casos de poliomielitis entre los inmunizados, 23 casos en contactos de los vacunados y 5 defunciones. Ya en la década de los 60 (1966) Hilleman y sus colaboradores obtienen la vacuna antiparotidítica de virus vivos atenuados, y al año siguiente Auslien descubre la del Neumococo. En 1968 Gotschlich crea la vacuna antimeningocóccica C y en 1971 la antimeningocóccica A. En 1970 David Smith, había desarrollado la vacuna contra el Haemophilus influenzae y en 1973, Takahasi descubre la vacuna contra la varicela. En 1976 Maupas y Hilleman elaboran la vacuna contra la hepatitis B. Uno de los grandes logros en la historia de la medicina cubana lo fue sin dudas el descubrimiento en el año 1987 de la vacuna contra el meningococo B.

    La introducción de la inmunización ha permitido beneficios incuestionables, reduciendo así la incidencia de muchas enfermedades infecciosas y lógicamente hay una reducción de la mortalidad. Es, sin duda, la vacunación, uno de los mayores avances de la salud pública mundial. (http://scielo.sld.cu/pdf/mgi/v16n4/mgi12400.pdf)

    En la actualidad los avances en medicina siguen, sin embargo, día a día la exposición a contraer enfermedades por agentes infecciosos crece y se requiere tratarlos con el fin de evitar muertes a causa de estas enfermedades.

    Si bien es cierto, las vacunas protegen de diversas enfermedades hay quienes se niegan a creer en ellas, afirmando que las vacunas dañan o perjudican la funcionalidad del sistema inmunológico.    

    Negacionistas y sus consecuencias

    El negarse a ser parte de la solución y buscar inmunidad en conjunto se considera un acto de irresponsabilidad y de insolidaridad, durante la última pandemia mundial dada en el 2020 a cauda del virus SARS-CoV-2, varios países toman la rienda e imponen a sus ciudadanos vacunarse con la finalidad de evitar la propagación masiva de la enfermedad y por ende reducir el número de descensos; sin embargo, la influencia de varios opositores convierten a la solución en un problema, ya que, en este caso no hay problemas de oferta sino de demanda. Es por ello que en varios países se recurrió a tomar medidas drásticas, como, por ejemplo: el no tener las vacunas era un impedimento para poder conseguir un trabajo, confinamiento obligatorio a los no vacunados, prohibición a entrar a ciertos lugares como bares, restaurantes y otros locales.

    Llevando a los negacionistas a aceptar cómo la sociedad los trate frente a la opción, ya que forman parte del peligro y no de la solución. Los gobiernos deben considerar el negacionismo con una amenaza y no como una opinión personal, asi mismo aplicar medidas coercitivas a quienes por voluntad propia deciden ponerse en riesgo y poner en riesgo a la comunidad. (https://www.enriquedans.com/2021/11/vacunas-negacionismo-y-medidas-coercitivas.html)

    Durante la ola de vacunación de la pandemia por coronavirus (SARS-CoV-2) se presenta un mayor número de negacionistas que a más de negarse a vacunarse buscan divulgar información falsa, las diputas sobre estar a favor o en contra de las vacunas vienen siendo un tema de alta negatividad desde antes de la pandemia, “la desconfianza en la vacuna es solo un reflejo más de unas patologías previas al coronavirus: el desorden informativo, el descrédito de las instituciones y la polarización.” Aunque en algunos países la divulgación errónea de información puede llegar a malinterpretarse y ser desincentivadoras a la predisposición a vacunarse por parte de la población. (https://www.cidob.org/publicaciones/desconfianza-en-la-vacuna-o-desconfianza-en-el-sistema)

    La baja demanda de vacunación frente a la COVID y a la gripe provocaron en algunos casos que la salud en conjunto se viera afectada, algunos negacionistas afirman que tras una vacuna el sistema inmunológico pierde su funcionalidad, por ello se oponen a la vacuna; sin embargo, existen hallazgos consistentes que luego de las vacunas frente a la COVID – 19, el sistema inmune se encuentra protegido de los efectos del SARS-CoV-2 y nuestro sistema inmunitario funciona exactamente como debería. (https://theconversation.com/de-verdad-covid-19-dana-el-sistema-inmunitario-y-nos-hace-mas-vulnerables-a-las-infecciones-198257)

    ¿Conciencia o derecho a contagiar?

    Los negacionistas pueden evadir su responsabilidad social evitando a toda costa la vacunación, sin embargo, “no tienen lógica ni el negacionismo ni la indolencia ante una enfermedad”, cada uno es libre de tomar sus propias decisiones, pero siempre tomando en cuenta que los derechos de una persona terminan donde empiezan los de otra, es por ello que es de suma importancia resguardar nuestra propia vida y la de los demás. (https://www.abc.es/opinion/abci-editorial-abc-vacunas-y-negacionismo-202111052305_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F)

    El rechazo a vacunarse a pesar de la disponibilidad de vacunas es un fenómeno que ha venido transcurriendo a lo largo del tiempo, ya sea, por malas prácticas médicas, por tragedias previas o por factores históricos, políticos, sociales y de comportamiento. “No obstante, existe la posibilidad de que incluso quienes adopten esta postura puedan considerar otras opiniones y dejarse convencer por la evidencia científica y por argumentos bien presentados.” (https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/56514/OPSFPLIMCOVID190030_spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y)

    Dile sí a las vacunas, dile sí a salvar vidas.

    Las vacunas son importantes para prevenir enfermedades por agentes infecciosos y para reducir significativamente los síntomas de las mismas, así como también ayuda al sistema inmune a mantenerse en alerta y generar respuestas que permitan confrontar una enfermedad.  

    Vacunarse también es responsabilidad y solidaridad con uno mismo y con el resto, y permite preservar la vida propia y la de los demás.

    Referencias bibliográficas

    Bosch, F. (2021). ¿Quiénes se benefician del negacionismo vacunal? (J. Adetunji, Ed.) The Conversation. Obtenido de https://theconversation.com/quienes-se-benefician-del-negacionismo-vacunal-167412

    Colomina, C. (2021). ¿Desconfianza En La Vacuna o Desconfianza En El Sistema? Barcelona Centre for International Affairs [CIDOB]. Obtenido de https://www.cidob.org/publicaciones/desconfianza-en-la-vacuna-o-desconfianza-en-el-sistema

    Corcho, D., Cruz, G., & Suarez, C. (2000). LA VACUNACIÓN. ANTECEDENTES HISTÓRICOS EN EL MUNDO. Revista Cubana de Medicina General Integral. Obtenido de http://scielo.sld.cu/pdf/mgi/v16n4/mgi12400.pdf

    Cruickshank, S. (2023). ¿De verdad covid-19 daña el sistema inmunitario y nos hace más vulnerables a las infecciones? The Conversation. Obtenido de https://theconversation.com/de-verdad-covid-19-dana-el-sistema-inmunitario-y-nos-hace-mas-vulnerables-a-las-infecciones-198257

    Dans, E. (2021). Vacunas, negacionismo y medidas coercitivas. Enrique Dans. Obtenido de https://www.enriquedans.com/2021/11/vacunas-negacionismo-y-medidas-coercitivas.html

    Editorial ABC. (2021). Vacunas y negacionismo. ABC. Obtenido de https://www.abc.es/opinion/abci-editorial-abc-vacunas-y-negacionismo-202111052305_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

    Organización Panamericana de la Salud [OPS]. (2022). Teorías negacionistas sobre la COVID-19 y las vacunas. Institutional Repository for Information Sharing [IRIS]. Obtenido de https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/56514/OPSFPLIMCOVID190030_spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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  2. LA ENFERMEDAD DEL NEGACIONISMO: ENERGIAS RENOVABLES

    Para adentrarnos en la problemática del negacionismo lo primero que debemos hacer es conocer su definición, el negacionismo como su nombre lo indica es la negación o negativa a aceptar la validez de hechos científicamente verificados, aunque existan las pruebas suficientes de estos (Negacionismo climático: qué es, cómo se manifiesta y qué impactos tiene en el planeta | National Geographic). Ahora, se preguntarán: ¿qué tiene que ver todo esto con las energías renovables?, para responder vayamos a su origen, la negación hacia la efectividad de las energías renovables nace del intento fallido de querer negar el cambio climático, aquellos personajes que negaban el cambio climático ante la evidencia abrumadora de la existencia de este, optaron por negar (o atacar) las estrategias para mitigarlo, entre esas estrategias una de las más populares que afectan la economía y la cultura de muchas personas son las energías renovables (https://el-observador.com/2024/02/09/earthtalk-qa-que-es-el-nuevo-negacionismo/). Ya hemos hablado del negacionismo de las energías renovables ahora miremos porque considero que es una enfermedad.
    1. Así como en las enfermedades hay tres elementos (medio ambiente, agente y huésped) que son necesarios que se desarrollen para que estas surjan, así tambien ocurre con el negacionismo de las energías renovables. Medio ambiente este es un factor importante para que las personas sean negacionistas, lo que ellos vean a su alrededor los hace familiarizarse con determinadas prácticas contrarias a las energías renovables, la costumbre, lo común de esas prácticas hacen que el cambio se haga más difícil. El agente en una enfermedad por lo general es la causa principal, pueden ser por ejemplo virus, bacterias o un mal habito, en el caso del negacionismo de las energías renovables son aquel mensaje en contra de las energías renovables, que es impulsado por los medios de comunicación. El huésped es aquella persona o grupo de persona que recibe este mensaje, que debido a su cultura, estudios, estrato social y crianza esta en menor o mayor medida a aceptar de mensaje.
    2. Las enfermedades son nocivas para el individuo en el que se desarrollan, así mismo el negacionismo de las energías renovables causan un gran daño a corto y a largo plazo al individuo y a la sociedad. Son muchas las consecuencias que causa el negacionismo de las energías renovables, pero la consecuencia principal es el avance del cambio climático. El cambio climático nos afecta a nosotros y al resto de los seres vivos de diversas maneras. Algunas de las consecuencias naturales son: aumento de las temperaturas, sequias e incendios forestales, disponibilidad de agua dulce, inundaciones y subida del nivel del mar en zonas costeras; tambien trae consecuencias a la sociedad: salud, empleo y educación se ven afectadas de cierta manera (Consecuencias del cambio climático – Comisión Europea). El negacionismo de las energías renovables afecta a la sociedad de tantas formas que el máximo líder a nivel espiritual en el mundo (Papa Francisco) ha escrito un documento a favor de estas y en contra de los negacionistas (https://climate.ec.europa.eu/climate-change/consequences-climate-change_es#amenazas-sociales)
    3. Así como algunas enfermedades se transmiten de individuo a individuo, el mensaje negacionista es transmitido de igual forma. Los medios de comunicación aquí juegan un papel importante ya que al ser las energías renovables y las no renovables un producto, la comunicación es un instrumento de altísimo valor estratégico en este nuevo mercado y la construcción de reputación. Se trata de públicos de interés sobre los que generar percepciones positivas y provocar juicios de opinión favorables a los intereses de los dueños del negocio (https://elperiodicodelaenergia.com/comunicacion-y-energias-renovables/). De igual forma, las redes sociales son otro factor importante en la transmisión del mensaje negacionista, las famosas “fake news” son el pan de cada día y estas cambian fácilmente la percepción del público.
    4. Por último, como se dice popularmente “para toda enfermedad hay cura”, para el negacionismo igualmente. La educación es el remedio más útil contra esta enfermedad, ya que esta cambia las perspectivas de los individuos, hace que el mensaje científico sea más receptible y abre a las mentes cerradas (https://www.bing.com/search?q=la+educacion+frente+al+cambio+climatico&cvid=f9b4925bf8a74b55802a575cbdfc75d9&gs_lcrp=EgRlZGdlKgYIABBFGDkyBggAEEUYOdIBCTEwNDU1ajBqOagCCLACAQ&FORM=ANAB01&PC=ASTS).
    El negacionismo cómo es la negación o negativa a aceptar la validez de hechos científicamente verificados, por lo general las personas que niegan el cambio climático, las energías renovables son las mismas que niegan el uso de vacunas, entonces nos estamos enfrentando más bien al negacionismo de lo científico.

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  3. Desmontando mitos: El impacto del negacionismo en las vacunas

    Introducción

     En el mundo actual, las vacunas han sido una de las mayores revoluciones en la historia de la salud pública. Han permitido erradicar enfermedades, reducir la mortalidad infantil y aumentar la esperanza de vida en todo el planeta (World Health Organization, 2021). Sin embargo, el movimiento negacionista hacia las vacunas ha ganado tracción en las últimas décadas, poniendo en riesgo estos avances (Larson et al., 2014). Este artículo explora el fenómeno del negacionismo, su impacto en la sociedad y las estrategias para combatir los mitos que lo alimentan.

    ¿Qué es el negacionismo hacia las vacunas? El negacionismo hacia las vacunas se refiere a la desconfianza, el rechazo o la difusión de información falsa sobre la seguridad y efectividad de las vacunas (Dubé et al., 2013). Este movimiento, alimentado por creencias personales, desinformación en redes sociales y teorías conspirativas, ha crecido rápidamente a pesar de la abrumadora evidencia científica que respalda la vacunación (Wilson & Wiysonge, 2020). Un caso notable es la difusión de la falsa asociación entre la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) y el autismo, basada en un estudio fraudulento de 1998 que ya fue retractado (Wakefield et al., 1998; Murch et al., 2004).

    Impacto del negacionismo en la salud pública

     El impacto del negacionismo no es menor. En comunidades donde la cobertura de vacunación disminuye, las enfermedades prevenibles como el sarampión y la difteria resurgen, causando brotes que afectan a miles de personas (Patel et al., 2019). Por ejemplo, en 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó al «rechazo de la vacunación» como una de las diez mayores amenazas para la salud mundial (World Health Organization, 2019). Esta situación no solo afecta a los no vacunados, sino también a aquellos que, por razón de edad o condiciones de salud, no pueden recibir ciertas vacunas y dependen de la inmunidad colectiva (Orenstein & Ahmed, 2017).

    Principales mitos sobre las vacunas:

    “Las vacunas causan autismo”: Como ya se mencionó, esta afirmación se basa en un estudio fraudulento. Numerosas investigaciones han demostrado que no existe ninguna relación entre las vacunas y el autismo (Taylor et al., 2014).

    “Las vacunas contienen toxinas peligrosas”: Los componentes de las vacunas, como el aluminio o el timerosal, se encuentran en cantidades seguras y han sido extensamente estudiados (Offit & Jew, 2003).

    “La inmunidad natural es mejor que la vacunación”: Si bien algunas enfermedades pueden generar inmunidad, los riesgos de complicaciones graves o muerte superan con creces los beneficios de contraerlas (Plotkin, 2014).

    La importancia de la evidencia científica

     La evidencia científica es clara: las vacunas salvan vidas (Andre et al., 2008). Estudios publicados en revistas como The Lancet y Nature respaldan su seguridad y efectividad. Además, el monitoreo continuo por parte de organismos como la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) asegura que las vacunas disponibles sean seguras para su uso (CDC, 2022).

    Combatir el negacionismo:

     Educación y transparencia para abordar el negacionismo, es crucial fomentar la educación científica desde edades tempranas y promover una comunicación clara y honesta por parte de los profesionales de la salud (Betsch et al., 2020).

    Conclusión

     El negacionismo hacia las vacunas es una amenaza real que requiere una respuesta coordinada. Solo mediante la educación, la promoción de la ciencia y la confianza en las instituciones de salud podremos garantizar un futuro donde las enfermedades prevenibles no vuelvan a poner en riesgo a nuestras comunidades.

    Referencias Bibliográficas

     Andre, F. E., Booy, R., Bock, H. L., Clemens, J., Datta, S. K., John, T. J., … & Schmitt, H. J. (2008). Vaccination greatly reduces disease, disability, death and inequity worldwide. Bulletin of the World Health Organization, 86(2), 140-146.

    Betsch, C., Schmid, P., Heinemeier, D., Korn, L., Holtmann, C., & Böhm, R. (2020). Beyond confidence: Development of a measure assessing the 5C psychological antecedents of vaccination. PLoS ONE, 13(12), e0208601.

    Centers for Disease Control and Prevention (CDC). (2022). Vaccines and immunizations. Recuperado de https://www.cdc.gov/vaccines/index.html

    Dubé, E., Vivion, M., & MacDonald, N. E. (2013). Vaccine hesitancy, vaccine refusal and the anti-vaccine movement: Influence, impact and implications. Expert Review of Vaccines, 14(1), 99-117.

    Larson, H. J., Jarrett, C., Eckersberger, E., Smith, D. M. D., & Paterson, P. (2014). Understanding vaccine hesitancy around vaccines and vaccination from a global perspective: A systematic review of published literature, 2007–2012. Vaccine, 32(19), 2150-2159.

    Murch, S. H., Anthony, A., Casson, D. H., Malik, M., Berelowitz, M., Dhillon, A. P., … & Wakefield, A. J. (2004). Retraction of an interpretation. The Lancet, 363(9411), 750.

    Offit, P. A., & Jew, R. K. (2003). Addressing parents’ concerns: Do vaccines contain harmful preservatives, adjuvants, additives, or residuals? Pediatrics, 112(6), 1394-1397.

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  4. El papel de las fake news en el negacionismo a la ciencia: un peligro para vacunas y energías verdes.

    Aceptación, rechazo y vacilación de vacunación Covid-19 en México – ESPM

    ¿Qué es el negacionismo? El negacionismo es la resistencia que tiene el ser humano de oponerse a toda acción o hecho, que, de acuerdo a su punto de vista o convicción, sea individual o a través de colectivos organizados consideren que no es correcto, de acuerdo al diccionario de la Real Academia de la lengua española es la “Actitud que consiste en la negación de determinadas realidades y hechos históricos o naturales relevantes, especialmente el holocausto”. (https://dle.rae.es/negacionismo).

    ¿Por qué se genera el negacionismo? El negacionismo antivacunas es una corriente con alrededor de 150 años en Inglaterra. A fines del siglo XIX, decenas de miles de personas salieron a las calles en oposición a las vacunas obligatorias contra la viruela. (https://www.bbc.com/mundo/noticias-50952151), y con más razón cuando estamos hablando de temes tan sensibles como las vacunas para el Covid-19 y las energías renovables, se vuelve muy complicado escuchar una sola corriente en torno a generar una aceptación certera al respecto, al contrario se han producido distintas interpretaciones como por ejemplo la que sostienen los grupos antivacunas (https://www.paho.org/es/documentos/teorias-negacionistas-sobre-covid-19-vacunas), lo mismo ocurre con las energías renovables; estas condiciones son aprovechadas por las empresas que manejan los fake news, para volverse más populares, generar el caos y por qué no decir también para generar daño y angustia en la población creando noticias falsas que conllevan a confundir a la gente que no está preparada para poder diferenciar una noticia verdadera de una noticia falsa. Entre las principales causas por las que se ha generado el negacionismo antivacunas están: El aspecto religioso, ideologías y de conciencia, estilos de vida naturales y saludables donde no hay espacio para las vacunas, también otra causa es porque defienden sus derechos y no aceptan que se los obliguen a vacunarse, no debemos olvidar que existen casos donde el negacionismo se da por falta de una verdadera información, ya que se dejan llevar por comentarios o noticias sin ningún fundamento científico. En hora buena la ciencia juega un papel muy importante ya que existen evidencia basadas en demostraciones científicas que dan las verdaderas explicaciones de los beneficios que obtiene el cuerpo al aceptar de manera libre y voluntaria la aplicación de las vacunas para fortalecer el sistema inmunológico y prevenir los daños provocados por los agentes patológicos que causan la enfermedad conocida como Covid-19. (https://repositorio.comillas.edu/xmlui/bitstream/handle/11531/49450/TFG-Romero%20Benitez%2C%20Dionisio.pdf?sequence=1).

    Consecuencias del negacionismo

    Al ser el sistema inmunológico el responsable de nuestras  defensas, en principio tiene la capacidad de luchar contra los agentes invasores que ingresan al cuerpo, pero en algunos casos estos agentes son muy potentes y el sistema inmunológico no es suficiente para combatir y eliminar estos seres extraños, por eso, es importante que el cuerpo tenga todo el respaldo que generan las vacunas para potencializar el sistema inmunológico, pero también para que se generen las células de memoria y estas puedan reconocer el agente causal de la enfermedad y poder controlarlo y eliminarlo, y en el caso que se presente la enfermedad, esta ya no tenga el mismo impacto virulento que si el organismo no hubiera recibido las vacunas.

    Por otro lado es necesario recalcar que la inmunidad colectiva o inmunidad de rebaño es una manera que todas las personas vacunadas protegen a los que no lo están, ya que al haber en el espacio muchas personas vacunadas, el virus al recorrer los distintos lugares se va encontrando con muchos cuerpos fortalecidos en su sistema inmunológico, por lo que el virus ya no tendrá la misma libertad de pasar de una persona a otra, porque se encontrará cercado, este mecanismo es de mucha protección para todas aquellas personas negacionistas que no quieren vacunarse. En definitiva, las consecuencias pueden ser mayores para las personas que no se vacunan que para las personas que si están vacunadas ya que los anticuerpos generados por las células de memoria, reconocerán el virus y lo controlarán o por lo menos ya no tendrá tanta agresividad para las células y sistemas que afecta el virus del SARS-COV-2.

    Estrategias para combatir el negacionismo

    Para combatir el negacionismo antivacunas es importante, primero que la comunidad científica trabaje unida para demostrar de una manera técnica y experimental, con informes de divulgación científica por distintos medios de difusión la efectividad de las vacunas, llegando a la mayoría de la población para que tome conciencia, sobre cómo actúan las vacunas en el interior de cuerpo humano y de esta manera ya no tengan dudas ni miedo de aplicarse las vacunas para su propio beneficio, por otro lado los medio de comunicación también deben hacer su parte, emitiendo noticias verificadas con rigor científico respecto de las vacunas, los gobiernos de todos los países del mundo deben trabajar en todos sus sectores gubernamentales para informar de primera mano a la sociedad de cómo actúan las vacunas, los docentes y todos los miembros de la comunidad educativa, deben prestar su contingente para orientar a los estudiantes y familias de todos los niveles, cómo actúan las vacunas en el interior del cuerpo humano, portales serios de divulgación científica, deben hacer constantes publicaciones para erradicar los preconceptos erróneos de una gran cantidad de personas respecto del accionar de las vacunas en el interior del cuerpo humano, portales como The Conversathion y Health Global, tienen buenas recomendaciones al respecto, para combatir toda esa gran cantidad de fake news.  (https://www.isglobal.org/healthisglobal/-/custom-blog-portlet/como-desmontar-cientificamente-los-4-principales-argumentos-antivacunas), (https://theconversation.com/quienes-se-benefician-del-negacionismo-vacunal-167412).

    ¿Qué paso el 2019 y 2020, respecto del Covid-19?

    Al principio cuando mirábamos las noticias internacionales, observábamos de las complicaciones que se decía causaba una nueva enfermedad respiratoria, que era provocada por un virus de nombre SARS-COV-2 y que había aparecido en Wuhan China, todos eso era nuevo para la mayoría de las personas, la referencia que al momento se tenía eran los virus que ya habían causado algunas pandemias como la viruela, peste, colera, tifus, fiebre amarilla, VIH. (https://www.bbva.com/es/sostenibilidad/que-es-una-pandemia-y-cuantas-ha-habido-a-lo-largo-de-la-historia/). Sin embargo no se pensaba que era solo cuestión de tiempo, para que llegara a la mayoría de los países del mundo, la gente por donde andaba, el tema de conversación era el de la nueva enfermedad, este virus poco a poco se fue extendiendo hasta que en varios países tomaron las decisión de decretar el confinamiento, donde todo se hizo complicado, porque era el momento de aprender a trabajar desde casa, en las actividades que se podían hacer, algunas que no se podía realizar teletrabajo, les tocó estar todo el tiempo de pandemia en la primera línea, ellos fueron los héroes, que nunca dejaron de trabajar para que no se paralizaran los hospitales, la policía, los militares, los centros comerciales, los centros de productos de bioseguridad, aeropuertos, transporte público, algunas escuelas, colegios y universidades, hasta que se pudo trabajar.

    Fue tan critico este episodio del tiempo, que la mayoría de la gente imploraba porque la OMS, diera los permisos lo más rápido posible para que se produjera una vacuna para el Covid-19, en esta época no se escuchaba hablar mucho de las corrientes antivacunas, pero fue poco a poco, que empezaron a salir mal algunas cosas, como por ejemplo personas que murieron habiéndose aplicado la vacuna, efectos secundarios en unas personas más que en otros, que a los pocos días desaparecieron, pero hay algunas personas que indican que todos los problemas y males que tienen en los actuales momentos, es por causa de las vacunas, este tipo de comentarios que en la mayoría de casos no tienen un fundamento científico ciertamente han causado mucha desconfianza en la población y mucho más en los colectivos antivacunas. (https://www.who.int/es/news-room/feature-stories/detail/side-effects-of-covid-19-vaccines).

    Continuando con el relato del encierro todo se hizo más difícil, porque teníamos un enemigo invisible, inoloro; pero mortal, se sabía que podían estar en todas partes y se generalizó el uso de mascarillas, guantes, alcohol, gel, ropa larga, zapatos cerrados. Es en ese momento que empieza la especulación, subieron de precio todos estos materiales y se convirtieron en parte de la canasta básica, porque había que comprarlos cada que se acababan, el presupuesto económico por tanto se incrementó. Salir de la casa ya no tenía la misma libertad de siempre, no estaba permitido hacer visitas como era antes a los amigos y familiares, se crearon canciones que decían “quédate en tu casa”; solo estaba permitido salir a buscar dinero, comida, medicamentos y materiales de bioseguridad.

    Los teléfonos celulares, computadores, iPads, y Tablet; fueron los mejores aliados de estudiantes, profesores, doctores, funcionarios públicos y privados; recuerdo una propaganda que decía “El teléfono celular es tu oficina”, esta frase tenía mucho contenido que interpretar que queda para que cada uno de ustedes haga su propia conclusión; muchos estudiantes solo encendían los dispositivos, no activaban las cámaras y se dedicaban a realizar otras actividades ajenas a la educación.

    El aspecto psicológico de las personas se alteró especialmente de los niños que, aunque se les explicara de la mejor manera y de acuerdo a su nivel cronológico, no alcanzaban a entender toda la magnitud de lo que estaba pasando. Hoy todavía se dice que hay consecuencias de aquello y que hay muchas personas con problemas de ansiedad y que estos cerca de dos años de educación virtual los aprendizajes en educación no fueron suficientes como los es en la educación presencial, hasta los niños que no les guasta ir a la escuela tenían deseos de retornar a clases para fortalecer el aspecto social de los estudiantes.

    Lo bueno en medio de tanta tragedia era lo que decían los medios de comunicación, por ejemplo, las aguas lucen menos contaminadas, la capa de ozono presenta una leve recuperación, los animales silvestres salieron a las ciudades y se vieron en muchos lugares recuperando su territorio que, y me incluyo los seres humanos les hemos quitado, disminuyó en un porcentaje bajo la producción de residuos sólidos.

    Mas vale prevenir que lamentar

    Es importante generar una profunda reflexión, sobre la negación antivacuna, será conveniente exponerse a que el virus ingrese al cuerpo, sabiendo que pueda causar un desenlace fatal, o si está en nuestras manos tomar la decisión de buscar una vía comprobada científicamente que ayuda a mejorar las condiciones del sistema inmunológico, no es mejor aprovechar esta posibilidad y aplicar lo del viejo y sabio refrán “es mejor prevenir que lamentar”.

    ¿Influye la edad en la agresividad de los virus?

    Los ancianos fueron considerados seres vulnerables en la pandemia, pues era el grupo que menos posibilidad tenía su cuerpo de resistir ante el ataque del SARS-COV-2, en los distintos países fueron unos de los grupos que primero empezaron a vacunar, después de los que trabajaban en primera línea que fueron los primeros que recibieron la vacuna, se decía que las personas bien saludables tenían mucha probabilidad de salir de la enfermedad, que los niños muy poco se infectaban y en fin mucha información, que una se ha confirmado y otra sigue en estudio todavía, también se indicada que la enfermedad que se convirtió en pandemia que así como llegaba poco a poco se iría debilitando hasta ser controlada y quedar como otras enfermedades como la influenza (gripe) que ataca de acuerdo a ciertas temporadas, en efecto esto ha ocurrido así.

    ¿Por qué no hay vacunas para todas las enfermedades virales?

    Los científicos, y la ciencia médica en general, no descansan nunca y cada día siguen en sus estudios en distintas etapas para la producción de medicamentos para todas las enfermedades incluidas las vacunas para el Covid-19, y las distintas vacunas aplicadas dieron sus resultados unas más que otras, sin embargo hay muchas enfermedad como el SIDA, que se sigue investigando, se espera que en un tiempo no muy lejano ya exista una vacuna, que aunque no sane en su totalidad la enfermedad, pero que como en el caso de entras enfermedades, existan tratamientos y protocolos adecuados, para dar una vida más digna a tantas personas que padecen de esta mortal enfermedad, no se sabe si las corrientes antivacunas tengan el mismo accionar frente a todas las vacunas o solo en el caso del Covid-19.

    ¿Me vacuno o no me vacuno si me contagio del SARS-COV-2?

    Muchas personas en función de todo lo que ha ocurrido, por los colectivos antivacunas, por los fake news, por los medios de comunicación que no informan bien contrastando los noticias, han llegado a encontrase en un callejón sin salida al no tener clara la decisión respecto de vacunarse o no, sin embargo la comunidad científica, ha demostrado a través de evidencias científicas, que la vacuna es la mejor opción para algunas enfermedades, recordando que en el primer año de vida a todos los niños les inyectan una serie de vacunas, cuyo objetivo es fortalecer el sistema inmunológico y mejorar las defensas del cuerpo, que tenga la capacidad de defenderse de una manera eficiente ante el ataque de muchas enfermedades causadas por distintos agentes patológicos.

    Conclusión

    En el marco de los derechos humanos es respetable la decisión que tome cada persona de manera particular, así como los colectivos antivacunas de manera grupal, sin embargo, cada persona tiene la obligación de luchar y defender la vida, bajo las condiciones demostradas científicamente, que sería lo más adecuado mediante la aplicación de vacunas para el Covid-19, recordando que al principio había mucha información errada y no precisamente por los fake news, sino por el desconocimiento de la enfermedad, puesto que al ser nueva se estaba estudiando distintos tratamientos. Muchos protocolos fueron exagerados se llegó hasta ha fumigar con  amonio cuaternario al principio, después se dijo que no era necesario, al principio se sugirió el uso de guantes después que no era necesario, en algunos centros comerciales de Ecuador  en la parte de afuera se equiparon con tiendas de fumigación, después se indicó que eso no era necesario, hasta las mismas mascarillas hubo confusión porque como eran de distintas clases y materiales cada una de ellas tenía su función específica. En los tratamientos con medicamentos también hubieron muchos procesos errados que con el paso del tiempo se han ido mejorando, en la desesperación la gente se automedicó sin ser necesario y cuando les dio la enfermedad la automedicación chocó con los tratamientos recetados por los médicos y eso mató a muchas personas a nivel mundial, se aplicaron tratamientos poco convencionales sin un sustento científico y en algunos casos funcionó y en otros no, sin embargo esta pandemia dejó una gran lección a todos los seres humanos, que debemos mejorar la organización y los protocolos en muchos lugares, por ejemplo, en los centros de salud, hospitales, bancos, escuelas colegios universidades, estadios, teatros, cines etc. Solo la organización, las evidencias científicas, y los tratamientos adecuados; serán el mejor aliado para contrarrestar el impacto de los colectivos antivacunas, fake news, sobre la acción de las vacunas y las energías renovables. 

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  5. El Negacionismo de las Vacunas: Entre la Historia y la Ciencia

    Introducción

    La vacunación es uno de los mayores logros de la medicina moderna. A lo largo de la historia, las vacunas han salvado millones de vidas y han erradicado enfermedades devastadoras como la viruela. Sin embargo, a pesar de sus indiscutibles beneficios, el negacionismo hacia las vacunas persiste como un fenómeno global. Este movimiento, basado en desinformación y teorías conspirativas, amenaza con revertir décadas de avances en salud pública. tiene profundas implicaciones sociales y económicas. La disminución de la cobertura vacunal no solo pone en riesgo la salud de los individuos, sino que también debilita la inmunidad de grupo, lo que puede conducir a resurgimientos de enfermedades infecciosas y a un aumento de los costos sanitarios. En este artículo exploraremos el origen histórico de las vacunas, su impacto en la erradicación de enfermedades, las causas del negacionismo y las estrategias necesarias para combatir esta preocupante tendencia y proteger la salud de las poblaciones a nivel mundial.

     En este artículo exploraremos el origen histórico de las vacunas, su impacto en la erradicación de enfermedades, las causas del negacionismo y las estrategias necesarias para combatir esta preocupante tendencia.

    La historia de la viruela y las primeras estrategias de inmunización

    La viruela es una de las enfermedades más antiguas conocidas por la humanidad. Los estudios indican que su origen está en África y que se extendió hace miles de años por Asia. Las primeras referencias históricas datan del siglo XIV durante una guerra entre egipcios e hititas. Esta enfermedad diezmaba poblaciones enteras, con una tasa de mortalidad estimada en un 30%. Las secuelas en los sobrevivientes eran graves, incluyendo ceguera, como ocurrió en la epidemia de Vietnam de 1898, donde el 90% de los niños ciegos habían padecido viruela (CDC).

    Desde sus primeras epidemias en China, se buscaron métodos para prevenirla, dando lugar al variolización. Estas prácticas iniciales consistían en exponer a personas sanas a formas atenuadas del virus mediante diversas técnicas, como inhalar costras pulverizadas de pústulas infectadas. Aunque riesgosas, estas estrategias lograban reducir significativamente la gravedad de la enfermedad. En el Imperio Otomano, estas prácticas fueron adoptadas y refinadas, y de allí llegaron a Europa gracias a figuras como Mary Montagu, quien popularizó la «inoculación» en el siglo XVIII.

    La llegada de Edward Jenner en 1796 marcó un punto de inflexión en la historia de la lucha contra la viruela. Jenner observó que las personas expuestas al virus de la viruela bovina desarrollaban inmunidad contra la viruela humana. Este descubrimiento sentó las bases de la vacunación moderna, que eventualmente llevó a la erradicación de la enfermedad en 1980, según declaró la Organización Mundial de la Salud (OMS).

    El impacto de las vacunas en la salud global

    Desde la introducción de la vacuna contra la viruela, las vacunas han transformado la salud global. Enfermedades que solían causar millones de muertes anuales, como el sarampión, la poliomielitis y la difteria, han sido controladas o eliminadas en muchas partes del mundo gracias a programas de vacunación masiva.

    Erradicación de enfermedades: Además de la viruela, otras enfermedades están cerca de ser erradicadas. La poliomielitis, por ejemplo, ha sido eliminada en la mayor parte del mundo gracias a la iniciativa global para su erradicación (GPEI).

    Reducción de mortalidad infantil: La introducción de vacunas como las del rotavirus y el neumococo ha reducido drásticamente las muertes por infecciones respiratorias y diarreas, dos de las principales causas de mortalidad infantil en países de bajos ingresos (UNICEF).

    Protección de las comunidades: Las vacunas no solo protegen a los individuos vacunados, sino que también contribuyen a la «inmunidad colectiva», protegiendo a aquellos que no pueden vacunarse debido a razones médicas.

    El negacionismo de las vacunas: causas y consecuencias

    A pesar de los beneficios comprobados, el negacionismo de las vacunas ha ganado tracción en los últimos años. Este movimiento representa un riesgo significativo para la salud pública, ya que disminuye las tasas de vacunación y permite el resurgimiento de enfermedades prevenibles.

    Causas del negacionismo

    1. Desinformación y teorías conspirativas: La circulación de información falsa, como la supuesta relación entre las vacunas y el autismo, ha generado dudas injustificadas. Este mito, originado en un estudio desacreditado de 1998, sigue influyendo en la opinión pública (WHO).
    2. Desconfianza en las instituciones: Escándalos relacionados con la industria farmacéutica y la percepción de que las vacunas son impulsadas por motivos económicos han erosionado la confianza.
    3. Impacto de las redes sociales: Las plataformas digitales han facilitado la difusión de teorías antivacunas, permitiendo que estas ideas se viralicen y lleguen a un público amplio.

    Consecuencias del negacionismo

    • Reaparición de enfermedades: Enfermedades como el sarampión, controladas gracias a la vacunación, han reaparecido en diversos países debido a la disminución en las tasas de inmunización (ECDC).
    • Riesgo para poblaciones vulnerables: Las personas inmunodeprimidas, que no pueden recibir vacunas, dependen de la inmunidad colectiva para su protección. La disminución de las tasas de vacunación pone en peligro su salud.

    Estrategias para combatir el negacionismo

    1. Educación y concienciación:
      • Campañas informativas basadas en evidencia científica pueden ayudar a desmentir mitos y reforzar la confianza en las vacunas.
      • Incorporar educación sobre vacunas en los planes de estudio escolares para formar ciudadanos informados.
    2. Regulación de las redes sociales:
      • Las plataformas digitales deben implementar políticas más estrictas para limitar la difusión de información falsa.
    3. Participación de figuras influyentes:
      • Involucrar a líderes comunitarios, religiosos y figuras públicas para promover mensajes positivos sobre la vacunación.
    4. Acceso equitativo a las vacunas:
      • Garantizar que todas las comunidades tengan acceso a las vacunas es fundamental para aumentar las tasas de inmunización.

    Conclusión

    La historia de la lucha contra la viruela y otras enfermedades demuestra el impacto transformador de las vacunas en la salud global. Sin embargo, el negacionismo representa un desafío significativo que no podemos ignorar. A través de educación, regulación y acción colectiva, podemos garantizar un futuro en el que las enfermedades prevenibles sigan siendo parte del pasado.

    La ciencia ha demostrado de manera contundente la seguridad y eficacia de las vacunas. Sin embargo, el negacionismo vacunal persiste, impulsado por creencias infundadas y teorías conspirativas. Es hora de que la sociedad valore el conocimiento científico y se base en evidencia sólida para tomar decisiones sobre su salud. La promoción de la alfabetización científica es crucial para combatir la desinformación y fortalecer la confianza en las vacunas.

    Breve historia de las vacunas ~ Almudena Seguros Blog

    Imagen 1” Historia de las vacunas”

    Vacuna contra el coronavirus: lo que se sabe de la vacuna china que planean  distribuir varios gobiernos de América Latina - BBC News Mundo

    Imagen 2 “Actualidad de las vacunas”

    Referencias

    Centers for Disease Control and Prevention. (n.d.). Smallpox disease overview. https://www.cdc.gov/

    European Centre for Disease Prevention and Control. (2023). Measles outbreaks in Europe. https://www.ecdc.europa.eu/

    Global Polio Eradication Initiative. (2023). Polio eradication efforts. https://polioeradication.org/

    Organización Mundial de la Salud. (2023). Vacunación y su impacto global. https://www.who.int/

    United Nations International Children’s Emergency Fund. (n.d.). Child survival and immunization. https://www.unicef.org/

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  6. PARÁSITOS NEGACIONISTAS

    Introducción

    El negacionismo en vacunas pasa de ser un problema de creencias individuales a ser una situación desafortunada de salud pública. En este artículo se postulan varios hechos que dan sustento teórico a esta situación y se plantea su relación también con los negacionismos relacionados con las energías renovables. En primer lugar, se habla de un brote de fiebre amarilla en Colombia para relacionar los negacionismos en vacunas y en energías limpias; enseguida se plantea el caso del científico Colombiano Manuel Elkin Patarroyo quien con sus malas prácticas para la elaboración de la vacuna de la malaria ha promovido el resentimiento de grupos de personas que desacreditan su trabajo; posteriormente se aborda el tema de la desinformación a través de noticias falsas con datos acomodados para  convencer sobre ideas sesgadas; después se hace referencia a casos donde la información parcializada hace ver a las vacunas como ineficaces;  y finalmente se presenta un apartado sobre parásitos negacionistas que aunque se benefician de las vacunas y las energías renovables no aceptan su funcionalidad.

    Marco referencial

    Un brote inesperado: las enfermedades infecciosas están íntimamente ligadas con la explotación de los recursos naturales. Asimismo, las vacunas y el uso de energías limpias tienen una estrecha relación, ya que son formas de enfrentar problemas que afectan nuestra salud y la de los ecosistemas. Por tanto, las negacionistas de estas dos corrientes tienen muchos aspectos en común. El siguiente suceso ocurrido en el año 2025 en Colombia ilustra la idea anterior. Un lamentable descubrimiento se realizó cuando en el departamento del Tolima se encontró un mono aullador muerto, el cual, tras realizarle la necropsia, se pudo determinar que “la muerte fue causada por fiebre amarilla” [https://n9.cl/9qh72].

    El suceso se tornó mucho más perturbador teniendo en cuenta que los mosquitos que transmiten el virus de la fiebre amarilla, los Aedes aegypti no debían de haber podido llegar a la altura en que se encontraba el primate fallecido, pues sus rangos altitudinales son de los bosques tropicales más bajos y este se encontraba fuera de su hábitat natural, como se informó posteriormente donde se confirmó que «el brote había mostrado una expansión progresiva, en un corto periodo de tiempo y el virus se había detectado en zonas donde históricamente no se había registrado, como el municipio de Neira, en el departamento de Caldas» [https://www.bbc.com/mundo/articles/ckg24ywwx35o].

    Desde el año anterior se había advertido sobre el aumento de la fiebre amarilla en el país y se recomendó a todas las personas entre 1 y 60 años, vacunarse, pero muchas personas no acudieron al llamado por temores infundados en la pandemia del COVID-19 hacia las vacunas.  Desafortunadamente, esta falta de atención desató la muerte de 34 personas que se habrían podido evitar si se toman las medidas de prevención. Esta situación puede dividirse en dos grandes líneas, una donde las personas aseguran que los esfuerzos por implementar energías limpias son inútiles, aportando con sus peligrosas creencias a la pérdida de interés hacia el cuidado de los ecosistemas y otra donde las personas desde una posición de desinformación, promueve prácticas que pueden desencadenar en muerte, como en el caso de los negacionismos en vacunas.

    Malas prácticas: en Colombia, el científico Manuel Elkin Patarroyo creó la vacuna contra el paludismo, también llamada la vacuna contra la malaria. Su vacuna no solo tuvo un rango muy bajo de efectividad, sino que sus prácticas se vieron sumidas en un orbe de malas prácticas. “Muchos de los procesos de captura, experimentación y liberación de animales han estado rodeados por cuestionamientos e irregularidades, incluso, hay denuncias por presunto maltrato animal y tráfico ilegal de animales silvestres” [https://www.elcolombiano.com/colombia/denuncia-maltrato-animal-manuel-elkin-patarroyo-KE21700956]. Es común escuchar en las facultades de Biología, que el científico colombiano, liberaba monos lejos de sus hábitats, con la agravante que lo hacía transcurridos algunos días de haber sido inoculados con el parásito de la malaria, antes que estos manifestaran síntomas de mejoría. Esto ha aportado a la creencia de que desde la ciencia solo se maltratan los animales, peor aún, que los resultados no llegan a los índices de efectividad esperada, generando desilusión y dudas sobre las vacunas. De igual forma, en el mundo de las energías renovables, se reconocen malas prácticas que enlodan lo que otras personas con esfuerzo han realizado. Un ejemplo de esto es lo que sucede en España con instalaciones de energías renovables donde “el impacto de estas instalaciones sobre zonas de alta sensibilidad ambiental… no siempre se evalúa de forma correcta” [https://www.abc.es/antropia/lista-malas-practicas-despliegue-renovables-espana-20240123124755-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F].

    Noticias falsas: noticias desinformativas, generalmente alarmantes y falsas en medios de comunicación de importancia nacional, generan un panorama desolador del futuro, hacen que las personas se abandonen a su suerte y solo esperen el momento de la muerte o que algo suceda, sea bueno o sea malo, como cuerpos inertes que se bambolean al ritmo de la opinión pública, sesgada, irresponsable y parcializada. “Las noticias falsas sobre cuestiones científicas resultan especialmente relevantes por su capacidad para obstaculizar el cumplimiento de las medidas de contención de la enfermedad, sobre todo cuando la desinformación se construye desde posiciones anticientíficas, negacionistas y conspirativas” [https://n9.cl/cce2z]. En la pandemia del COID-19, la desinformación reinaba en torno a muchos aspectos del virus, pero reinaba la desinformación respecto a las vacunas y sus efectos secundarios. Este tema de las noticias falsas genera zozobra en el público que no se informa por otros medios más que el televisor, TikTok y plataformas de información poco confiables, generando opiniones como las de los negacionismos en vacunas, otro factor importante para tener en cuenta en este fenómeno social que se puede generalizar también para el negacionismo en energías renovables.

    Pero no solo las noticias falsas aportan a la resistencia de los negacionismos, sino también la información parcializada, como sucede en el siguiente ejemplo: existen enfermedades producidas por varios microorganismos como la meningitis [https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/]. Esta situación lleva a que una persona que ha sido vacunada para una infección particular resulte con esta posteriormente, aunque la vacuna haya sido 100% efectiva. Situación que podría generar incredulidad en las personas y desconfianza ante dicha vacuna, debido a la información parcializada que se haya podido formar de ella, de manera que este factor es un error común que cometen los negacionistas en vacunas.

    Todo lo anterior se puede relacionar con el negacionismo de las energías renovables si tenemos en cuenta que para este campo también se producen problemas de información que motiva a los negacionistas a argumentar desde el desconocimiento seducidos por “Historias sobre el ruido de las turbinas eólicas que causa defectos de nacimiento en caballos; publicaciones sobre los efectos en la salud del infrasonido de baja frecuencia, también llamado síndrome de la turbina eólica; publicaciones sobre que la energía eólica en realidad no reducía las emisiones de dióxido de carbono; fotos de turbinas eólicas rompiéndose, incendiándose y cayendo, algunas en condados y estados cercanos” [https://www.npr.org/2022/03/28/1086790531/renewable-energy-projects-wind-energy-solar-energy-climate-change-misinformation].

    Parásitos negacionistas: por último, el tema de inmunidad de rebaño sirve para ilustrar cómo algunas personas aseguran no aplicarse vacunas y no contagiarse de infecciones, cuando en realidad esta situación puede deberse a la protección de rebaño que brinda una comunidad vacunada. Lo anterior puede compararse con el negacionismo en energías renovables, donde algunas personas no creen en las energías limpias, pero de igual manera disfrutan del desarrollo sostenible que beneficia a todos por igual.

    Discusión

    Un brote inesperado resume el peligro de dos tipos de negacionismo, el de las vacunas y el de las energías renovables, poniendo de ejemplo un caso real sucedido en Colombia, demostrando que estos dos presentan similitudes peligrosas. Los monos aulladores encontrados muertos en Tolima y Caldas, abre un espacio de discusión sobre la responsabilidad que tenemos los docentes con relación al destierro de los negacionismos nocivos y a la formación en ciencias desde la objetividad para evitar situaciones indeseadas como la emergencia sanitaria de la fiebre amarilla en Colombia.

    Se aprecia en el artículo, cómo las malas prácticas en los estudios de vacunas y en energías renovables pueden comprometer el esfuerzo de los científicos que se dedican a estos dos campos. El primer ejemplo del científico colombiano ilustra como el maltrato animal en este ámbito de la medicina, deslegitima los esfuerzos de otros científicos que realizan sus trabajos de forma ética y correcta. De igual manera, los malos estudios para la implementación de proyectos de energías renovables rompen la credibilidad de las comunidades afectadas.

    La información que reciben a través de las noticias de televisión y plataformas de difusión de videos como TikTok, entre otras, es un factor clave que aporta a la perpetuación de los negacionismos en los imaginarios de algunas personas. En el artículo se aprecia que las noticias falsas alarman para manipular los pensamientos y decisiones, situación grave que se vivió en la pandemia del COVID-19, donde muchas personas preferían morir antes de vacunarse. No solo la desinformación mantiene estas dinámicas, también la información parcial es sumamente peligrosa como veíamos en el caso de la meningitis, donde un negacionista puede culpar una vacuna de no ser eficaz injustificadamente, por ejemplo, porque la vacuna protege de algunos parásitos más no de virus bacterias u hongos.

    Por último, el Fenómeno del «Parásito Negacionista» se plantea aquí para ilustrar que los negacionistas se benefician de esfuerzos ajenos como la inmunidad de rebaño y las bondades del desarrollo sostenible impulsado por otras personas, pero no contemplan los efectos positivos, sino que reproducen desde un marco de ignorancia los sesgos de sus mentes, que generan zozobra, promueven la inacción, la desinformación, constriñe las posiciones científicas y obstaculiza el cuidado de la salud y los ecosistemas.

    Conclusiones

    Aunque los negacionismos en vacunas y energías renovables parecen distantes, están ligados considerablemente, pues presentan características muy parecidas, pues los dos fenómenos mencionados hacen parte de procesos que los humanos aplicamos para defendernos, ya sea de los agentes patógenos como sucede con las vacunas o del cambio climático como sucede con las energías renovables.

    Uno de los factores que perpetúa los negacionismos en vacunas y en energías renovables es el manejo de la información, ya sea mediante noticias falsas, información parcializada o narraciones falsas de sucesos extraordinarios que siembran dudas sobre los beneficios y acentúan ideas negativas sobre los procesos relacionados.

    Por otra parte, las malas prácticas de algunos científicos promueven campañas de desprestigio que afecta a quienes realizan sus procesos investigativos desde la rigurosidad y la ética profesional que se requiere, acentuando las ideas negacionistas por odio, pues al final no importa la razón, pues si se trata de vacunas, energías limpias o extraterrestres, da lo mismo, porque solo se busca llevar la contraria.

    Finalmente, los negacionistas actúan como parásitos en cuanto se benefician de la inmunidad de rebaño y de las bondades de las energías limpias, pero luego desde la inacción construyen una nube de desinformación para negar lo que con gran esfuerzo han construido quienes le apuestan a la explicación del mundo desde la experimentación, la lógica y la razón.

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  7. ¿Vacunarse o no? La ciencia ya habló.

    Dentro de todos los avances científicos, en medio de la inteligencia artificial, satélites y edición genética, existe un tema que sigue ganando terreno. El movimiento antivacunas mezcla miedo con desinformación, lo que nos ha llevado a tener una idea peligrosa: las vacunas no funcionan.
    Las vacunas han sido y siguen siendo una herramienta efectiva para la salud, han salvado millones de vidas, erradicando enfermedades como la viruela además de reducir de forma significativa otras como el sarampión o la polio. Con toda la evidencia científica que existe, aún los mitos persisten: son causantes de autismo, sirve como herramienta de control social y que su presencia no hace falta.
    En este artículo desmontaremos esas creencias que han ido creciendo con e tiempo, usaremos lo que tiene más peso dentro de cualquier decisión sobre salud: evidencia con datos, con historia y con responsabilidad. Revisaremos por qué las vacunas sí funcionan y la relación que tienen con el ODS 3: Salud y bienestar. Además de qué más podemos hacer para que la verdad de ciencia empiece a ser la guía de las decisiones de la comunidad colectiva.
    ¿Qué dicen los negacionistas?
    Aunque existe suficiente evidencia científica sobre la efectividad y seguridad de las vacunas, existen sectores que aún las rechazan. Este movimiento se conoce bajo el nombre de negacionismo o escepticismo y tienen creencias que comparten una idea común: desconfianza hacia la ciencia y sus instituciones.
    Varias personas aseguran que las vacunas son las causantes de enfermedades, una de las más mencionadas es el autismo, idea que tomó fuerza gracias a un estudio fraudulento que ha sido retirado por la revista médica The Lancet y, a pesar de que esto ya fue desmentido hace más de dos décadas, siguen creyendo que las vacunas contienen algún tipo de microchip que tiene la capacidad de alterar el ADN o que es una conspiración creada por las grandes industrias farmacéuticas con el fin de controlar a las poblaciones.
    Existen también quienes no niegan completamente su existencia, pero dudan de la necesidad de aplicarlas, especialmente en espacios donde las enfermedades que se previenen con vacunas (https://www.unicef.org/parenting/es/salud/vacunas-y-enfermedades-que-evitan) no son visibles en su alrededor, lo que proporciona una sensación de “seguridad” que disminuye las tasas de vacunación en algunos lugares, reabriendo nuevamente brotes de enfermedades que estaban ya controladas, como el sarampión o la tosferina.
    Lo que dice la ciencia.
    Cuando se escucha tantas opiniones y mitos sobre las vacunas, es normal de las dudas se adueñen de nosotros, pero hay que tener en cuenta algo que la ciencia nos ha dejado claro: las vacunas son una herramienta efectiva para prevenir enfermedades infecciosas. De hecho, según datos de Our World in Data (https://ourworldindata.org/vaccines-children-saved), se han salvado la vida de más 150 millones de niñas y niños en los últimos 50 años, reduciendo de forma drástica la mortalidad de las infancias. Son millones de familias que no tuvieron que vivir la tragedia de perder a su hija o hijo.
    Hay que aclarar que las vacunas no “enferman” a las personas, sino más bien activan el sistema inmunológico de una forma segura, como una especie de “entrenamiento”, para que pueda defenderse en caso de enfrentarse al virus real. La UNICEF nos explica que, al recibir una vacuna nuestro cuerpo genera anticuerpos que actúan como una defensa inmediata, sin necesidad de vivir la enfermedad con muchos más riesgos. Aún así mucha desinformación continúa circulando, principalmente en redes sociales, lo que juega mucho en contra de los datos que deberían pesar más.
    Lo que tenemos que tener claro es lo que se dice el artículo de Principia: a veces cuesta entender la ciencia, pero los datos son caros y no mienten, las vacunas salvan vidas (https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/).
    ¿Por qué creemos en mentiras?
    A veces se cree que las personas quieren rechazar la ciencia, pero no es así, simplemente tienen miedo. En la actualidad de nuestro mundo, la información viaja de una forma extremadamente rápida, y con esa misma velocidad, viaja la desinformación. Solo es necesario un video de alguien que comparta información alarmante con una frase fuera de contexto, un caso aislado como experiencia sin bases, etc. y millones de personas empezarán a desconfiar en todos los datos científicos presentados antes.
    Los humanos somos muy emocionales, y obviamente estas juegan un papel muy importante en todo este tema. Cuando de salud hablamos, especialmente de alguien que amamos, la mínima duda puede ser un detonante de angustia generando una necesidad de tener respuestas rápidas. Pero, ¿qué pasa si la respuesta viene en una cápsula de TikTok o una cadena de reenviados en WhatsApp? Información que no tiene ninguna evidencia de formación médica.
    El deseo forma parte de este problema ya que a veces se busca “conocer la verdad que el otro no sabe”, como si ser antivacunas nos pusiera dentro de un grupo más despierto o crítico. Sin embargo, no siempre desconfiar es sinónimo de pensar mejor, a veces es solo caer en una trampa disfrazada de superioridad.
    Hay que entender por qué las personas creen en información sin base, no para justificarlos, pero si para saber de qué forma ayudar. No hablar desde el juicio, sino desde la empatía y evidencia científica, solo eso puede hacer la diferencia.
    Lo que logramos gracias a las vacunas.
    A veces estar sano es la única normalidad que conocemos, lo que nos hace olvidar la batalla que hemos ganado de mano de las vacunas. Muchas enfermedades de las que no sabíamos su existencia, como la polio, difteria o sarampión, dejaban muertes o secuelas graves en niñas y niños. Y si hoy eso es solo una parte de lo que conocemos como historia, es solo gracias a las campañas de vacunación. La UNICEF (https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/unicef-presenta-la-campa%C3%B1a-lasvacunasfuncionan-para-fomentar-el-apoyo-las) nos recordó en su campaña #LasVacunasFuncionan que, gracias a la vacunación mundial, cada año se previenen de 2 a 3 millones de muertes.

    Y aunque no lo crean, las vacunas no solo protegen a las personas inoculadas, sino también a todas aquellas que no pueden vacunarse por razones médicas, creando así una inmunidad colectiva, un acto de verdadero y puro cuidado, una forma de decir: yo te cuido a ti y la vez te cuido.
    Tampoco hay que esperar muchos años para ver resultados reales, cada vez que entramos a un espacio lleno de niñas y niños sanos, cada vez que un recién nacido sale del hospital con su carnet de vacunas al día, cada vez que vemos salud a nuestro alrededor, podemos ver su eficacia, aunque no lo notemos. Es un silencio saludable que todas y todos vemos, pero no celebramos porque es nuestra “normalidad”, pero se ha logrado llegar a este punto de salud, para crecer y vivir con bienestar, gracias a las vacunas.
    ODS 3: Salud y bienestar para todos.
    Cuando hablamos sobre vacunas no hablamos solo de salud, también hablamos de justicia, porque no todas las personas del mundo tienen acceso a servicios médicos y mucho menos a vacunas con buena calidad. Debido a eso, garantizar un acceso universal es mucho más que solo un reto del área médica, es un compromiso social.
    Hablaremos sobre el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 3, que fue definido por la Organización de las Naciones Unidas, busca “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades” (https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/). En sus metas, nos enfocaremos en la 3.8 que habla sobre asegurar que todas las personas, sin importar dónde vivan, puedan acceder a vacunas seguras, eficaces, asequibles y de calidad.
    La vacunación no es solo para cuidado personal, cuando lo hacemos, protegemos a todas y todos aquellos que no pueden hacerlo o no tienen acceso a un sistema de salud apropiado, avanzando así a una sociedad donde la salud sea un derecho de todas y todos y no solo un privilegio de pocos. Cada dosis que se aplica es una pequeña victoria para llegar al camino de la colectividad.
    La relación de este tema con el ODS 3 es clara, además de que no solo depende de políticas internacionales, también se ve afectado con las decisiones pequeñas, hechas por todas las personas, esas decisiones cotidianas. Informarse bien, dejar de compartir noticias falsas y confiar más en la ciencia, es parte de el trabajo ético que recae en las sociedades. Construir una sociedad más saludable, empieza por nuestra elección de bienestar como prioridad común.
    Conclusión.
    Las vacunas han demostrado una y otra vez la funcionalidad que tienen. No solamente son cifras, son vidas salvadas, son enfermedades que quedan en nuestra historia y es nuestra seguridad de vivir en ambientes mucho más sanos y protegidos.
    Aunque el negacionismo sigue ganando espacios y personas, porque el miedo habla más fuerte que la razón, tenemos que seguir ahí informando, preguntando y compartiendo datos reales. No hay que dejar que la desinformación se propague más rápido que un virus, siempre evitemos compartir información de la que no estamos seguros que sea fiable.
    Vacunarse no es un acto individual, es un compromiso de sociedades, y ahora cuando las personas cuestionan tanto la ciencia, elegir confiar en ella es un acto de valentía. Porque, aunque hay varias opciones, aunque hay muchas vueltas, ya lo dije en el título: La ciencia ya habló. Ahora nos toca escucharla, esa es nuestra responsabilidad.

    BIBLIOGRAFÍA
    Cerqueiro, C. (2015). Vacunas: cuando la evidencia es lo que cuentan. Principia. https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/
    Organización de las Naciones Unidas. (s.f.). Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/
    Ritchie, H. (2024). Vaccines have saved 150 million children over the last 50 years. Our World in Data. https://ourworldindata.org/vaccines-children-saved
    UNICEF. (2019). UNICEF presenta la campaña #LasVacunasFuncionan para fomentar el apoyo a las vacunas infantiles. https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/unicef-presenta-la-campa%C3%B1a-lasvacunasfuncionan-para-fomentar-el-apoyo-las
    UNICEF. (s.f). Vacunas y enfermedades que evitan. https://www.unicef.org/parenting/es/salud/vacunas-y-enfermedades-que-evitan

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  8. LAS VACUNAS: ¿PREVENCIÓN O PERJUICIO?
    Por: Adriana Angelica Mora P.

    En la historia de la medicina uno de los mayores logros a nivel mundial es el descubrimiento de las vacunas y los beneficios que ellas aportan a la humanidad. Actualmente, garantizar la salud de toda la población a nivel mundial no es solo un acto de justicia social, sino una condición indispensable e indiscutible para el desarrollo sostenible de nuestro planeta. En este contexto, las vacunas cumplen un papel crucial en el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible No 3 (ODS 3): Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todas las personas, en cada etapa de su vida.

    La historia remonta al siglo XVIII. La era de las vacunas la inicia con el médico Edward Jenner, el británico observó que las personas que ordeñaban vacas y contraían la viruela bovina estaban protegidas contra la viruela humana. Gracias a esto, en 1796 Jenner inoculó a un niño de ocho años fluido de las pústulas de viruela bovina obtenida de las vacas enfermas y, posteriormente, le inyectó el virus de la viruela humana observó que el niño ni se contagió ni tuvo síntomas. Ya en el siglo XIX, el médico francés Louis Pasteur desarrolló la segunda generación de vacunas, entre otras contra el cólera o la rabia, e introdujo el término vacuna en honor a los experimentos con las vacas del científico británico Edward Jenner. (https://www.iberdrola.com/compromiso-social/historia-de-las-vacunas).

    En el siglo XVIII, en Europa, fallecían anualmente de viruela 400.000 personas, y un tercio de los sobrevivientes quedaban ciegos. Los síntomas de la viruela, o el «monstruo moteado», como se le conocía a esta enfermedad aparecían repentinamente y las secuelas eran devastadoras. La tasa de letalidad variaba del 20% al 60% y dejaba a la mayoría de las personas que habían sobrevivido a la mortal enfermedad con cicatrices desfigurantes (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1200696/).

    Todos los avances científicos en cuanto a medicina y manejo de enfermedades en los últimos siglos ha demostrado que el descubrimiento de la inoculación del agente patógeno de una enfermedad puede promover la inmunidad contra la misma, lo que demuestra que Jenner acertó en su hipótesis, salvando muchas vidas y aportando enormemente a la evolución de la ciencia.

    ¿QUE SON LAS VACUNAS?

    A lo largo de la historia de la humanidad, las vacunas nos han permitido evitar pandemias y mitigar el contagio de enfermedades que se han podido controlar gracias a la aplicación de las mismas, es por ello por lo que ofrecer y realizar el esquema de vacunación es necesario para mantener a toda la población sana, ya que la vacunación es un método eficaz para disminuir la mortalidad, evitar el esparcimiento de los agentes patógenos causantes de las enfermedades y generar inmunidad colectiva.

    La vacunación ha constituido uno de los logros más importantes en la historia de la salud pública y ha contribuido a la disminución de la morbilidad y mortalidad. A diferencia de los medicamentos, las vacunas se aplican generalmente a personas sanas para que continúen sanas, por tanto, no deben ocasionar más daños que lo que podría producir la misma enfermedad. En el futuro inmediato, las vacunas continuaran teniendo un gran impacto social y económico en la prevención de muchas enfermedades infecciosas. (https://www.scielosp.org/pdf/rcsp/2011.v37n1/149-158/es).

    EL PROTAGONISMO DE LAS VACUNAS EN LA PANDEMIA DEL COVID 19.

    La vida, tal como se conocía hasta antes de diciembre de 2019, cambió a nivel mundial como resultado de la presencia de una cepa de coronavirus altamente contagiosa que se conoce como sars-CoV-2 (síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2), causante de la enfermedad conocida como covid-19. De su origen existen diversas versiones, las más recurrentes son que es resultado de un experimento en un laboratorio o del mal manejo de animales en un mercado de Wuhan (China), aunque estudios genómicos sugieren que fue resultado de «un proceso de selección natural que permitió el salto del animal de origen (probablemente el pangolín) al ser humano, y son argumentos sólidos contra la sugerencia de que el sars-CoV-2 es resultado de manipulaciones en laboratorios». (https://www.redalyc.org/journal/5762/576279013014/html/#B54).

    Tras la reciente pandemia que afectó a millones de personas en el mundo, donde se paralizó el planeta por casi 18 meses, y que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) unos 14,9 millones de personas murieron en el mundo a causa de la pandemia de COVID-19 entre el 1 de enero de 2020 y el 31 de diciembre de 2021 (https://www.un.org/es/desa/las-muertes-por-covid-19-sumar%C3%ADan-15-millones-entre-2020-y-2021#:~:text=Unos%2014%2C9%20millones%20de,de%20la%20Salud%20(OMS), la mayor parte de la población quedó afectada física y emocionalmente, pues las consecuencias de este virus golpeó millones de hogares, tanto en perdida de familiares y amigos, como económicamente, tras un descalabro financiero por el cierre de miles de establecimientos por el encierro de la población durante varios meses seguidos.

    INCREDULIDAD DE LAS PERSONAS AL VERDADERO EFECTO DE LAS VACUNAS.

    Actualmente muchas personas a nivel mundial presentan dudas sobre el verdadero efecto de las vacunas; aun así, lo que debemos pensar es que las vacunas son la única opción que tenemos en la actualidad para prevenir un sin número de enfermedades.

    En la actualidad, las agencias reguladoras internacionales establecen procedimientos de seguridad en la fabricación, almacenamiento, manipulación, distribución y administración de las vacunas, así como sistemas de farmacovigilancia muy estrictos que tienen como función detectar posibles incidentes tras la administración de las vacunas. Sin embargo, la existencia de falsas creencias y rumores acerca de eventuales efectos negativos sin fundamento científico pueden disuadir de la vacunación, con los consiguientes riesgos para la protección inmunológica individual y colectiva de toda la población (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0212656718302750).

    Desde el punto de vista ético y moral, vacunarse debería ser una responsabilidad de cada persona. La vacuna no solo protege a quien se la aplica, sino también a las personas que lo rodean. A través de la llamada inmunidad colectiva, se protege a las personas más vulnerables, las que no pueden vacunarse, ya sea por edad, por presentar enfermedades o por tratamientos inmunosupresores. Así pues, vacunarse es también un acto de responsabilidad social.

    ¿COMO APORTAN LAS VACUNAS AL LOGRO DE LAS METAS DEL ODS 3?

    El Objetivo de Desarrollo Sostenible No 3 supone un compromiso audaz para poner fin a las epidemias de sida, tuberculosis, malaria y otras enfermedades transmisibles para 2030. El objetivo es lograr la cobertura sanitaria universal y proporcionar acceso a medicamentos y vacunas seguros y asequibles para todos. Garantizar una vida saludable para todos requiere un fuerte compromiso, pero los beneficios superan los costes. Las personas sanas son la base de unas economías sanas. Se insta a los países de todo el mundo a tomar medidas inmediatas y decisivas para predecir y contrarrestar los desafíos en la salud (https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/).

    Las vacunas salvan aproximadamente 3 millones de vidas al año. Ellas actúan preparando al sistema inmunológico para detectar, reconocer y combatir los virus y las bacterias que ingresan al organismo, antes de que causen enfermedades. Gracias a las vacunas, algunas enfermedades han sido controladas y erradicadas, y otras están en camino de desaparecer.
    Una de las metas del ODS 3, a las que podemos apostar es: Para 2030, poner fin a las epidemias del SIDA, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas y combatir la hepatitis, las enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades transmisibles. Y para ello las investigaciones y estudios científicos sobre las vacunas para estas enfermedades son el camino para el logro de una de sus principales metas, seguir salvando vidas en todo el planeta.

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  9. Negacionismo: prácticas que ponen en riesgo la salud colectiva.

    En pleno siglo XXI, con avances científicos y tecnológicos sin precedentes, sorprende que todavía existen sectores que desconfían de uno de los logros más importantes de la medicina: las vacunas. La aparición de movimientos anti vacunas, especialmente durante y después de la pandemia por Covid -19, ha demostrado que la desinformación y el miedo pueden extenderse más rápido que un virus o cualquier otro microorganismo patógeno. Hablar de vacunas sigue siendo fundamental, no solo para reforzar su importancia, sino para desmantelar mitos que amenazan con revertir décadas de progreso en salud pública.

    ¿Qué es esto del negacionismo?

    Se puede partir de que, el negacionismo científico es una forma de rechazo sistemático de conocimientos establecidos y validados por la comunidad científica. A diferencia del escepticismo – una actitud racional basad en la duda y la búsqueda de evidencia –, el negacionismo ignora o distorsiona deliberadamente los hechos para sostener una creencia previa, en el caso de las vacunas, los negacionistas suelen utilizar argumentos pseudocientíficos, testimonios aislados o datos descontextualizados para justificar sus posturas. Este fenómeno se agrava con la viralización de contenidos falsos en redes sociales, donde el acceso a información confiable no siempre es la norma (https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0264410X14001443 )

    Este fenómeno no solo socava la confianza en la ciencia, sino que tiene consecuencias tangibles: brotes de enfermedades como el sarampión han resurgido en países con altos niveles de rechazo a las vacunas (https://www.cdc.gov/vaccines/basics/index.html ). A nivel bioético, el negacionismo plantea tensiones entre el respeto a la autonomía personal y la necesidad de proteger a las comunidades vulnerables.

    Los negacionistas europeos protestaron contra las restricciones por el  covid-19 y las vacunas | Euronews

    Tomado de: https://es.euronews.com/2020/08/29/los-negacionistas-europeos-protestaron-contra-las-restricciones-por-el-covid-19-y-las-vacu (Los negacionistas europeos protestaron contra las restricciones por el covid-19 y las vacunas )

    Las vacunas: un hito en la medicina

    Estas han revolucionado la salud global. Gracias a ellas, enfermedades que antes diezmaban poblaciones enteras – como la viruela, el sarampión, la polio o la difteria – han sido controladas o incluso erradicadas. Las vacunas juegan un papel crucial a nivel salud e higiene, tanto así que según datos de la Organización Mundial d la Salud (OMS), cada año las vacunas previenen entre 3 y 5 millones de muertes (https://www.who.int/news-room/spotlight/ten-threats-to-global-health-in-2019 )

    El principio de la vacuna es simple y poderoso: Exponer al cuerpo a una forma atenuada o inofensiva de un patógeno, para que el sistema inmune “aprenda a defenderse”. Esta “memoria inmunológica” permite que el organismo responda de manera eficaz si en el futuro se enfrenta al agente infeccioso real. La Organización Mundial de la Salud estima que las vacunas salvan entre 2 y 3 millones de vidas cada año. Este impacto va más allá de la salud individual: fortalece sistemas sanitarios, reduce la pobreza y mejora la calidad de vida.

    Efectividad comprobada de las vacunas en la salud humana

    La efectividad de las vacunas está respaldada por múltiples niveles de videncia científica:

    • Estudios clínicos controlados: antes de su aprobación, cada vacuna pasa por rigurosas fases de ensayos clínicos. Se evalúa su seguridad, eficacia, dosis óptimas y posibles efectos adversos. Estos estudios involucran a miles de personas y siguen protocolos internacionales.
    • Datos epidemiológicos: tras la implementación de campañas de vacunas, los datos muestran una drástica reducción en la incidencia de enfermedades. Por ejemplo, después de introducir la vacuna contra el sarampión, las muertes por esta enfermedad se redujeron en más del 90%
    • Revisiones sistemáticas y meta análisis: organismos como la OMS, los CDC de EEUU y el EDCD de Europa, realizan análisis periódicos de estudios publicados. Estas revisiones consolidan datos de múltiples investigaciones para garantizar que las recomendaciones se basen en la mejor evidencia disponible.

    Tomado de: https://redsalud.ssmso.cl/minsal-adelanta-inicio-de-la-campana-de-vacunacion-e-inmunizacion-para-el-invierno-2025/ (Ministerio de Salud de Chile adelanta inicio de la Campaña de vacunación e inmunización para el invierno 2025 para la prevención de enfermedades infecciosas)

    ¿Por qué persiste el negacionismo?

    A pesar de la abrumadora evidencia, el negacionismo persiste. Las razones son complejas y multidimensionales, entre las cuales se destacan:

    • Falta de comprensión científica: muchas personas no han recibido educación suficiente sobre cómo función la ciencia, cómo se validan los descubrimientos o cómo se comunican los riesgos.
    • Experiencias personales negativas: algunas personas pueden asociar una vacuna con una reacción adversa en ellas o en un ser querido, sin considerar que estas reacciones suelen ser leves, transitorias y esperadas.
    • Desconfianza en las instituciones:en contexto donde los gobiernos o sistemas de salud han fallado, es común que la población desconfíe incluso de las recomendaciones científicas legítimas.
    • Desinformación digital:las redes sociales peri muten que información falsa se difunda de manera exponencial, muchas veces sin control ni verificación.

    La vacunación: un acto de responsabilidad colectiva

    La inmunidad de grupo – también conocida como inmunidad colectiva – se logra cuando una proporción suficiente de la población está vacunada, dificultando la circulación del agente infeccioso. Esto protege a los más vulnerables: personas inmunodeprimidas, bebés, adultos mayores o quienes no pueden recibir vacunas por razones médicas. Rechazar la vacunación no solo aumenta el riesgo individual de enfermar, sino que pone en peligro la salud pública. Además, las vacunas ayudan a prevenir el colapso de los sistemas de salud, reducen costos médicos y permiten el desarrollo sostenible de las sociedades. En otras palabras: vacunarse es un acto de solidaridad, ciencia y conciencia.

    Enfrentar el negacionismo hacia las vacunas, no solo es una cuestión científica educativa, sino también, un compromiso con los pasos para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el ODS 3, el cual busca garantizar una vida sana y promover el bienestar para todas las personas en todas las edades. Sin embargo, esta propagación de discursos anti vacunas y la desinformación científica comprometen gravemente los avances en dicho ODS. Por lo que, combatir estas formas de negacionismos desde la divulgación científica, no solo fortalece la alfabetización científica de las personas, sino que contribuye directamente a proteger la salud pública, reducir desigualdades sanitarias y avanzar hacia sistemas de salud más resilientes y sostenibles.

    Bibliografía

    Centers for Disease Control and Prevention. (2023). Vaccines: The basics. U.S. Department of Health & Human Services. Recuperado de https://www.cdc.gov/vaccines/basics/index.html

    Larson, H. J., Jarrett, C., Eckersberger, E., Smith, D. M., & Paterson, P. (2014). Understanding vaccine hesitancy around vaccines and vaccination from a global perspective: a systematic review of published literature, 2007–2012. Vaccine, 32(19), 2150-2159. https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2014.01.081

    World Health Organization. (2021). Ten threats to global health in 2019. https://www.who.int/news-room/spotlight/ten-threats-to-global-health-in-2019

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  10. Virología, la ciencia que salva a través del estudio de los virus y las vacunas. Una mirada crítica desde el ODS 3: Salud y Bienestar

    LOS VIRUS, ALIADOS INVISIBLES O AMENAZAS GLOBALES.

    Desde que los virus fueron descubiertos, los seres humanos hemos vivido una maratón constante entre diagnosticar una enfermedad, conocer lo suficiente sobre cómo se transmite y finalmente dar las pautas necesarias para prevenirla. La última pandemia devastadora que hemos enfrentado fue la del COVID-19, la cual ha puesto en evidencia que los virus no solo afectan a nivel médico, sino también tienen consecuencias sociales y emocionales entre todos quienes la padecen o están alrededor de ella.

    Con toda esta situación, las vacunas surgen como un logro enorme de la ciencia, entendiendo que este, en pleno siglo XXI, no obedece a evidencias netamente científicas, sino que está nublado muchas veces por la cultura de las sociedades y los sesgos en la comunicación, lo cual desafía las metas del objetivo de desarrollo sostenible 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos.

    En este artículo se explorará, partiendo del método científico y con base en evidencias, cómo se definen los virus, cuál es el funcionamiento de las vacunas en su erradicación y qué peligros son enfrentados por la población que niega su utilidad.

    ¿QUÉ SON LOS VIRUS?

    Los virus constituyen un gran debate dentro de la biología, algunos científicos defienden la postura de incluirlos dentro de los seres vivos (Forterre, 2010) y/o que se han modificado en su forma parasitaria (Koonin, 2016; Forterre, 2010 y Wessner, 2022) mientras que otros los consideran entidades no vivas, ya que no se pueden replicar por sí mismos, sino utilizando la maquinaria de una célula para tal fin (Brown, 2016).  En este artículo se han definido los virus como entidades biológicas microscópicas, que se componen de material genético (ARN o ADN) que se encuentra envuelto en una cápside proteica. Como singularidades fisiológicas, cabe destacar que los virus carecen de metabolismo, su energía proviene de la célula que tienen que infectar para poder reproducirse, características que hacen a los virus encontrarse en una posición intermedia entre lo vivo y lo no vivo (Koonin & Starokadomsky, 2016).

    Estas propiedades singulares de los virus han permitido grandes avances en el campo de la genética molecular, como el funcionamiento del ADN y el desarrollo de técnicas de edición genética y en virología, la creación de vacunas.

    ¿CÓMO SE DESARROLLA UNA VACUNA?

    Desde la historia de las pandemias, el conocimiento obtenido de la propagación y la detección de enfermedades ha llevado a autores como Taub et al. (2020) propongan que los principios básicos de la elaboración de una vacuna siguen los principios del método científico. Incluso si inicialmente, las técnicas de inmunización eran tan básicas como mojar algodón en pus de lesiones como en la viruela, y luego insertarlas en la nariz de individuos sanos (Cerqueiro, 2015), hoy en día los métodos han evolucionado bastante (Fernandes, 2024) y Gao et al. (2024) proponen que las vacunas se desarrollan siguiendo estas fases:

    1. Observación en donde se identifica al agente infeccioso.
    2. Hipótesis en donde se estudian las proteínas del virus, las vías de entrada y la respuesta inmune de los pacientes contagiados.
    3. Experimentación que consiste en las pruebas preclínicas en el laboratorio y los tests en animales.
    4. Análisis al pasar a ensayos en humanos, correspondientes a las fases I, II y III.
    5. Conclusión y revisión cuando los grupos de investigación evalúan la eficacia y los efectos secundarios de las vacunas.
    6. Publicación y uso cuando al final la vacuna es aprobada por entidades reguladores como la OMS, la FFDA y la EMA.

    A pesar de la necesidad de acelerar la fabricación de una vacuna debido a una crisis de salud, el procedimiento mantiene rigurosos criterios científicos para garantizar que su confiabilidad permanezca sin cambios (Callaway, 2020).

    A lo largo de la historia, las inmunizaciones han eliminado las enfermedades y brotes mundiales como la viruela, reduciendo significativamente las tasas de mortalidad entre los niños pequeños Según la OMS, anualmente, se salvan de 2 a 3 millones de jóvenes (WHO, 2021). Pandemias más actuales como la causada por SARS-Cov-2, han contribuido al desarrollo del nuevo tipo de vacunas, las de ARN mensajero como las que fueron fabricadas por laboratorios como Pfizer-BioNTech y Moderna, demostrando que la ciencia puede adaptarse a pasos agigantados ante nuevos retos de manera veloz, haciendo uso de tecnología de vanguardia con bases moleculares previamente estudiadas, que se ponen a prueba tiempo después cuando surge una pandemia (Pardi et al., 2018).

    Y si la tecnología de las vacunas avanza con tanta prisa y eficiencia, ¿Por qué no toda la población está vacunada?

    EL NEGACIONISMO: UN VIRUS SOCIAL

    El negacionismo a las vacunas es una pandemia social silente. Desde quienes sostienen que las vacunas son parte de una estrategia conspirativa hasta movimientos antivacunas muy organizados, este fenómeno ha cobrado gran fuerza a través de redes sociales y la desinformación colectiva.

    El Instituto Reuters de la Universidad de Oxford han deducido que la falta de confianza en las instituciones gubernamentales, el bajo conocimiento y entendimiento de temas científicos y el carácter político que ha adquirido la salud pública son factores clave para que el negacionismo haya comenzado a ser global (Loomba et al., 2021).

    A esto se le suma que cuando se visitan redes sociales, sus algoritmos favorecen la histeria colectiva dando la impresión de que los contenidos emocionales y polémicos son masivos, favoreciendo la viralización de estos mensajes antivacunas en lugar de dar prevalencia a contenidos científicos moderados.

    Sin embargo, existen varios argumentos científicos que combaten eficazmente el negacionismo: Las vacunas son los medicamentos que más afrontan pruebas y controles, más que cualquier otro medicamento de consumo masivo o venta libre (CDC, 2022); las reacciones adversas que se presentan cuando se administra una vacuna son extremadamente raras, no son sistemáticas; la inmunización colectiva protege incluso a aquellas personas que no pueden vacunarse, se denomina efecto rebaño (HHS, 2020) y, por último ( y puede considerarse como lo más relevante), no existe evidencia científica que establezca una relación clara entre las vacunas con el autismo (Taylor et al. 2014) que fue uno de los mayores rumores virales en la pandemia de COVID-19.

    Entonces, vacunarse sigue siendo seguro, necesario y recurrente puesto que cada vez aparecen nuevos virus. Por esto, este tema es crucial y considerado en los ODS. En el 3, salud y bienestar, se incluye el acceso equitativo a las vacunas seguras y eficaces. Las campañas de vacunación tienen como objetivo preservar vidas y también reforzar los servicios de salud de cada nación, que posteriormente reducen los costos hospitalarios, disminuyen las tasas de mortalidad y, como resultado, mejoran los bienes a largo plazo de la población (UNPD, 2021).

    Las personas que no son vacunadas, no solo toman una decisión personal, sino que es una decisión que afecta la salud pública general y podría obstaculizar la adherencia a los objetivos mundiales de este objetivo de desarrollo sostenible.

    Y entonces, ¿Cuál es la solución? Sin duda alguna, la educación científica desde edades tempranas, utilizando el pensamiento crítico y la alfabetización digital que combatirá el analfabetismo colectivo y serán claves para disminuir significativamente el negacionismo, porque no basta con tener vacunas, además la población debe entender su mecanismo y confiar en ellas. Algunas iniciativas como los blogs científicos escolares, los proyectos de aula basados en problemáticas reales y estudios de caso en pandemias reales y la participación activa en comunidades virtuales pueden ser herramientas enormes que fortalecen el pensamiento científico en jóvenes y adolescentes.

    REFERENCIAS

    Brown, N. (2016). Are viruses alive? Microbiology Today, 47(4), 178–181. Disponible en: https://microbiologysociety.org/publication/past-issues/what-is-life/article/are-viruses-alive-what-is-life.html

    Callaway, E. (2020). The race for coronavirus vaccines: a graphical guide. Nature, 580(7805), 576-577. https://doi.org/10.1038/d41586-020-01221-y

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    Koonin, E. V., & Starokadomskyy, P. (2016). Are viruses alive? The replicator paradigm sheds decisive light on an old but misguided question. Studies in History and Philosophy of Biological and Biomedical Sciences, 59, 125–134. https://doi.org/10.1016/j.shpsc.2016.02.016

    Loomba, S., de Figueiredo, A., Piatek, S. J., de Graaf, K., & Larson, H. J. (2021). Measuring the impact of COVID-19 vaccine misinformation on vaccination intent in the UK and USA. Nature Human Behaviour, 5(3), 337–348. https://doi.org/10.1038/s41562-021-01056-1

    Pardi, N., Hogan, M. J., Porter, F. W., & Weissman, D. (2018). mRNA vaccines — a new era in vaccinology. Nature Reviews Drug Discovery, 17(4), 261–279. https://doi.org/10.1038/nrd.2017.243

    Taylor, L. E., Swerdfeger, A. L., & Eslick, G. D. (2014). Vaccines are not associated with autism: An evidence-based meta-analysis of case-control and cohort studies. Vaccine, 32(29), 3623–3629. https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2014.04.085

    United Nations Development Programme. (2021). The SDG 3 Health Goal. https://www.undp.org/sustainable-development-goals/health

    Wessner, D. (2022). Viruses as living systems—A metacybernetic view. Systems, 10(3), 70. https://doi.org/10.3390/systems10030070

    World Health Organization. (2021). Vaccines and immunization: What is vaccination? https://www.who.int/news-room/questions-and-answers/item/vaccines-and-immunization-what-is-vaccination

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  11. VACUNAS: EVIDENCIA QUE SALVA VIDAS
    ¿POR QUÉ SEGUIMOS DUDANDO?
    4 ESO
    En plena era de la información y tras una pandemia global, aún existen dudas sobre las vacunas. ¿Son seguras? ¿Son necesarias? El artículo de (https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/) nos recuerda que la evidencia científica no solo es abundante, sino también vital, esta entrada busca aportar claridad sobre el papel de las vacunas en la salud global relacionándolo con el Objetivo de Desarrollo Sostenible Salud y Bienestar, que promueve el acceso universal a servicios sanitarios esenciales, incluyendo la vacunación.
    La pandemia por COVID-19 no solo trajo consigo una emergencia sanitaria mundial, sino también una epidemia paralela: la desinformación mientras científicos de todo el mundo trabajaban a contrarreloj para desarrollar vacunas seguras y eficaces, los movimientos negacionistas ganaban terreno en redes sociales generando dudas, miedo y rechazo. Este artículo busca esclarecer los hechos, desmontar los mitos más comunes y destacar el papel de las vacunas como herramienta clave en el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible Salud y bienestar para todos.
    LA CIENCIA DETRÁS DE LAS VACUNAS COVID-19
    Las vacunas contra el COVID-19 como las de Pfizer-BioNTech, Moderna o AstraZeneca se desarrollaron utilizando tecnologías seguras y ya conocidas. En el caso de Pfizer y Moderna, se empleó la tecnología de ARN mensajero, que no modifica el ADN, sino que instruye temporalmente a las células para generar una proteína inofensiva del virus, desencadenando así una respuesta inmune https://www.cdc.gov/respiratory-viruses/about/index.html

    La eficacia y seguridad de estas vacunas fueron validadas mediante ensayos clínicos en decenas de miles de personas, y su aprobación fue respaldada por organismos internacionales como la OMS y la EMA (https://www.ema.europa.eu/en/human-regulatory-overview/public-health-threats/coronavirus-disease-covid-19)
    ¿QUÉ SON LAS VACUNAS Y CÓMO FUNCIONAN?
    Las vacunas son preparaciones biológicas que entrenan al sistema inmunológico para reconocer y combatir patógenos como virus o bacterias. Están compuestas por microorganismos muertos, inactivos o fragmentados que no causan la enfermedad, pero sí generan una respuesta inmunitaria protectora (https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002024.htm).
    Gracias a las vacunas, enfermedades antes letales como la viruela han sido erradicadas, y otras como el sarampión o la polio están controladas en gran parte del mundo (https://www.who.int/es).
    LA EVIDENCIA NO MIENTE
    El artículo de Principia aborda uno de los argumentos más poderosos a favor de las vacunas, la evidencia acumulada durante más de un siglo. Las vacunas han salvado millones de vidas, y la eficacia de programas de vacunación en distintos países es una prueba irrefutable de ello. Las estadísticas son claras, los países con coberturas vacunales altas tienen menos muertes por enfermedades prevenibles.
    ¿Y LOS EFECTOS SECUNDARIOS?
    Como cualquier intervención médica, las vacunas pueden tener efectos secundarios, sin embargo, estos suelen ser leves (fiebre, enrojecimiento en la zona de aplicación) y los efectos graves son extremadamente raros. La vigilancia post-comercialización es estricta y los protocolos de seguridad son continuos (https://www.cdc.gov/covid/treatment/index.html)
    EL PROBLEMA NO ES LA CIENCIA, SINO LA DESINFORMACIÓN: El artículo de Principia también señala un enemigo silencioso, la desinformación en redes sociales y ciertos medios circulan mitos y teorías conspirativas sin evidencia. Estos mensajes apelan a las emociones, al miedo, y se alejan de todo criterio científico. Combatir esta desinformación requiere alfabetización científica, pensamiento crítico y una comunicación clara, rigurosa y empática (Pérez-Bustamante, 2021).
    Esto implica fortalecer los sistemas de salud, eliminar barreras económicas y sociales, y asegurar el acceso equitativo a vacunas en todo el mundo. La COVID-19 dejó claro que, sin acceso universal a vacunas, no hay salud global.
    EL NEGACIONISMO EN TIEMPOS DE PANDEMIA
    El negacionismo frente al COVID-19 se manifestó de múltiples formas, negación de la existencia del virus, rechazo al uso de mascarillas, desinformación sobre tratamientos, y finalmente, campañas activas contra las vacunas. Estas posturas, alimentadas por teorías conspirativas y desconfianza institucional, llevaron a una peligrosa polarización social.
    Uno de los argumentos más comunes fue que las vacunas se desarrollaron “demasiado rápido” y “sin pruebas suficientes”. Sin embargo, esto omite un hecho clave, la rapidez fue posible gracias a la colaboración científica global, la inversión masiva y el uso de plataformas tecnológicas preexistentes. Los estándares de seguridad no fueron sacrificados (https://www.nature.com/articles/d41586-020-03626-1).
    VACUNAS Y ODS 3: SALUD Y BIENESTAR
    El ODS 3 de la Agenda 2030 busca “garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”. Las vacunas son una de las herramientas más poderosas para alcanzar esta meta, al prevenir enfermedades, reducir hospitalizaciones y salvar millones de vidas cada año.
    En el caso del COVID-19, estudios han demostrado que la vacunación redujo significativamente el riesgo de enfermedad grave y muerte, incluso frente a variantes más transmisibles como Ómicron.
    IMPACTO DEL NEGACIONISMO: CIFRAS QUE PREOCUPAN
    Un informe de The Lancet estimó que, en 2021, al menos 200.000 muertes en países de ingresos altos podrían haberse evitado si todas las personas elegibles se hubieran vacunado. Esto demuestra que el negacionismo no es solo una opinión: es un factor de riesgo para la salud pública (https://observatoriodesalud.isalud.edu.ar/posts/la-revista-the-lancet-public-un-artculo-que-compar-la-mortalidad-por-covid-19-en-204-pases).
    EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN CIENTÍFICA
    Combatir el negacionismo no es solo tarea de los científicos, desde las aulas, podemos fomentar el pensamiento crítico, enseñar a verificar fuentes y explicar de manera clara cómo funciona la ciencia. Espacios como blogs escolares, debates, cómics o podcasts son estrategias efectivas para que los estudiantes comprendan por qué confiar en la evidencia es una forma de cuidarse y cuidar a los demás.
    LA CONFIANZA ES UNA RESPONSABILIDAD COLECTIVA
    La pandemia de COVID-19 puso a prueba no solo nuestros sistemas sanitarios, sino también nuestra capacidad como sociedad para diferenciar entre hechos y ficción. Recuperar la confianza en las vacunas y en la ciencia es parte del camino hacia un mundo más saludable, justo y solidario.
    El negacionismo no se combate solo con datos, sino también con empatía, educación y comunicación clara, solo así podremos avanzar hacia el cumplimiento del ODS 3 y prevenir futuras crisis de desinformación.
    Las vacunas son uno de los mayores logros de la medicina moderna, su historia está respaldada por datos, estudios y millones de vidas salvadas. La evidencia es clara, el reto ahora es comunicarla con empatía y claridad, sobre todo a las nuevas generaciones. Vacunarse no es solo una decisión individual, es un acto de responsabilidad colectiva.
    ¿CÓMO CONTRARRESTAR EL NEGACIONISMO DESDE LA ESCUELA?
    Los docentes tienen una herramienta poderosa: la educación basada en evidencia.
    Propuestas didácticas como:
    Debates guiados sobre vacunas.
    Lectura crítica de artículos científicos (como el de Principia).
    Actividades de análisis de noticias falsas vs. fuentes confiables.
    Proyectos de divulgación científica por estudiantes.
    Estas estrategias permiten formar un pensamiento crítico y científico desde edades tempranas (https://www.unesco.org/es/articles/aprender-ciencias-en-las-escuelas-primarias-de-america-latina-como-revertir-las-tendencias).

    REFERENCIAS:
    Cabrera de León, A., Rodríguez Pérez, M., Almeida González, D., Domínguez Coello, S., Aguirre Jaime, A., Brito Díaz, B., … & Pérez Méndez, L. I. (2008). Presentación de la cohorte» CDC de Canarias»: objetivos, diseño y resultados preliminares. Revista española de salud pública, 82(5), 519-534.
    Valenzuela, M. T. (2020). Importancia de las vacunas en salud pública: hitos y nuevos desafíos. Revista Médica Clínica Las Condes, 31(3), 233-239.
    RENOVABLES, V. Y. E., & REALIDAD, M. O. Negacionismos en Vacunas y en Energías renovables, ¿cómo los relacionamos?
    Meissner, HC (2022). Comprensión de la seguridad de las vacunas y el papel de la FDA y los CDC. New England Journal of Medicine , 386 (17), 1638-1645.
    UNESCO. (2017). Educación para los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Objetivos de aprendizaje. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000247444
    UNESCO. (2021). Education for Sustainable Development: A roadmap. United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000374802
    López-Martín, Á., Gómez-Calderón, B., & Córdoba-Cabús, A. (2021). Desinformación y verificación de datos. El caso de los bulos sobre la vacunación contra la Covid-19 en España. Revista ibérica de sistemas e tecnologias de informação, (E45), 431-443.
    Organización Mundial de la Salud. (2022). Vacunas contra la COVID-19: lo que debe saber. https://www.who.int/es/news-room/feature-stories/detail/vaccines-and-immunization-what-is-vaccination

    ANEXOS
    DESCRIPCIÓN DE LA ACTIVIDAD: El docente muestra noticias reales y falsas relacionadas con vacunas contra el COVID-19. Se propone una lluvia de ideas:
    Fase Actividad Descripción Recursos
    Inicio Lluvia de ideas y análisis de noticias. Discusión guiada con ejemplos de noticias reales y falsas sobre vacunas. Noticias seleccionadas, proyector, pizarra.
    Exploración Lectura y análisis del artículo de Principia. Lectura grupal del artículo “Vacunas: cuando la evidencia es lo que cuenta”. Identificación de ideas clave. Artículo impreso o digital
    Investigación Búsqueda de información en fuentes científicas. Investigación sobre mitos comunes y funcionamiento de las vacunas. Internet, bibliografía confiable, ficha de trabajo.
    Creación Elaboración de infografía o póster digital o físico. Diseño de producto visual que muestre mitos vs. evidencias científicas y relación con ODS 3. Canva, PowerPoint, cartulina, marcadores, plantillas de diseño.
    Comunicación Exposición en clase del producto final. Presentación oral grupal con explicación de argumentos y diseño. Trabajo del grupo, evaluador y rúbrica.
    Reflexión
    Debate final y escritura de reflexión individual
    Discusión sobre el rol de la ciencia en la salud pública y los peligros del negacionismo. Cuaderno del estudiante, guía de reflexión
    Elaboración propia

    https://www.divsal.cl/project/vacunate-contra-la-influenza/

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  12. Título: Vacunas: Desenmascarando el Negacionismo a Través de la Evidencia Científica y su Relación con el ODS 3
    Introducción
    En la última década, el negacionismo de las vacunas ha emergido como uno de los desafíos más significativos en salud pública. A pesar de la abrumadora evidencia científica que respalda la eficacia y seguridad de las vacunas, mitos y desinformación continúan propagándose. Este artículo explora los orígenes del negacionismo de las vacunas, su impacto en la salud pública y su conexión con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 (ODS 3): Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.
    Los Fundamentos del Negacionismo
    El negacionismo de las vacunas se basa en la desconfianza hacia las instituciones de salud y la ciencia. Según el artículo de Principia (2015), muchos de los argumentos en contra de las vacunas se fundamentan en malentendidos sobre cómo funcionan y los riesgos asociados. Por ejemplo, algunos creen que las vacunas pueden causar enfermedades, un mito que ha sido desmentido por múltiples estudios científicos.
    La Evidencia Científica
    La evidencia que respalda la eficacia de las vacunas es abrumadora. Las vacunas han sido responsables de la erradicación de enfermedades como la viruela y han reducido drásticamente la incidencia de otras, como el sarampión y la rubéola. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que las vacunas previenen entre 2 y 3 millones de muertes al año (OMS, 2021). Esto es esencial para el ODS 3, que busca reducir la mortalidad infantil y asegurar la salud de poblaciones vulnerables.
    Mitos Comunes sobre las Vacunas
    Uno de los mitos más persistentes es la supuesta relación entre las vacunas y el autismo, una afirmación que surgió de un estudio fraudulento que fue retractado. La American Academy of Pediatrics y otros organismos de salud han realizado investigaciones exhaustivas que no han encontrado ninguna evidencia que respalde esta afirmación (AAP, 2020). Combatir estos mitos es crucial para lograr el ODS 3, ya que la desinformación puede llevar a la disminución de la cobertura vacunal y, por ende, a brotes de enfermedades.
    El Papel de la Desinformación
    La desinformación se propaga rápidamente a través de redes sociales y plataformas digitales, donde se difunden afirmaciones infundadas. Esto crea un ciclo de desconfianza en la ciencia y en las autoridades sanitarias. El artículo de Principia destaca que es fundamental combatir esta desinformación con información clara y basada en la evidencia.
    Impacto en la Salud Pública y Relación con el ODS 3
    El negacionismo de las vacunas ha llevado a un aumento en los brotes de enfermedades prevenibles. Por ejemplo, en 2019, Estados Unidos experimentó un aumento de casos de sarampión, una enfermedad que había sido prácticamente erradicada. Esto no solo pone en riesgo la salud de los individuos no vacunados, sino que también afecta a la comunidad en general, lo que contraviene el ODS 3, que busca asegurar el acceso a servicios de salud esenciales y medicamentos seguros y efectivos.
    La Importancia de la Educación
    La educación es clave para combatir el negacionismo de las vacunas. Fomentar el pensamiento crítico y proporcionar información basada en la evidencia puede ayudar a las personas a discernir la ciencia de la pseudociencia. Es esencial que los educadores y comunicadores científicos trabajen juntos para crear materiales accesibles y comprensibles que aborden estas cuestiones, contribuyendo así al ODS 3.
    Conclusión
    El negacionismo de las vacunas es un fenómeno que requiere atención urgente. Al abordar este tema desde una perspectiva científica y educativa, podemos contribuir a una sociedad más informada y saludable. La colaboración entre científicos, educadores y la comunidad es esencial para superar estos desafíos y avanzar hacia el cumplimiento del ODS 3: garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos.
    Fuentes
    Principia. (2015). Vacunas: cuando la evidencia es lo que cuenta. Principia.

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  13. DE POSTRE: ANTIVACUNAS

    Dónde nace un negacionismo y la importancia de combatirlo

    Por Yara Vidal Guarinos

    Una sobremesa conflictiva y una conversación que lo cambió todo

    El pasado mes de marzo estaba en el cumpleaños de un amigo. Tras la comida, entre pastas de mantequilla y café, alguien recordó que cinco años antes estábamos confinados en casa, celebrando el cumple en una videollamada grupa. Entre bromas y anécdotas, la conversación giró hacia cómo vivimos aquellos días.
    Yo, como bióloga, hice una reflexión en voz alta: “Cuando se desató la pandemia me di cuenta de que la gente solo recuerda la ciencia cuando hay una crisis… y, aun así, se le exige lo imposible y muchas veces no la escucha”.
    Conté cómo a la comunidad científica se nos pedía soluciones rápidas, como encontrar la cura del coronavirus fuera tan sencillo como aprenderse un baile en TikTok. Pero la ciencia funciona más como un videojuego difícil: para pasar de nivel hay que fallar varias veces, probar distintas estrategias y aprender de cada error para evitar que esa partida acabe en game over.
    Lo más contradictorio fue que, cuando por fin llegaron las vacunas—desarrolladas con un esfuerzo y colaboración global sin precedentes—surgieron nuevas dudas: ¿Cómo es posible que se haya conseguido tan rápido? ¿realmente son efectivas? ¿y los efectos secundarios? Y la pregunta del millón: ¿merece realmente la pena vacunarse?

    Al terminar mi intervención, la mayoría asentía con la cabeza. Sin embargo, uno espetó:
    Pues yo no me vacuné y cuando cogí el virus tuve menos síntomas que mi madre, que se había puesto dos dosis. Además, en muchos medios salieron incluso médicos cuestionando la fiabilidad de las vacunas y, ¿Qué quieres que te diga…? ¡Ningún gobierno va a decirme lo que hacer con mi cuerpo!

    La tensión creció. Las caras mostraban sorpresa, pero nadie replicaba. Puede que, por vergüenza a intervenir, pero, al fin y al cabo, «quien calla otorga».
    Yo, perpleja, intenté explicar—calmadamente, pero con firmeza—que las vacunas contra el COVID no fueron improvisadas de la nada: había décadas de investigación previa sobre ARN mensajero; fue el esfuerzo global lo que permitió acelerar los procesos sin saltarse los controles. Hablé de la inmunidad de grupo, del impacto real en hospitalizaciones y muertes. No sirvió de mucho. Su decisión ya estaba tomada, basada más en miedo y desconfianza que en falta de información.

    Fue entonces cuando comprendí algo vital: el negacionismo no vive de la falta de datos, sino del poder del miedo y la desconfianza sobre la razón. La ciencia se basa en hechos demostrados, pero las emociones no siempre lo hacen. Y si queremos que más personas confíen en la ciencia —no solo en las vacunas, también en el cambio climático, las energías limpias o la salud pública—, necesitamos entender ese origen de desconfianza y, sobre todo, saber cómo usar la ciencia y cómo contarla para combatir bulos y negacionismos.

    Como señala Carlos Xabier Cerqueiro en su artículo “Vacunas. Cuando la evidencia

    es lo que cuenta” (2015) de Principia:

    …los esfuerzos de las autoridades científicas y sanitarias deben desviar importantes recursos hacia la buena información de la población previa a la desinformación, una labor de prevención como la que consiguen las vacunas.

    Diez años después, podríamos pensar que aquel esfuerzo de divulgación habría surtido efecto, pero los datos dicen otra cosa.

    ¿Qué son los negacionismos científicos?

    Cuestionar es el motor de la ciencia, pero negar la evidencia científica es diferente: es socavar los cimientos de la verdad. Pascal Diethelm y Martin McKee (2009), en su artículo  Denialism: What is it and how should scientists respond, definen el negacionismo como “un rechazo del consenso científico con argumentos ajenos a la ciencia o sin argumento alguno, creando la falsa impresión de debate donde no lo hay.”

    El negacionista difunde teorías desacreditadas y fomenta la desconfianza institucional, como observé en esa sobremesa.

    ¿Por qué hay gente que rechaza las vacunas?

    Tras aquella discusión, me pregunté: ¿por qué mi amigo se dejó convencer por el movimiento antivacunas? ¿Qué herramientas usan para captar gente?

    El caso Wakefield: el mito que nunca muere

    En 1998, Andrew Wakefield publicó en The Lancet un estudio que relacionaba vacunas con autismo. Diez años después se probó que el estudio estaba manipulado y fue retirado, pero el daño persiste. Como un rumor escolar, aunque se desmienta, muchos siguen creyéndolo porque les conviene o les resulta más sencillo. Este caso muestra cómo una mentira con bata blanca puede tener consecuencias graves si no se contrasta.

    El artículo de Principia lo menciona con claridad. Pero lo que ha pasado después refuerza esa advertencia: hoy, más de 25 años después, el mito sigue vivo.

    Redes sociales: cuando un bulo viaja más rápido que la verdad

    Un estudio en Nature (2020), The online competition between pro and antivaccination views, mostró que durante la pandemia las comunidades antivacunas, aunque minoritarias, fueron más emocionales, activas y eficaces para captar indecisos. Usaron redes sociales para amplificar mensajes emocionales y conspirativos, afectando la opinión pública y las tasas de vacunación.

    Desde que se publicó el artículo de Cerqueiro, el terreno de juego ha cambiado radicalmente. Hoy la desinformación no solo se transmite de boca en boca: se viraliza.

    Los bulos funcionan como virus: se propagan más por emoción que por razón. Un vídeo con música triste y testimonios impactantes tiene más impacto social que cientos de estudios revisados.

    Uno de los bulos más sonados fue la afirmación falsa de que las vacunas de ARNm podrían causar infertilidad. Nunca se ha probado científicamente.

    La bióloga molecular Fernanda Carborell y su equipo demostraron en 2022 que la enfermedad COVID-19 puede afectar la función ovárica, pero las vacunas no dañan la fertilidad femenina. Sin embargo, el rumor sigue circulando más que este riguroso estudio.

    Miedos y sesgos: la gasolina emocional de los antivacunas

    El artículo de Principia dejaba claro que el rechazo a las vacunas no suele basarse en evidencias científicas, sino en emociones y percepciones erróneas. Cerqueiro apuntaba la necesidad de divulgación clara y responsable. Pero tal vez también necesitemos un enfoque más empático: comprender que, para desmontar el rechazo a la evidencia, no basta con mostrar datos. Hay que entender qué los hace irrelevantes para quienes ya decidieron no creerlos.

     Esa idea nos lleva directamente a uno de los factores más poderosos y menos visibles en la construcción de opiniones: los sesgos cognitivos. El cerebro humano no es un robot lógico, funciona con sesgos que afectan nuestra percepción:

    • Sesgo de confirmación: creamos solo lo que refuerza nuestras creencias previas. Quien duda de las vacunas encontrará fácilmente contenidos que alimenten su miedo y descartará la evidencia científica. Es tan poderoso este sesgo, que el algoritmo de muchas redes sociales como Instagram se basa en él para ofrecer contenido personalizado en los reels cuando hacemos scroll.
    • Efecto Dunning-Kruger: cuanto menos sabemos, más creemos saber. Personas sin formación pueden opinar con certeza en redes sociales, basándose en información no verificada. Esto crea cadenas de desinformación con tono firme, que a menudo parecen más convincentes que mensajes científicos complejos. Este fenómeno se vio en debates mediáticos como “Conspiranoicos vs ciencia”, por ejemplo, en el programa The Wild Project de Jordi Wild, donde figuras negacionistas con discursos vacíos pero seguros se enfrentaron a científicos. Igualar opiniones basadas en evidencia con posturas sin fundamento puede normalizar visiones como que las vacunas llevan un chip para controlarnos.
    • Desconfianza institucional: la ciencia vista como imposición. En crisis, muchos desconfían de gobiernos, farmacéuticas o medios. Los discursos antivacunas aprovechan para presentarse como “la verdad oculta”, alimentando teorías conspirativas que ven la ciencia como instrumento de control y no como protección pública. Un análisis en MDPI sobre España mostró que la polarización política debilitó mensajes institucionales sobre vacunación, erosionando la confianza en la ciencia y sus instituciones.

    Consecuencias: cuando no es sólo una opinión

    Negarse a vacunar no es una elección trivial; es como lanzar una piedra en un lago cuyas ondas afectan a toda la sociedad.

    The Lancet estimó que en EE. UU. más de 232.000 muertes pudieron evitarse si todos los adultos se hubieran vacunado entre 2021 y 2022. En España, en 2024, un brote de sarampión afectó principalmente a jóvenes no vacunados.

    El negacionismo no solo afecta a las vacunas. El negacionismo climático y contra las energías renovables sigue el mismo patrón: sembrar desconfianza antes que mostrar evidencia. Un reciente estudio publicado en Axios, recoge declaraciones de investigadores, entre ellos de la Johns Hopkins, que advierten que la desinformación sobre vacunas y cambio climático —impulsada por la economía de la atención y las redes sociales— se ha convertido en una amenaza tan grave como los propios riesgos medioambientales.

    El cambio climático es un acelerador de riesgos sanitarios: pérdida de biodiversidad, olas de calor, sequías y expansión de enfermedades emergentes. Negar la ciencia relacionada es un problema de salud pública.

    Además, la confrontación de líderes políticos con la ciencia, el desprecio y los recortes presupuestarios —como con Donald Trump— abren paso a decisiones basadas en intereses particulares o ideologías en lugar de datos objetivos.

    Entre los jóvenes, crecer rodeados de bulos y discursos anticiencia es como vivir en un espejismo: una visión distorsionada y peligrosa. Por eso la alfabetización científica es vital, no para memorizar datos, sino para pensar con rigor.

    Estrategias prometedoras:

    • Cambiar la forma de contar la ciencia

    Como recuerda Principia, “la divulgación puede ser una vacuna contra la desinformación si conecta con la vida cotidiana”. Hasta hace pocos años, la divulgación científica no solía traspasar los círculos académicos, y esto nos ha pasado factura en el presente.

    Hoy en día, con la cantidad de información que circula en internet y otros medios de comunicación, toca separar lo que tiene base científica de lo que no pasa de ser una opinión sin fundamento, pero la gente de a pie, no ha recibido la educación científica necesaria y el espacio que debía haber ocupado la ciencia en la cultura base ha ido ocupándose por la desinformación, las ideas simplistas espontáneas y las teorías sin evidencia.

    Durante la pandemia, quedó patente que muchas personas no rechazan la ciencia porque no les interese, sino porque no la comprenden o no se sienten parte de ella. Explicaciones excesivamente técnicas y discursos casi robóticos alejados de la vida cotidiana han creado una brecha potente entre la comunidad científica y la ciudadanía.

    Y es por ahí por donde hay que empezar, hay buscar estrategias para asegurarnos de que nosotros mismos e incluso nuestro círculo cercano (cuando escuchemos algo que nos rechine a nivel científico) tenga acceso a la información certera. Para poder conseguir esto, no basta con producir contenido: es fundamental cómo lo contamos.

    Por eso, se vuelve urgente cambiar la forma de contar la ciencia: no se trata de simplificar el contenido hasta vaciarlo de rigor, sino de hacerlo accesible, comprensible y relevante para la vida diaria de la mayoría de personas, y no sólo para los que nos encontramos en ese círculo científico.

    • Divulgación cercana en redes sociales

    Afortunadamente, cada vez hay más divulgadores que traducen la ciencia al lenguaje de TikTok, YouTube o Instagram, democratizando el conocimiento.

    En España, por ejemplo:

    • “Quantum Fracture” convierte papers densos en reels amenos.
    • Javier Santaolalla explica conceptos complejos con humor y claridad.
    • Rocío Vidal (La gata de Schrödinger) combate bulos antivacunas y conspirativos con datos y estilo directo, cercano a los jóvenes.

    Estos “superhéroes del conocimiento” lanzan diariamente mensajes para salvar al mundo de la desinformación y rescatar la cultura científica.

    Aunque el negacionismo tiene altavoces en redes y política, no todo está perdido. Hoy contamos con una comunidad científica sólida, divulgadores brillantes y medios digitales para llegar a millones y combatir la desinformación.

    Epílogo: una sobremesa, muchas preguntas… y una decisión

    Aquel día, en la sobremesa, no convencí a mi disidente amigo. Pero entendí algo importante: la ciencia necesita mejores aliados. Necesita que dejemos de verla como una cúpula de sabios, y empecemos a verla como una herramienta cotidiana.

    Tal y como se dice en Principia, “las evidencias sí importan”, pero también importa cómo las contamos. Necesitamos hablar de ciencia sin arrogancia, como quien comparte una playlist con un amigo. Porque convencer no es imponer: es conectar.

    Las vacunas no son un capricho del sistema. Son uno de los mayores logros colectivos de la humanidad. Negarlas no es rebelarse, es renunciar a lo que nos protege.

    «Vacunas: cuando la evidencia es lo que cuenta» fue un llamado a escuchar la ciencia y ser críticos con la información a la que accedemos con un simple click. Este texto ha querido continuar esa conversación desde otro ángulo: preguntando por qué, pese a todo, lo falso seduce más que lo cierto.

    Tal vez este artículo no cambie muchas ideas. Pero si hace que una sola persona dude de una cadena de WhatsApp o le explique a su familia por qué vacunarse importa… ya habrá valido la pena.

    Es momento de devolver a la ciencia el lugar que merece, y de volver a mirar a los científicos como referentes culturales, como en su momento lo fueron Carl Sagan con Cosmos o Félix Rodríguez de la Fuente con El hombre y la Tierra.

    Si entonces la ciencia emocionaba, hoy también puede inspirar, conectar y transformar. Solo necesitamos volver a contarla con cercanía, verdad y pasión.

    (https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/)

    (https://academic.oup.com/eurpub/article/19/1/2/463780?login=false)

    (https://doi.org/10.1016/S0140-6736(97)11096-0)

    (https://www.nature.com/articles/s41586-020-2281-1)

    (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37722145/)

    (https://www.youtube.com/watch?v=SWn82sXvEZA)

    (https://www.mdpi.com/2076-0760/12/2/85)

    (https://www.axios.com/2023/05/28/misinformation-science)

    (https://doi.org/10.1007/s10654-023-01006-3)

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  14. Asignatura Datos del estudiante Fecha
    Naturaleza de la Ciencia y Desarrollo del Pensamiento Científico Apellidos: Palacios Rivas 16/06/2025
    Nombre: José Danilo

    Vacunas: Ciencia, Evidencia y el Desafío del Negacionismo
    Introducción
    Las vacunas han sido uno de los mayores logros de la medicina moderna, salvando millones de vidas y erradicando enfermedades devastadoras. Sin embargo, a pesar de su éxito, el Negacionismo a las vacunas persiste, alimentado por la desinformación y el escepticismo sobre la ciencia. Este artículo explora el fenómeno del Negacionismo, sus raíces y su impacto en la sociedad, relacionándolo con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 3: Salud y bienestar.

    El origen del Negacionismo a las vacunas
    El rechazo a las vacunas no es nuevo. Desde sus inicios en el siglo XVIII con la vacuna contra la viruela, han existido sectores de la sociedad que se oponen a la inmunización, argumentando motivos religiosos, ideológicos o, más recientemente, basados en teorías de conspiración y desinformación en redes sociales.
    Uno de los casos más notorios fue el estudio fraudulento de Andrew Wakefield en 1998, que sugirió una conexión entre la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) y el autismo. Aunque fue desmentido y retirado de la literatura científica, su influencia sigue presente en ciertos movimientos antivacunas (Godlee et al., 2011).
    Las estrategias del Negacionismo
    El Negacionismo se basa en estrategias como:
    – Selección sesgada de datos: Usar estudios aislados o malinterpretados para desacreditar la vacunación.
    – Apelar a emociones: Generar miedo mediante la exageración de efectos secundarios raros.
    – Falsa equivalencia: Equiparar opiniones sin evidencia científica con estudios respaldados por consenso médico (Lewandowsky et al., 2013).
    Las redes sociales han amplificado estas estrategias, permitiendo la rápida difusión de desinformación, lo que representa un desafío importante para la salud pública.

    Impacto social y relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
    El Negacionismo a las vacunas afecta directamente el ODS 3 (Salud y bienestar), ya que la disminución de tasas de vacunación conlleva un aumento de enfermedades prevenibles. Epidemias de sarampión y resurgimiento de enfermedades erradicadas, como la polio, son ejemplos de las consecuencias de la desinformación (WHO, 2019).
    Además, se relaciona con el ODS 4 (Educación de calidad), resaltando la necesidad de fortalecer la alfabetización científica desde edades tempranas para combatir la desinformación.

    La solución: educación y regulación
    Para contrarrestar el Negacionismo a las vacunas, es fundamental implementar estrategias de comunicación científica efectivas, como campañas de divulgación que expliquen el funcionamiento y la seguridad de las vacunas de manera accesible. Asimismo, es necesario reforzar la regulación de la información en redes sociales para evitar la proliferación de datos erróneos (Hotez, 2020).
    Por lo tanto. El Negacionismo a las vacunas es un obstáculo para el bienestar global, impulsado por la desinformación y el miedo. Combatirlo requiere un esfuerzo conjunto entre científicos, educadores y gobiernos, promoviendo la alfabetización científica y la regulación de contenidos en redes. Las vacunas salvan vidas y son un pilar de la salud pública que debe ser defendido con evidencia y educación.
    También se hace necesario entablar el acontecimiento relevante que fue el:
    Negacionismo y antivacunación en el contexto de la pandemia por COVID-19: una aproximación didáctica desde la biología en educación secundaria. Controversias sociocientíficas en el aula: el caso del Negacionismo y la antivacunación.

    El auge del Negacionismo científico y los discursos antivacunas durante la pandemia por COVID-19 ofrece una oportunidad educativa para reflexionar en torno a la toma de decisiones basada en evidencias. En este sentido, resulta fundamental que el estudiantado desarrolle competencias para el análisis crítico de información científica y mediática. Tal como plantea el Dr. Palma (s.f.), una parte del colectivo sanitario también presenta reticencia vacunal, circunstancia que impacta negativamente en la aceptación de las vacunas por parte de la población (p. 4), lo que evidencia la necesidad de fortalecer la alfabetización científica en todos los niveles educativos.
    La complejidad del fenómeno también se vincula con el uso de las redes sociales como fuente predominante de información. Como indica el artículo base las noticias falsas sobre las vacunas son contagiosas, y se expanden más rápido que la verdad La masificación de redes sociales puede facilitar esta expansión, además de aparentar un debate falsamente equilibrado entre las negacioncitas a la ciencia versus el consenso científico” (Palma, s.f., p. 5).
    Desde una perspectiva educativa, es necesario diseñar estrategias de aula que permitan problematizar la desinformación y fomentar el pensamiento crítico. Esto puede lograrse mediante debates guiados, análisis de medios, y actividades de indagación documentada.
    Adicionalmente, los factores sociopolíticos inciden de forma clara en la percepción de la ciudadanía. Como bien lo expresa el autor: los líderes políticos y de opinión han influido además en las creencias y actitudes de la población en torno a la confianza en la ciencia y a las vacunas decisiones políticas que pueden incrementar la incidencia y morbimortalidad de casos en sus territorios” (Palma, s.f., p. 6). Por consiguiente

    Negacionismo vacunal y alfabetización científica: una propuesta didáctica desde la biología en educación secundaria
    El Negacionismo vacunal como fenómeno sociocientífico en el aula

    El Negacionismo vacunal, lejos de ser un fenómeno marginal, representa un desafío educativo y social que debe ser abordado desde la enseñanza de las ciencias. Según Bosch (2021), “aproximadamente un 5% de la población de países desarrollados rehúsa cualquier tipo de vacuna, contra toda lógica científica y a pesar de la acumulación de evidencias de su efectividad y seguridad” (párr. 5). Esta resistencia, anclada más en creencias que en datos, pone en evidencia la necesidad de fortalecer la alfabetización científica desde edades tempranas.
    En este contexto, el rol de la educación es clave para intervenir sobre el grupo de personas que duda, pospone o evita la vacunación. Como señala el autor, “este grupo social es muy variable (10-50%), es sensible a los cambios provocados por las noticias cotidianas y responde a las opiniones de los influyentes sociales” (Bosch, 2021, párr. 6). Esta afirmación refuerza la importancia de trabajar en el aula con estrategias que promuevan el pensamiento crítico, el análisis de fuentes y la toma de decisiones informadas.
    Desde la didáctica de la biología, se pueden diseñar actividades que aborden el equilibrio entre riesgos y beneficios, la historia de las vacunas, y el impacto de la desinformación. Tal como advierte Bosch (2021), “debemos dedicar todos los esfuerzos y recursos pedagógicos para mejorar la comunicación, la resolución de dudas, la información sobre el método de toma de decisiones, el valor de la ciencia sobre la creencia” (párr. 7). Esta perspectiva permite transformar el aula en un espacio de reflexión ética y científica.

    Fuentes bibliográficas

    (https://www.enfermedadesemergentes.com/articulos/a769/Articulo%20especial_Dr-Palma.pdf)

    (https://theconversation.com/quienes-se-benefician-del-negacionismo-vacunal-167412)

    (https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/)

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  15. Buenas noches.

    Procedo a dar mi opinión respecto a la temática tratada que no es más que la conclusión de mi artículo.

    Podemos afirmar que las vacunas siguen siendo una herramienta esencial para la prevención de enfermedades y la protección de la salud colectiva.

    Sin embargo, el nuevo movimiento negacionista representa una amenaza real que exige respuestas coordinadas y basadas en la evidencia. La ciencia, la comunicación efectiva y la responsabilidad social son fundamentales para contrarrestar la desinformación y garantizar que los beneficios de la vacunación lleguen a toda la población.

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  16. Vacunas: ciencia frente a la desinformación

    Las vacunas con el paso del tiempo vienen contribuyendo a eliminar o reducir radicalmente muchas enfermedades comunes. De la misma manera, la resistencia a las vacunas hoy por hoy son consideradas unas de las principales amenazas para la salud en el mundo (Veloso et al., 2021). Este fenómeno no solo amenaza el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 (Salud y bienestar), sino que también pone en riesgo la inmunidad colectiva necesaria para detener brotes de enfermedades prevenibles. Las vacunas han sido una de las herramientas más eficientes en la Salud Pública, su objetivo ha sido erradicar las enfermedades que años atrás parecían no desaparecer y poner en peligro al mundo. El negacionismo actual propone una distorsión para rechazar el conocimiento científico, el movimiento en contra de las vacunas puede entenderse junto a quienes niegan la crisis climática o sustentan el creacionismo (Arenas et al., 2023).

    Origen del mito

    Las reacciones frente a la obligación de vacunación nacen a la par con su éxito inicial: en Inglaterra, entre 1840 y 1867, durante la epidemia de viruela, se manifestó la medida como una ofensa a las libertades civiles. Los movimientos de rechazo suceden a lo largo del siglo XX, la actitud de la mayoría se basó en la religión o en la independencia frente al Estado. En 1998 nace un nuevo tipo de discrepancia: controversias de la comunidad científica. Uno de los ejemplos más claros fue el célebre médico Andrew, quién realizó una publicación engañosa que vinculaba el autismo con la aplicación de una vacuna. El texto fue publicado en The Lancet, posteriormente esta revista lo retiró. Pese a que fue descartado, este estudio provocó resistencia a la validez de las prevenciones. En adición, aunque se considera una desacreditación, estos estudios siguen como pruebas válidas estimadas por detractores de las vacunas. Los medios de comunicación y redes sociales son vehículos de los detractores de las vacunas. Por ejemplo, un documental que consideraba las pandemias como grandes complots fue visto por 2,5 millones de personas en solo tres días (Arenas et al., 2023).

    Las teorías conspirativas se oponen a la explicación normal de un evento y más bien lo atribuyen algunos grupos u organizaciones ocultos que están dispuestos a llevar a cabo complots secretos, a esta teoría le caracteriza en destacarse el negacionismo y se mide con facilidad en la sociedad.

    Pero para entender todo este problema ¿Qué es el negacionismo? Este fue introducido por los hermanos Hoofnagle, quienes lo definieron como el empleo de argumentos retóricos para dar la apariencia de un debate legítimo donde no lo hay (Młozniak et al., 2023). El negacionismo debidamente dicho no es una actitud que está de moda, pero sí estadísticamente irrelevante en diferentes países, esta actitud anti vacunas son minoritarios y se estima que aproximadamente casi el 80% de la población mundial está convencida que las vacunas son la mejor opción (Stolle et al., 2020).

    En la actualidad, existen afirmaciones mal fundadas en todo el mundo de que las vacunas están asociadas con el trastorno autista o trastornos neurológicos. En el mundo actual existe una profunda desconfianza médica, ligada con la preocupación de los protocolos de inmunización que pueden ser excesivos o con fines de lucro en lugar de ser medicina preventiva. Los opositores de las vacunas, a menudo se los compara como personas sin educación o con economía baja, pero los datos demográficos muestran que son personas que tienen mayor nivel de educación o con un nivel económico alto (Stolle et al., 2020).

    Refutación de mitos principales

    Las falsas ideas y rumores mal fundados científicamente acerca de los efectos negativos de las vacunas pueden acarrear un negativismo hacia la vacunación, el objetivo de este artículo de divulgación científica es estudiar los casos más comunes y argumentar los errores y rumores más frecuentes, presentando algunos casos. En cierta parte de la historia las vacunas muestran acontecimientos adversos con la seguridad de las mismas, algunos que se han confirmado o otros que han surgido a partir de sospechas. Uno de los incidentes ha sido el de Cutter que sucedió en el año de 1955 tiempo después de que Jonas Salk descubriera la primera vacuna inactivada contra la polio y se incentiva el primer programa de vacunación en Estados Unidos contra esa enfermedad, algunos de los lotes de la vacuna fueron mal fabricados y contenían virus vivos en lugar de virus inactivos, a pesar de haber superado las pruebas de seguridad, produciéndose más 40.000 casos de polio y 10 fallecimientos que se le acreditó a la vacuna (Domínguez et al., 2019). El miedo a las vacunas o las concepción errónea que se tienen de ellas es porque las personas se dejan llevar de estudios mal fundados que se han dado a lo largo de la historia de la vacuna si bien es cierto ha habido errores en algunas vacunas que como se comentó anteriormente fueron errores de fabrica mas no intencionalmente para causar la muerte, ya que las vacunas como cualquier otro experimento lleva su proceso como por ejemplo la temperatura ya que está generalmente se compone de organismos infecciosos como virus o bacterias debilitados, ácidos y proteínas como ARN y ADN y todo estos se pueden inactivar o destruir mediante cambios de temperatura, luz o pH. La conservación de la vacuna a una temperatura adecuada es importante para garantizar su estabilidad y eficacia. Los cambios en la temperatura pueden llegar a ser perjudiciales para su estabilidad (Rahe, 2021).

    El descubrimiento de la vacuna

    El descubrimiento de la vacuna por Edward Jenner representa un hito en la historia de la medicina y la salud pública. Su trabajo con el estudio de la viruela que era una enfermedad generalizada y devastadora causaba una mortalidad significativa en todo el mundo, Jenner desarrolló la vacuna contra la viruela y no sólo transformó el enfoque para combatir las enfermedades infecciosas, sino que también sentó las bases para el campo moderno de la inmunología (Raja & Ashwinth, 2024).

    A continuación, se muestra una explicación del método científico de Jenner:

    • Observación: Las personas que han tenido viruela y han sido vacunados, no enfermaban de viruela.
    • Hipótesis: Si una persona ha sido infectada intencionalmente con viruela vacuna, entonces esa persona estará protegida de enfermarse después de una exposición intencional a la viruela.
    • Prueba: Infectar a una persona con viruela vacuna. Luego intentar infectarla con viruela.
    • Conclusión: Infectar a una persona con viruela vacuna la protege de la infección con viruela.

    Relevancia para el ODS 3 

    Las vacunas no solo tienen relevancia en el ser humano sino también en el planeta, el impacto de las vacunas en el ser humano a sido extraordinario ya que han reducido en gran medida la mortalidad especialmente infantil por enfermedades infecciosas, sin embargo las simple prevención de infecciones puede ser insuficiente para poder mantener  a las personas sanas, porque el cambio climático tiene un papel importante surge como una amenaza importante para el bienestar y la supervivencia humana; he aquí que surge la gran pregunta las vacunas pueden desempeñar un papel importante en la protección de la salud de todo nuestro planeta?. Y si las vacunas, no solo evitan enfermedades, sino que también limita gastos sanitarios a las familias y de igual manera la pérdida de sus miembros enfermos, por otra parte también disminuye la huella del carbono. Por ejemplo en esta última pandemia que se vivió la del covid-19 la mayoría de las personas experimentaron gastos sanitarios catastróficos debido a que no existía una vacuna que la pueda controlar a esto sumado la pérdida humana descontrolada porque en los hospitales ya no había espacio para los enfermo y si llegaban a un hospital tampoco existía la cura, hoy que ya existen las vacunas se puede decir o más bien aseverar que la pandemia está controlada, que aunque las personas tengan un negacionismo hacia las vacunas les tocó vacunarse porque no quedaba otra alternativa. porque si las vacunas pueden ayudar a evitar gastos médicos al prevenir enfermedades. (Pecetta et al., 2023).

    Conclusiones 

    Las vacunas han representado uno de los mayores logros de la ciencia médica, siendo herramientas fundamentales en la prevención y control de enfermedades infecciosas a nivel global. A pesar de su eficacia demostrada, la desinformación y el negacionismo han provocado una resistencia injustificada, que pone en riesgo tanto la salud individual como colectiva. Esta problemática amenaza directamente el cumplimiento del ODS 3: Salud y bienestar, ya que obstaculiza la inmunización universal y la protección frente a brotes epidémicos. Combatir estos mitos y teorías conspirativas requiere fomentar una cultura científica basada en evidencias, pensamiento crítico y responsabilidad social. La historia, desde Edward Jenner hasta la pandemia del COVID-19, nos muestra que la vacunación no solo salva vidas, sino que también reduce la presión sobre los sistemas de salud, disminuye los costos sanitarios y contribuye al bienestar de las comunidades. En este sentido, las vacunas no solo son una medida sanitaria, sino también una herramienta de equidad y sostenibilidad. Su promoción, basada en información veraz y accesible, es vital para construir un futuro más saludable, justo y resiliente.

    Bibliografía 

    Arenas, R., Gartenlaub, A., & Alfaro, A. (2023). Pseudociencia, conspiración, énfasis individualista: discurso negacionista en twitter ante vacunación por covid-19. Punto Cero, 28, 38–48. http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1815-02762023000100037

    Domínguez, A., Astray, J., Castilla, J., Godoy, P., Tuells, J., & Barrabeing, I. (2019). Falsas creencias sobre las vacunas. Atención Primaria, 51(1), 40–46. https://doi.org/10.1016/j.aprim.2018.05.004

    Młozniak, I., Zwierczyk, U., Rzepecka, E., Kobryn, M., Wilk, M., & Duplaga, M. (2023). Manifestation of Health Denialism in Attitudes toward COVID-19 Vaccination : A Qualitative Study. Vaccines, 11, 1–21. https://www.mdpi.com/2076-393X/11/12/1822?utm_source=chatgpt.com

    Rahe, M. (2021). Mitos y conceptos erróneos sobre las vacunas. 3tres3. https://www.3tres3.com/latam/articulos/mitos-y-conceptos-erroneos-sobre-las-vacunas_12518/

    Raja, N., & Ashwinth, A. (2024). Edward Jenner’s Discovery of Vaccination: Impact and Legacy. Cureus, 16. https://doi.org/10.7759/cureus.68993

    Stolle, L., Nalamasu, R., Pergolizzi, J., Varrassi, G., Magnusson, P., LeQuang, J., & Breve, F. (2020). Fact vs Fallacy : The Anti-Vaccine Discussion Reloaded. Advances in Therapy, 37(11), 4481–4490. https://doi.org/10.1007/s12325-020-01502-y

    Veloso, M., Roberts, B., Han, B., Kessel, R., & Mossialos, E. (2021). The Relationship Between the COVID-19 Pandemic and Vaccine Hesitancy : A Scoping Review of Literature Until August 2021. Frontiers in Public Health, 9(September), 1–6. https://doi.org/10.3389/fpubh.2021.747787

    Pecetta, S., Nandi, A., Weller, C., Harris, V., Rappuoli, Y., Fletcher, H., Berlanda, F., Pizza, M., Salisbury, D., Moxon, R., Black, S., & Bloom, D. (n.d.). Vaccines for a sustainable planet. SCIENCE TRANSLATIONAL MEDICINE, 15(685), 1-6. 10.1126/scitranslmed.adf1093

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  17. VPH: Vivimos entre el miedo al cáncer y la guerra contra las vacunas ¿quién crees que ganará?

    Hoy en día, la vacuna del VPH (Virus de Papiloma Humano) es considerada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como «extremadamente segura», ya que ha sido evaluada en más de 270 millones de dosis administradas en todo el mundo. A pesar de ello y de que existen estudios que avalan la inmunidad que se desarrolla con esta vacuna, hay muchas personas que la relacionan con ciertos efectos adversos como crisis, desmayos, dolores de cabeza, síndrome de taquicardia o enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple y el síndrome de Guillain-Barré. https://www.elsaltodiario.com/vacunas/diez-anos-virus-papiloma-humano

    Estas ideas han llevado a la formación de organizaciones denominadas antivacunas, como la Asociación de Afectadas por la Vacuna del VPH, con el objetivo de frenar el proceso de vacunación. Esto provoca un gran daño a todos, ya que muchos empiezan a seguir campañas que crean desconfianza sobre la eficacia de las vacunas. El resultado es que, en muchos países como Estados Unidos, España, Colombia, y otros de América Latina, África y Asia, la tasa de vacunación disminuye y, por tanto, aumentan las infecciones por VPH al mismo tiempo que el cáncer de cuello uterino. https://www.fasgo.org.ar/images/Fracaso_HPV.pdf

    Hasta este punto, parece ir ganando la guerra en contra de las vacunas, porque también parece que olvidamos que, por años, las vacunas han sido la clave para salvar millones de vidas, bien sea por la inmunidad que producen o hasta por la erradicación completa de algunas enfermedades como, por ejemplo, la viruela. Es por ello por lo que se hace necesario evaluar datos desde la aparición de los primeros procesos de inoculación, la posterior vacuna, analizar estadísticas de los resultados obtenidos y así poder brindar una educación basada en evidencias que nos ayude a desmentir algunos mitos que atentan contra la salud del ser humano.

    Antes de las vacunas: ¿listos para revivir el pasado?

    Las vacunas, lejos de ser dañinas para el ser humano, han sido un logro para la ciencia en pro de combatir numerosas enfermedades. Se dice que sus inicios se remontan al siglo XIV con la viruela en África, una enfermedad que, en sus epidemias, diezmaban poblaciones y se cobraba hasta el 30% de vidas. Pero la esperanza llegó cuando en China se empezaron a utilizar tres métodos de variolización: El primer método consistía en empapar algodón con pus de pústulas infectadas y lo introducían en la nariz de personas sanas; el segundo, en desecar y pulverizar costras secas de los enfermos para introducirlas con una cañita en la nariz de personas sanas; y el tercero, más arriesgado, en que una persona sana usara ropa de un enfermo. De esta manera lograron tratar a más de 9000 niños, de los cuales solo 20-30 morían. Estas técnicas fueron replicadas por árabes e hindúes, y poco después de Turquía llegó a Europa con la denominación “comprar la viruela” haciendo referencia al contacto directo entre enfermos leves con personas sanas. https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/

    Es entonces cuando Mary Montagu, la esposa del embajador de la corte Otomana, populariza lo que allí llamaban “inoculación”: un método donde, con una punta de aguja, se introducía en sus venas el “veneno”. Al octavo día, les subía la fiebre, les salían unas pocas pústulas –de las que se recogía el pus– y en unos diez días más ya estaban sanos de nuevo. Esto, acompañado de sus cartas donde afirma no haber constancia de ninguna muerte con esta práctica, generó tal auge que lo empezó a utilizar inclusive la Familia Real, logrando que ganase respetabilidad. https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/

    En este punto de la historia es cuando aparece el gran médico Edward Jenner, quien observó que las ordeñadoras padecían una forma leve de viruela (que no era mortal) e inoculó a un niño de 8 años con el pus de una de estas ordeñadoras. A las seis semanas de haber expuesto al niño a la enfermedad, este no la desarrolló. Por lo tanto, su método fue aceptado, y se valoraron sus ventajas por encima de los métodos orientales, como: no producían pústulas, no era mortal y no provocaban contagios a terceros. Por ello, en 1800 se vacunaron 100.000 personas en todo el mundo, y en honor a él, Louis Pasteur, le dio el término de “vacuna”. https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/

    Pero esto no termina aquí, ya que años más tarde, en 1874 en Alemania, la vacuna contra la viruela se hace obligatoria y, tras la guerra Franco-Prusiana, estalla una gran pandemia que en París mató a 20.000 personas, mientras que en Alemania solo 300. Y es en 1979 que la OMS declara oficialmente erradicada del planeta la viruela. De ahí, poco tardaron en llegar más vacunas (1880-1881) como la del Ántrax y la rabia. En los años veinte del siglo XX, llegó la de difteria, tos ferina, tuberculosis y tétanos. Más tarde, en los 60 llegaron las del sarampión, parotiditis y en 1970 la de la rubéola. Y más con el tiempo, hasta que actualmente existen más de 20 vacunas, todas respaldadas por los ensayos clínicos y con capacidad de inmunización demostrada. https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/

    ¿Realmente la vacuna del VPH nos protege contra el cáncer? ¿es segura?

    Esta es una pregunta que se hacen muchas personas a la hora de decidir vacunarse, o de vacunar a sus hijos, pero ¿realmente vale la pena? Primero hay que recordar que el VPH es un virus de infección sexual bastante común, que no solo afecta las zonas genitales sino también la piel y la garganta. Mientras que el cáncer de cuello del útero (parte inferior del útero o matriz, que se abre en la vagina, también llamada canal de parto) es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en las mujeres de todo el mundo, el cual se origina de una infección persistente por el VPH. Es decir, que si pensamos en que la mayoría de las personas sexualmente activas contraen en algún momento de su vida (inclusive sin saberlo y sin mostrar síntomas) el VPH, estamos hablando de que, si bien el cuerpo suele eliminar el VPH, en un porcentaje de personas esa infección persiste y puede conducir al desarrollo de lesiones precancerosas y, eventualmente, cáncer de cuello uterino u otros cánceres relacionados. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/cervical-cancer

    Ahora bien, debemos aclarar que, aunque es verdad que en la mayoría de los casos el sistema inmune de las personas infectadas puede eliminar el VPH del organismo, no todas las personas corren con la misma suerte. https://www.elsaltodiario.com/hemeroteca-diagonal/se-trata-de-un-control-brutal-sobre-nuestros-cuerpos Lo que quiere decir que en aquellas(os) donde el virus persiste con probabilidad de infectar el útero, la boca, el ano o la vulva, aumentan los riesgos de padecer cáncer. Entonces ya no solo lo relacionamos con las mujeres, sino también con los hombres, por lo que la pregunta sobre la necesidad de la vacuna no va dirigida a un género específico, sino a toda la población. Revista de Bioética y Derecho

    Por regla general, las células anormales tardan entre 15 a 20 años en convertirse en cáncer, pero cuando el sistema inmune se encuentra debilitado o padecen de alguna otra infección de transmisión sexual (como el VIH), este proceso puede ser más rápido y tardar entre 5 a 10 años, es decir, una parte depende de la capacidad de defensa de nuestro organismo, pero otro factor de riesgo para la progresión del cáncer es el grado de oncogenicidad del tipo de VPH, el número de partos, la edad del primer embarazo, el uso de anticonceptivos hormonales y el tabaquismo. Frente a ello, es alarmante y llega a dar miedo la cantidad de factores que aumentan el riesgo de cáncer. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/cervical-cancer

    Desde 2006, la comunidad científica ha trabajado incansablemente y hoy contamos con vacunas muy efectivas contra el VPH. Las principales disponibles globalmente son las bivalente (Cervarix®), tetravalente (Gardasil®) y nonavalente (Gardasil9®), aprobadas por la Food and Drug Administration (FDA) —encargados de proteger la salud pública de productos como las vacunas—. Las dos últimas previenen también la infección por los tipos 6 y 11 y 6, 11, 31, 33, 45, 52 y 58 del VPH respectivamente; las tres protegen de los tipos 16 y 18, que son los que representan alto riesgo, es decir, estos tipos son los responsables de la mayoría de los casos de cánceres de cuello uterino. Todas estas vacunas han demostrado en diversos estudios ser eficaces y seguras para prevenir la infección por el virus y las posibles muertes por cáncer.  Revista de Bioética y Derecho

    La vacunación contra el VPH, por lo tanto, se hace necesaria y debe administrarse a todas las niñas de 9 a 14 años, antes de que inicien su actividad sexual (la vacuna es más eficaz cuando se administra antes de que la persona se exponga al virus) y puede administrarse en una o dos dosis. De hecho, hay algunos países que han optado por vacunar también a los varones y así reducir en mayor medida el riesgo de padecer algunos de los tipos de cáncer causados por el VPH.

    https://www.cdc.gov/hpv/vaccines/?CDC_AAref_Val=https://www.cdc.gov/hpv/parents/vaccine-for-hpv.html

    Cabe destacar que las infecciones por VPH y los precánceres cervicales disminuyeron desde 2006, cuando se empezaron a utilizar por primera vez las vacunas contra el VPH. Además, entre adolescentes las infecciones de riesgo y verrugas disminuyeron un 88% (en Estados Unidos y otros países de Europa).

    https://www.cdc.gov/hpv/vaccines/?CDC_AAref_Val=https://www.cdc.gov/hpv/parents/vaccine-for-hpv.html

    Los «antivacunas»: un error que amenaza la salud de todos.

    Pero lamentablemente, en distintos países y momentos, estas cifras alentadoras han empezado a disminuir, https://www.fasgo.org.ar/images/Fracaso_HPV.pdf gracias a personas que no se fijan en la evidencia científica o simplemente no la quieren aceptar, atribuyendo que hay intereses comerciales de por medio y que estos estudios —de más de treinta años de investigación— han sido pagados por las compañías farmacéuticas o están sesgados. Estas personas llamadas “antivacunas” parecen estar ganando la guerra. https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Los-antivacunas-no-quieren-aceptar-la-evidencia-cientifica

    Tantos años de procesos de vacunación exitosa y numerosas publicaciones que apoyan el uso de la vacuna contra el virus del papiloma humano, como por ejemplo el metaanálisis (de la prestigiosa biblioteca Cochrane) que realizó 27 estudios previos sobre la primera y segunda vacuna en más de 70.000 mujeres y ratificó que la vacuna contra el VPH es segura y eficaz en mujeres jóvenes. https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Los-antivacunas-no-quieren-aceptar-la-evidencia-cientifica Aunque es cierto que hay efectos secundarios ligados a la vacuna, los que están confirmados son el dolor en la zona de la inyección, fiebre moderada y en algunos casos dolores de cabeza y lipotimia. Pero mencionan en sus resultados que no hay evidencia científica para decir que las enfermedades autoinmunes sean más frecuentes en niñas vacunadas, como el síndrome de Guillain-Barré o la esclerosis múltiple. https://www.cdc.gov/hpv/vaccines/?CDC_AAref_Val=https://www.cdc.gov/hpv/parents/vaccine-for hpv.html

    Entonces da miedo pensar en la cantidad de personas que apoyan estos movimientos antivacunas y asociaciones contra alguna vacuna en específico o hasta entes gubernamentales, y, más lamentable aún, científicos y médicos. Inclusive, años antes de que se implementara la vacuna del VPH, en la revista Mujeres y Salud, se hacían ya muchas críticas sobre ella y llegaron a realizar un documental «Papiloma: Las mujeres tenemos que decidir», por el solo hecho de tener dudas sobre la conveniencia de introducir la vacuna https://www.elsaltodiario.com/papiloma-vph/margarita-lopez-las-dudas-que-teniamos-hace-diez-anos-sobre-la-vacuna-contra-el-vph-hoy-son-certezas, sin importar la creciente evidencia de las altas tasas de cáncer tanto en hombres como en mujeres a causa del VPH y la cantidad de mujeres que morían por cáncer de cuello uterino antes de la vacuna.

    Ellos solo atribuían la motivación de implementar la vacuna a algo meramente económico. Argumentaban que, si no había epidemia, no había urgencia, ni estaba clara la eficacia, entonces lo principal que se discutía era lo costosa que resultaba para el sistema de salud. https://www.elsaltodiario.com/papiloma-vph/margarita-lopez-las-dudas-que-teniamos-hace-diez-anos-sobre-la-vacuna-contra-el-vph-hoy-son-certezas Así que lo que realmente sale caro es el impacto directo y negativo que esto genera a la población, ya que la desinformación del VPH es muy dañina.

    Un ejemplo de “antivacunas” es la Asociación de Afectadas por la Vacuna del VPH, quienes comparten relatos como los siguientes: En 2018, Patricia González (madrileña, de 44 años) menciona que tras varios meses después de colocarse la segunda dosis de la vacuna contra el VPH, comenzó con fuertes dolores de cabeza y más de 10 ingresos a urgencias. Luego dice que empezó con crisis que describe como movimientos incontrolados y pérdida del esfínter, que no le había pasado nunca en su vida. Sin embargo, su historia es realmente que a ella en el 2004 le detectaron el VPH y en el 2017 le encontraron células cancerígenas, por lo que su ginecóloga le sugirió colocarse la vacuna, ya que tenía varios antecedentes familiares con cáncer. Lo curioso es que las personas como Patricia no relacionan sus síntomas con el virus y su persistencia, sino directamente con la vacuna.

    https://www.elsaltodiario.com/vacunas/diez-anos-virus-papiloma-humano

    Otro caso es el de Alicia Capilla, quien comenta que vacunaron a su hija a principios del 2009, y que llegó a aparecer en los medios por las graves secuelas que le dejó la segunda dosis, aún cuando los médicos le diagnosticaron que se trataba de un problema psicológico. Pero la madre, negada a aceptarlo, decidió crear la asociación y ser la presidenta de ésta. https://www.elsaltodiario.com/vacunas/diez-anos-virus-papiloma-humano Tales discursos han sido apoyados por médicos españoles que han criticado fuertemente la vacuna contra el virus del papiloma humano, mencionando “no es oro todo lo que reluce”. https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-vacuna-virus-papiloma-humano-no-es-oro-13123685 Estos son el doctor Joaquín Morera Montes y la doctora Helena Navarro Gómez del Centro de Salud Mirasierra, quienes creen que la eficacia global de la vacuna para disminuir las lesiones de alto grado relacionadas con cualquier tipo de VPH oncogénico es solamente del 17%, dado que muchas lesiones precancerosas están relacionadas con virus diferentes al 16 y 18. Su objeción, sin embargo, queda ahora refutada con las actuales vacunas, que no solo previenen la infección por los tipos 16 y 18, sino por muchos otros más, como ya hemos mencionado.

    Y finalmente un ejemplo de que estos antivacunas están hasta en las esferas más altas de la política global. Uno de estos, quien ahora se contradice, fue el ahora secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., quien años antes esparció bulos y falsedades anticientíficas y de hecho llegó a pedir a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) que rescindieran la autorización que había otorgado a las vacunas, en este caso contra la COVID, que lo que hicieron fue salvar millones de vidas en todo el mundo y ayudaron a superar la pandemia. Pues actualmente se da cuenta que, en Estados Unidos, con un brote de sarampión en curso y la disminución de las tasas de vacunación infantil rutinaria, lo que busca es que la gente vuelva a creer en lo que él mismo por mucho tiempo destruyó: la confianza hacia un proceso de vacunación que es importante para la salud global. https://elpais.com/sociedad/2025-06-09/robert-f-kennedy-destituye-a-los-17-miembros-del-comite-cientifico-sobre-vacunas-de-estados-unidos.html?utm_source=chatgpt.com

    ¿Quién gana finalmente la guerra?

    La respuesta es clara, ganará la ciencia con sus estudios, evidencias y resultados. No importa cuánto se esfuercen los movimientos antivacunas, la necesidad de las vacunas siempre prevalecerá, porque son la mejor herramienta para disminuir la morbilidad de enfermedades relacionadas con el VPH.

    Lo lamentable de todo esto es que, como toda guerra, tiene sus caídos. Y en este caso, son todas aquellas personas que deciden creer en la desinformación y no entienden que vacunarse no es una decisión individual, sino una responsabilidad grupal. Si un padre no vacuna a su hijo, no solo está poniendo en riesgo la salud de su propio hijo, sino también la de los demás, al no contribuir a la inmunidad de rebaño. Revista de Bioética y Derecho Si las tasas de vacunación disminuyen por debajo del 95% necesario para la inmunidad colectiva, correremos el riesgo de volver a una situación similar a la de los inicios de la historia, antes de que las vacunas, nuestras verdaderas salvadoras, existieran.

    Aunque el VPH no haya causado problemas de salud a niveles pandémicos como quizás sí otras enfermedades infecciosas, los números de cáncer de cuello uterino sí han sido y siguen siendo alarmantes, requiriendo, por supuesto, de una intervención activa y constante. Revista de Bioética y Derecho

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  18. El negacionismo, el primer obstáculo hacia la transición energética.

    En este mundo tan polarizado por parte de los gobernantes y las personas en general hacen de que nadie esté de acuerdo en nada, ni en lo político, económico, deportivo ni en lo social, así también está pasando con la transición energética hacia las energías renovables, cada quien da su punto de vista diferente y dependiendo de su estrato social.
    ¿pero quiénes son los opositores hacia la transición energética?
    los que pregonan o están a favor de las energías renovables o alternativas están en una lucha constante por demostrar que estas energías no emiten gases de efecto invernadero durante su producción y ayudan a combatir el cambio climático, que son diferentes a las energías convencionales basadas en combustibles fósiles como son el carbón, petróleo, gas y que estas energías basadas en hidrocarburos son finitas y contaminantes y que las energías sostenibles son fuentes limpias e inagotables y son esenciales para la transición energética y la protección del medio ambiente, una de las empresas más importantes que está en contra hacia la transición hacia las energías limpias es la empresa EXXON-MOBIL, pues esta compañía considerada una de las más grande a nivel mundial en la industria energética, sostiene que, seguirán destinando gran parte de sus inversiones a la extracción y producción de petróleo , por lo tanto esto refleja su apuesta en mantener su modelo de negocio tradicional a largo plazo, pues esta empresa cree que la demanda mundial de energía seguirá siendo muy alta y que las energías limpias aun necesitan mayor inversión para poder cubrir tanta demanda energética.
    Además esta petrolera ha influido para que Estados Unidos no ratifique el llamado protocolo de Kyoto, pues este protocolo busca fomentar la cooperación internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y así, promover el desarrollo sostenible (https://www.iade.org.ar/noticias/exxon-mobil-la-empresa-que-mas-se-opone-al-desarrollo-de-energia-renovable.
    El representante estadounidense Louie Gohmert, también es uno de los críticos sobre la transición energética hacia las energías renovables, pues sostiene que las energías verdes representan un peligro para las aves (https://www.politifact.com/factchecks/2021/aug/17/louie-gohmert/solar-farms-kill-thousands-birds-not-many-fossil-f/ )

    En Colombia, también la transición energética ha tenido retraso por la oposición de comunidades y grupos sociales, pues han expresado su desacuerdo con la empresa AES Colombia, pues estos líderes sostienen que el impacto ambiental es fuerte debido a la deforestación y la perdida de sus territorios ancestrales para la construcción de las infraestructuras energéticas.
    En la guajira colombiana los lideres wayuu también mantienen una guerra por quienes quieren mantener sus territorios ancestrales vírgenes y quienes están a favor del negocio de las energías limpias, por lo cual esto ha generado violencia entre familias y desplazamiento forzado de sus territorios, donde estos indígenas wayuu todavía pueden practicar sus usos y costumbres, entonces es aquí donde ellos manifiestan que no se les están respetando sus tierras y el gobierno les está imponiendo algo que ellos no desean, por tal motivo algunas empresas han dejado de funcionar en la guajira o más bien en aquellas comunidades que se oponen a la transición energética. (https://indepaz.org.co/la-guajira-entre-un-nuevo-aire-o-un-desastre-panorama-actual-de-la-violencia-en-la-guajira-con-la-llegada-de-las-empresas-energeti)
    Es decir, esto es una lucha que ha generado un choque económico y político entre el negacionismo hacia la transición energética y los que apoyan a las energías verdes.

    ¿pero quienes apoyan las energías renovables?
    a pesar, de que hay un choque político y económico por demostrar la viabilidad y aceptación de las energías renovables, ya hay gobiernos y políticas públicas que impulsan marcos regulatorios y subsidios para acelerar la transición energética entre esos países esta la Unión Europea, Estados Unidos, China e India.
    Y es que la Unión Europea, con su pacto verde, se comprometió a hacer frente a los retos energéticos, climáticos y medioambientales y a conseguir la neutralidad climática para 2050, y es que también dentro de sus objetivos en la UE se busca ejecutar el plan REPowerEU, pues con la marcha de este plan se quiere reducir la dependencia de combustibles fósiles rusos y agilizar los permisos para proyectos renovable. (https://www.europarl.europa.eu/factsheets/es/sheet/70/la-energia-renovables).
    Cabe destacar, que uno de los países que hace parte de la Unión Europea es España quien también le apunta a esa transición energética renovables y se puede ver como el periódico el Economista lo refleja en su artículo; Eficiencia y energía renovables, las mejores vacunas ante la emergencia energética, y es que España con el apagón que tuvo se dio cuenta que las energías limpias son una buena alternativa ante estos fenómenos que dejaron sin luz a casi toda la población y también incomunicados, entonces este articulo refleja los avances que tiene el país Ibérico para seguir implementando las energías limpias, es aquí donde entra en juego la empresa Edison Next Spain, esta empresa gracias a los estudios de mercadeo y proyección dice que garantiza importantes ahorros económicos y energéticos a las empresa mediante el usos de sistemas y tecnologías de última generación.
    Y es que una de las barrearas para obtener energías limpias como la fotovoltaica es el costo, pues muchas personas del común o empresas ven que la inversión al inicio es muy alta y les da miedo en no poder recuperar su dinero en el tiempo establecido por la empresa que vende estos sistemas fotovoltaicos, esto aplica para aquellos que lo hacen de manera independiente y no son regalados o subsidiados por el gobierno, por eso la empresa Edison Next Spain, le hace acompañamiento a sus clientes en el contexto actual y darles soluciones integrales en eficiencia energética como son las energías renovables es decir que tengan un autoconsumo fotovoltaico y una economía circular, y también en la reducción de los costes, es decir, que garantiza la instalación y sobre todo los ahorros económicos y energéticos desde el primer día que entra en funcionamiento, con esas garantías que brinda Edison Next Spain, es una buena solución para la transición energética de muchas empresas y también la transición a la des carbonización y la reducción de la huella de carbono.
    China es otro de los países que entra en este juego hacia la transición de las energías renovables, a pesar de que este país no ha sacado todas las energías por fósiles promueve el desarrollo “razonable” del carbón, el petróleo y el gas natural. Sin embargo, el país asiático, puso en marcha la nueva ley de energía de china 202, pues con esto se establece un marco legal para dar preferencia al desarrollo de energías limpias como la solar, eólica, hidroeléctrica, biomasa, geotérmica, marina e hidrogeno, aunque parezca contradictorio, china busca descarbonizar sectores industriales clave y fortalecer la integración energética. ( https://fiscalnote.com/blog/chinas-energy-law-2025).
    Saliéndonos un poco de Asia y Europa, también en Sudamérica se está trabajando en ese cambio que muchos quieren que se dé hacia las energías renovables, es así, como en el país de Colombia también está en ese proceso de transición por descarbonizar y emplear las energías renovables, que son una buena alternativa para minimizar los costes de las tarifas que paga cada empresa y las personas en general, pues el cobro por el consumo de energía en Colombia es elevado es más se hace en ocasiones para muchas familias de pocos recursos casi imposible pagar una factura de energía.
    Por eso, el 15 de marzo del 2023 el gobierno colombiano puso en marcha el programa: Una Transición Energética Justa y sostenible, dentro de esta ruta el gobierno nacional a través del Ministerio de minas y Energía busca coordinar una estructura energética que sea segura, limpia y confiable, teniendo en cuenta la justicia climática, ambiental y social, priorizando los siguientes cincos ejes fundamentales:
    1) Mayores inversiones en energías limpias y descarbonización.
    2) Sustitución progresiva de la demanda de combustibles fósiles.
    3) Mayor eficiencia energética.
    4) Revisión y eventual flexibilización de la regulación para acelerar la generación de energías limpias.
    5) Reindustrialización de la economía colombiana.
    Es decir, Colombia lo que busca es una economía más heterogénea, menos dependiente del carbón y el petróleo y a la vez más sostenible.(https://www.minenergia.gov.co/es/sala-de-prensa/noticias-index/una-transici%C3%B3n-energ%C3%A9tica-justa-y-sostenible/).
    Entonces esta es una pelea o lucha por demostrar poder y otros por querer un poco más el planeta, el tiempo le dará la razón al que la tenga, pero lo que sí es bastante notorio es que hay descarbonizar el planeta, no hacerse los ciego ante el planeta, la tierra está cansada y hay que ayudarla, por eso es que los 193 países que hacen parte de la ONU firmaron ese “pacto” histórico y es adoptar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) la cual se conoce como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y es que estos ODS buscan erradicar la pobreza proteger el planeta y que haya prosperidad para todos.( https://grupoenvera.org/agenda-2030-asi-contribuye-envera-once-los-objetivos-desarrollo-sostenible/?gad_source=1&gad_campaignid=991707091&gbraid=0AAAAADk-V5QRCPEBYwL7zmySOyabwUcCW&gclid=EAIaIQobChMIrNC06ZryjQMVeKBaBR1D0QBLEAAYASAAEgLRjPD_BwE#anchor)
    Dentro de estos ODS está uno que es el que más polémica ha tenido y es el numero 7: Energía Asequible y no contaminante, y muy a pesar de todos estos países acordaron hacer parte de ese cambio que impacte de manera positiva al planeta, pero hay mucho dinero de por medio que beneficia a unos pocos con respecto a las energías fósiles y por eso le ponen trabas a la transición energética hacia las energías renovables, estos intereses han retrasado esta transición.
    No obstante, algunos países como china, España, Colombia entre otros, dentro de sus políticas gubernamentales seguirán promoviendo las energías alternativas como es cambio por amor al planeta.

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  19. Vacunas: ciencia frente a la desinformación
    Las vacunas con el paso del tiempo vienen contribuyendo a eliminar o reducir radicalmente muchas enfermedades comunes. De la misma manera, la resistencia a las vacunas hoy por hoy son consideradas unas de las principales amenazas para la salud en el mundo (Veloso et al., 2021). Este fenómeno no solo amenaza el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 (Salud y bienestar), sino que también pone en riesgo la inmunidad colectiva necesaria para detener brotes de enfermedades prevenibles. Las vacunas han sido una de las herramientas más eficientes en la Salud Pública, su objetivo ha sido erradicar las enfermedades que años atrás parecían no desaparecer y poner en peligro al mundo. El negacionismo actual propone una distorsión para rechazar el conocimiento científico, el movimiento en contra de las vacunas puede entenderse junto a quienes niegan la crisis climática o sustentan el creacionismo (Arenas et al., 2023).
    Origen del mito
    Las reacciones frente a la obligación de vacunación nacen a la par con su éxito inicial: en Inglaterra, entre 1840 y 1867, durante la epidemia de viruela, se manifestó la medida como una ofensa a las libertades civiles. Los movimientos de rechazo suceden a lo largo del siglo XX, la actitud de la mayoría se basó en la religión o en la independencia frente al Estado. En 1998 nace un nuevo tipo de discrepancia: controversias de la comunidad científica. Uno de los ejemplos más claros fue el célebre médico Andrew, quién realizó una publicación engañosa que vinculaba el autismo con la aplicación de una vacuna. El texto fue publicado en The Lancet, posteriormente esta revista lo retiró. Pese a que fue descartado, este estudio provocó resistencia a la validez de las prevenciones. En adición, aunque se considera una desacreditación, estos estudios siguen como pruebas válidas estimadas por detractores de las vacunas. Los medios de comunicación y redes sociales son vehículos de los detractores de las vacunas. Por ejemplo, un documental que consideraba las pandemias como grandes complots fue visto por 2,5 millones de personas en solo tres días (Arenas et al., 2023).
    Las teorías conspirativas se oponen a la explicación normal de un evento y más bien lo atribuyen algunos grupos u organizaciones ocultos que están dispuestos a llevar a cabo complots secretos, a esta teoría le caracteriza en destacarse el negacionismo y se mide con facilidad en la sociedad.
    Pero para entender todo este problema ¿Qué es el negacionismo? Este fue introducido por los hermanos Hoofnagle, quienes lo definieron como el empleo de argumentos retóricos para dar la apariencia de un debate legítimo donde no lo hay (Młozniak et al., 2023). El negacionismo debidamente dicho no es una actitud que está de moda, pero sí estadísticamente irrelevante en diferentes países, esta actitud anti vacunas son minoritarios y se estima que aproximadamente casi el 80% de la población mundial está convencida que las vacunas son la mejor opción (Stolle et al., 2020).
    En la actualidad, existen afirmaciones mal fundadas en todo el mundo de que las vacunas están asociadas con el trastorno autista o trastornos neurológicos. En el mundo actual existe una profunda desconfianza médica, ligada con la preocupación de los protocolos de inmunización que pueden ser excesivos o con fines de lucro en lugar de ser medicina preventiva. Los opositores de las vacunas, a menudo se los compara como personas sin educación o con economía baja, pero los datos demográficos muestran que son personas que tienen mayor nivel de educación o con un nivel económico alto (Stolle et al., 2020).
    Refutación de mitos principales
    Las falsas ideas y rumores mal fundados científicamente acerca de los efectos negativos de las vacunas pueden acarrear un negativismo hacia la vacunación, el objetivo de este artículo de divulgación científica es estudiar los casos más comunes y argumentar los errores y rumores más frecuentes, presentando algunos casos. En cierta parte de la historia las vacunas muestran acontecimientos adversos con la seguridad de las mismas, algunos que se han confirmado u otros que han surgido a partir de sospechas. Uno de los incidentes ha sido el de Cutter que sucedió en el año de 1955 tiempo después de que Jonas Salk descubriera la primera vacuna inactiva contra la polio y se incentiva el primer programa de vacunación en Estados Unidos contra esa enfermedad, algunos de los lotes de la vacuna fueron mal fabricados y contenían virus vivos en lugar de virus inactivos, a pesar de haber superado las pruebas de seguridad, produciéndose más 40.000 casos de polio y 10 fallecimientos que se le acreditó a la vacuna (Domínguez et al., 2019). El miedo a las vacunas o las concepción errónea que se tienen de ellas es porque las personas se dejan llevar de estudios mal fundados que se han dado a lo largo de la historia de la vacuna si bien es cierto ha habido errores en algunas vacunas que como se comentó anteriormente fueron errores de fábrica mas no intencionalmente para causar la muerte, ya que las vacunas como cualquier otro experimento lleva su proceso como por ejemplo la temperatura ya que está generalmente se compone de organismos infecciosos como virus o bacterias debilitados, ácidos y proteínas como ARN y ADN y todo estos se pueden inactivar o destruir mediante cambios de temperatura, luz o pH. La conservación de la vacuna a una temperatura adecuada es importante para garantizar su estabilidad y eficacia. Los cambios en la temperatura pueden llegar a ser perjudiciales para su estabilidad (Rahe, 2021).
    El descubrimiento de la vacuna

    El descubrimiento de la vacuna por Edward Jenner representa un hito en la historia de la medicina y la salud pública. Su trabajo con el estudio de la viruela que era una enfermedad generalizada y devastadora causaba una mortalidad significativa en todo el mundo, Jenner desarrolló la vacuna contra la viruela y no sólo transformó el enfoque para combatir las enfermedades infecciosas, sino que también sentó las bases para el campo moderno de la inmunología (Raja & Ashwinth, 2024).
    A continuación, se muestra una explicación del método científico de Jenner:
    • Observación: Las personas que han tenido viruela y han sido vacunados, no enfermaban de viruela.
    • Hipótesis: Si una persona ha sido infectada intencionalmente con viruela vacuna, entonces esa persona estará protegida de enfermarse después de una exposición intencional a la viruela.
    • Prueba: Infectar a una persona con viruela vacuna. Luego intentar infectarla con viruela.
    • Conclusión: Infectar a una persona con viruela vacuna la protege de la infección con viruela.
    Relevancia para el ODS 3
    Las vacunas no solo tienen relevancia en el ser humano sino también en el planeta, el impacto de las vacunas en el ser humano ha sido extraordinario ya que han reducido en gran medida la mortalidad especialmente infantil por enfermedades infecciosas, sin embargo las simple prevención de infecciones puede ser insuficiente para poder mantener a las personas sanas, porque el cambio climático tiene un papel importante surge como una amenaza importante para el bienestar y la supervivencia humana; he aquí que surge la gran pregunta las vacunas pueden desempeñar un papel importante en la protección de la salud de todo nuestro planeta?. Y si las vacunas, no solo evitan enfermedades, sino que también limita gastos sanitarios a las familias y de igual manera la pérdida de sus miembros enfermos, por otra parte también disminuye la huella del carbono. Por ejemplo en esta última pandemia que se vivió la del covid-19 la mayoría de las personas experimentaron gastos sanitarios catastróficos debido a que no existía una vacuna que la pueda controlar a esto sumado la pérdida humana descontrolada porque en los hospitales ya no había espacio para los enfermo y si llegaban a un hospital tampoco existía la cura, hoy que ya existen las vacunas se puede decir o más bien aseverar que la pandemia está controlada, que aunque las personas tengan un negacionismo hacia las vacunas les tocó vacunarse porque no quedaba otra alternativa. Porque si las vacunas pueden ayudar a evitar gastos médicos al prevenir enfermedades (Pecetta et al., 2023).
    Conclusiones
    Las vacunas han representado uno de los mayores logros de la ciencia médica, siendo herramientas fundamentales en la prevención y control de enfermedades infecciosas a nivel global. A pesar de su eficacia demostrada, la desinformación y el negacionismo han provocado una resistencia injustificada, que pone en riesgo tanto la salud individual como colectiva. Esta problemática amenaza directamente el cumplimiento del ODS 3: Salud y bienestar, ya que obstaculiza la inmunización universal y la protección frente a brotes epidémicos. Combatir estos mitos y teorías conspirativas requiere fomentar una cultura científica basada en evidencias, pensamiento crítico y responsabilidad social. La historia, desde Edward Jenner hasta la pandemia del COVID-19, nos muestra que la vacunación no solo salva vidas, sino que también reduce la presión sobre los sistemas de salud, disminuye los costos sanitarios y contribuye al bienestar de las comunidades. En este sentido, las vacunas no solo son una medida sanitaria, sino también una herramienta de equidad y sostenibilidad. Su promoción, basada en información veraz y accesible, es vital para construir un futuro más saludable, justo y resiliente.
    Bibliografía
    Arenas, R., Gartenlaub, A., & Alfaro, A. (2023). Pseudociencia, conspiración, énfasis individualista: discurso negacionista en twitter ante vacunación por covid-19. Punto Cero, 28, 38–48. http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1815-02762023000100037
    Domínguez, A., Astray, J., Castilla, J., Godoy, P., Tuells, J., & Barrabeing, I. (2019). Falsas creencias sobre las vacunas. Atención Primaria, 51(1), 40–46. https://doi.org/10.1016/j.aprim.2018.05.004
    Młozniak, I., Zwierczyk, U., Rzepecka, E., Kobryn, M., Wilk, M., & Duplaga, M. (2023). Manifestation of Health Denialism in Attitudes toward COVID-19 Vaccination : A Qualitative Study. Vaccines, 11, 1–21. https://www.mdpi.com/2076-393X/11/12/1822?utm_source=chatgpt.com
    Rahe, M. (2021). Mitos y conceptos erróneos sobre las vacunas. 3tres3. https://www.3tres3.com/latam/articulos/mitos-y-conceptos-erroneos-sobre-las-vacunas_12518/
    Raja, N., & Ashwinth, A. (2024). Edward Jenner’s Discovery of Vaccination: Impact and Legacy. Cureus, 16. https://doi.org/10.7759/cureus.68993
    Stolle, L., Nalamasu, R., Pergolizzi, J., Varrassi, G., Magnusson, P., LeQuang, J., & Breve, F. (2020). Fact vs Fallacy : The Anti-Vaccine Discussion Reloaded. Advances in Therapy, 37(11), 4481–4490. https://doi.org/10.1007/s12325-020-01502-y
    Veloso, M., Roberts, B., Han, B., Kessel, R., & Mossialos, E. (2021). The Relationship Between the COVID-19 Pandemic and Vaccine Hesitancy : A Scoping Review of Literature Until August 2021. Frontiers in Public Health, 9(September), 1–6. https://doi.org/10.3389/fpubh.2021.747787
    Pecetta, S., Nandi, A., Weller, C., Harris, V., Rappuoli, Y., Fletcher, H., Berlanda, F., Pizza, M., Salisbury, D., Moxon, R., Black, S., & Bloom, D. (n.d.). Vaccines for a sustainable planet. SCIENCE TRANSLATIONAL MEDICINE, 15(685), 1-6. 10.1126/scitranslmed.adf1093

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  20. VPH: Vivimos entre el miedo al cáncer y la guerra contra las vacunas ¿Quién crees que ganará?

    Hoy en día, la vacuna del VPH (Virus de Papiloma Humano) es considerada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como «extremadamente segura», ya que ha sido evaluada en más de 270 millones de dosis administradas en todo el mundo. A pesar de ello y de que existen estudios que avalan la inmunidad que se desarrolla con esta vacuna, hay muchas personas que la relacionan con ciertos efectos adversos como crisis, desmayos, dolores de cabeza, síndrome de taquicardia o enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple y el síndrome de Guillain-Barré. https://www.elsaltodiario.com/vacunas/diez-anos-virus-papiloma-humano

    Estas ideas han llevado a la formación de organizaciones denominadas antivacunas, como la Asociación de Afectadas por la Vacuna del VPH, con el objetivo de frenar el proceso de vacunación. Esto provoca un gran daño a todos, ya que muchos empiezan a seguir campañas que crean desconfianza sobre la eficacia de las vacunas. El resultado es que, en muchos países como Estados Unidos, España, Colombia, y otros de América Latina, África y Asia, la tasa de vacunación disminuye y, por tanto, aumentan las infecciones por VPH al mismo tiempo que el cáncer de cuello uterino. https://www.fasgo.org.ar/images/Fracaso_HPV.pdf

    Hasta este punto, parece ir ganando la guerra en contra de las vacunas, porque también parece que olvidamos que, por años, las vacunas han sido la clave para salvar millones de vidas, bien sea por la inmunidad que producen o hasta por la erradicación completa de algunas enfermedades como, por ejemplo, la viruela. Es por ello por lo que se hace necesario evaluar datos desde la aparición de los primeros procesos de inoculación, la posterior vacuna, analizar estadísticas de los resultados obtenidos y así poder brindar una educación basada en evidencias que nos ayude a desmentir algunos mitos que atentan contra la salud del ser humano.

    Antes de las vacunas: ¿listos para revivir el pasado?

    Las vacunas, lejos de ser dañinas para el ser humano, han sido un logro para la ciencia en pro de combatir numerosas enfermedades. Se dice que sus inicios se remontan al siglo XIV con la viruela en África, una enfermedad que, en sus epidemias, diezmaban poblaciones y se cobraba hasta el 30% de vidas. Pero la esperanza llegó cuando en China se empezaron a utilizar tres métodos de variolización: El primer método consistía en empapar algodón con pus de pústulas infectadas y lo introducían en la nariz de personas sanas; el segundo, en desecar y pulverizar costras secas de los enfermos para introducirlas con una cañita en la nariz de personas sanas; y el tercero, más arriesgado, en que una persona sana usara ropa de un enfermo. De esta manera lograron tratar a más de 9000 niños, de los cuales solo 20-30 morían. Estas técnicas fueron replicadas por árabes e hindúes, y poco después de Turquía llegó a Europa con la denominación “comprar la viruela” haciendo referencia al contacto directo entre enfermos leves con personas sanas. https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/

    Es entonces cuando Mary Montagu, la esposa del embajador de la corte Otomana, populariza lo que allí llamaban “inoculación”: un método donde, con una punta de aguja, se introducía en sus venas el “veneno”. Al octavo día, les subía la fiebre, les salían unas pocas pústulas –de las que se recogía el pus– y en unos diez días más ya estaban sanos de nuevo. Esto, acompañado de sus cartas donde afirma no haber constancia de ninguna muerte con esta práctica, generó tal auge que lo empezó a utilizar inclusive la Familia Real, logrando que ganase respetabilidad. https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/

    En este punto de la historia es cuando aparece el gran médico Edward Jenner, quien observó que las ordeñadoras padecían una forma leve de viruela (que no era mortal) e inoculó a un niño de 8 años con el pus de una de estas ordeñadoras. A las seis semanas de haber expuesto al niño a la enfermedad, este no la desarrolló. Por lo tanto, su método fue aceptado, y se valoraron sus ventajas por encima de los métodos orientales, como: no producían pústulas, no era mortal y no provocaban contagios a terceros. Por ello, en 1800 se vacunaron 100.000 personas en todo el mundo, y en honor a él, Louis Pasteur, le dio el término de “vacuna”. https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/

    Pero esto no termina aquí, ya que años más tarde, en 1874 en Alemania, la vacuna contra la viruela se hace obligatoria y, tras la guerra Franco-Prusiana, estalla una gran pandemia que en París mató a 20.000 personas, mientras que en Alemania solo 300. Y es en 1979 que la OMS declara oficialmente erradicada del planeta la viruela. De ahí, poco tardaron en llegar más vacunas (1880-1881) como la del Ántrax y la rabia. En los años veinte del siglo XX, llegó la de difteria, tos ferina, tuberculosis y tétanos. Más tarde, en los 60 llegaron las del sarampión, parotiditis y en 1970 la de la rubeola. Y más con el tiempo, hasta que actualmente existen más de 20 vacunas, todas respaldadas por los ensayos clínicos y con capacidad de inmunización demostrada. https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/

    ¿Realmente la vacuna del VPH nos protege contra el cáncer?, ¿es segura?

    Esta es una pregunta que se hacen muchas personas a la hora de decidir vacunarse, o de vacunar a sus hijos, pero ¿realmente vale la pena? Primero hay que recordar que el VPH es un virus de infección sexual bastante común, que no solo afecta las zonas genitales sino también la piel y la garganta. Mientras que el cáncer de cuello del útero (parte inferior del útero o matriz, que se abre en la vagina, también llamada canal de parto) es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en las mujeres de todo el mundo, el cual se origina de una infección persistente por el VPH. Es decir, que si pensamos en que la mayoría de las personas sexualmente activas contraen en algún momento de su vida (inclusive sin saberlo y sin mostrar síntomas) el VPH, estamos hablando de que, si bien el cuerpo suele eliminar el VPH, en un porcentaje de personas esa infección persiste y puede conducir al desarrollo de lesiones precancerosas y, eventualmente, cáncer de cuello uterino u otros cánceres relacionados. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/cervical-cancer

    Ahora bien, debemos aclarar que, aunque es verdad que en la mayoría de los casos el sistema inmune de las personas infectadas puede eliminar el VPH del organismo, no todas las personas corren con la misma suerte. https://www.elsaltodiario.com/hemeroteca-diagonal/se-trata-de-un-control-brutal-sobre-nuestros-cuerpos Lo que quiere decir que en aquellas(os) donde el virus persiste con probabilidad de infectar el útero, la boca, el ano o la vulva, aumentan los riesgos de padecer cáncer. Entonces ya no solo lo relacionamos con las mujeres, sino también con los hombres, por lo que la pregunta sobre la necesidad de la vacuna no va dirigida a un género específico, sino a toda la población. Revista de Bioética y Derecho

    Por regla general, las células anormales tardan entre 15 a 20 años en convertirse en cáncer, pero cuando el sistema inmune se encuentra debilitado o padecen de alguna otra infección de transmisión sexual (como el VIH), este proceso puede ser más rápido y tardar entre 5 a 10 años, es decir, una parte depende de la capacidad de defensa de nuestro organismo, pero otro factor de riesgo para la progresión del cáncer es el grado de oncogenicidad del tipo de VPH, el número de partos, la edad del primer embarazo, el uso de anticonceptivos hormonales y el tabaquismo. Frente a ello, es alarmante y llega a dar miedo la cantidad de factores que aumentan el riesgo de cáncer. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/cervical-cancer

    Desde 2006, la comunidad científica ha trabajado incansablemente y hoy contamos con vacunas muy efectivas contra el VPH. Las principales disponibles globalmente son las bivalente (Cervarix®), tetravalente (Gardasil®) y nonavalente (Gardasil9®), aprobadas por la Food and Drug Administration (FDA) —encargados de proteger la salud pública de productos como las vacunas—. Las dos últimas previenen también la infección por los tipos 6 y 11 y 6, 11, 31, 33, 45, 52 y 58 del VPH respectivamente; las tres protegen de los tipos 16 y 18, que son los que representan alto riesgo, es decir, estos tipos son los responsables de la mayoría de los casos de cánceres de cuello uterino. Todas estas vacunas han demostrado en diversos estudios ser eficaces y seguras para prevenir la infección por el virus y las posibles muertes por cáncer.  Revista de Bioética y Derecho

    La vacunación contra el VPH, por lo tanto, se hace necesaria y debe administrarse a todas las niñas de 9 a 14 años, antes de que inicien su actividad sexual (la vacuna es más eficaz cuando se administra antes de que la persona se exponga al virus) y puede administrarse en una o dos dosis. De hecho, hay algunos países que han optado por vacunar también a los varones y así reducir en mayor medida el riesgo de padecer algunos de los tipos de cáncer causados por el VPH.

    https://www.cdc.gov/hpv/vaccines/?CDC_AAref_Val=https://www.cdc.gov/hpv/parents/vaccine-for-hpv.html

    Cabe destacar que las infecciones por VPH y los precánceres cervicales disminuyeron desde 2006, cuando se empezaron a utilizar por primera vez las vacunas contra el VPH. Además, entre adolescentes las infecciones de riesgo y verrugas disminuyeron un 88% (en Estados Unidos y otros países de Europa).

    https://www.cdc.gov/hpv/vaccines/?CDC_AAref_Val=https://www.cdc.gov/hpv/parents/vaccine-for-hpv.html

    Los «antivacunas»: un error que amenaza la salud de todos.

    Pero lamentablemente, en distintos países y momentos, estas cifras alentadoras han empezado a disminuir, https://www.fasgo.org.ar/images/Fracaso_HPV.pdf gracias a personas que no se fijan en la evidencia científica o simplemente no la quieren aceptar, atribuyendo que hay intereses comerciales de por medio y que estos estudios —de más de treinta años de investigación— han sido pagados por las compañías farmacéuticas o están sesgados. Estas personas llamadas “antivacunas” parecen estar ganando la guerra. https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Los-antivacunas-no-quieren-aceptar-la-evidencia-cientifica

    Tantos años de procesos de vacunación exitosa y numerosas publicaciones que apoyan el uso de la vacuna contra el virus del papiloma humano, como por ejemplo el metaanálisis (de la prestigiosa biblioteca Cochrane) que realizó 27 estudios previos sobre la primera y segunda vacuna en más de 70.000 mujeres y ratificó que la vacuna contra el VPH es segura y eficaz en mujeres jóvenes. https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Los-antivacunas-no-quieren-aceptar-la-evidencia-cientifica Aunque es cierto que hay efectos secundarios ligados a la vacuna, los que están confirmados son el dolor en la zona de la inyección, fiebre moderada y en algunos casos dolores de cabeza y lipotimia. Pero mencionan en sus resultados que no hay evidencia científica para decir que las enfermedades autoinmunes sean más frecuentes en niñas vacunadas, como el síndrome de Guillain-Barré o la esclerosis múltiple. https://www.cdc.gov/hpv/vaccines/?CDC_AAref_Val=https://www.cdc.gov/hpv/parents/vaccine-for hpv.html

    Entonces da miedo pensar en la cantidad de personas que apoyan estos movimientos antivacunas y asociaciones contra alguna vacuna en específico o hasta entes gubernamentales, y, más lamentable aún, científicos y médicos. Inclusive, años antes de que se implementara la vacuna del VPH, en la revista Mujeres y Salud, se hacían ya muchas críticas sobre ella y llegaron a realizar un documental «Papiloma: Las mujeres tenemos que decidir», por el solo hecho de tener dudas sobre la conveniencia de introducir la vacuna https://www.elsaltodiario.com/papiloma-vph/margarita-lopez-las-dudas-que-teniamos-hace-diez-anos-sobre-la-vacuna-contra-el-vph-hoy-son-certezas, sin importar la creciente evidencia de las altas tasas de cáncer tanto en hombres como en mujeres a causa del VPH y la cantidad de mujeres que morían por cáncer de cuello uterino antes de la vacuna.

    Ellos solo atribuían la motivación de implementar la vacuna a algo meramente económico. Argumentaban que, si no había epidemia, no había urgencia, ni estaba clara la eficacia, entonces lo principal que se discutía era lo costosa que resultaba para el sistema de salud. https://www.elsaltodiario.com/papiloma-vph/margarita-lopez-las-dudas-que-teniamos-hace-diez-anos-sobre-la-vacuna-contra-el-vph-hoy-son-certezas Así que lo que realmente sale caro es el impacto directo y negativo que esto genera a la población, ya que la desinformación del VPH es muy dañina.

    Un ejemplo de “antivacunas” es la Asociación de Afectadas por la Vacuna del VPH, quienes comparten relatos como los siguientes: En 2018, Patricia González (madrileña, de 44 años) menciona que tras varios meses después de colocarse la segunda dosis de la vacuna contra el VPH, comenzó con fuertes dolores de cabeza y más de 10 ingresos a urgencias. Luego dice que empezó con crisis que describe como movimientos incontrolados y pérdida del esfínter, que no le había pasado nunca en su vida. Sin embargo, su historia es realmente que a ella en el 2004 le detectaron el VPH y en el 2017 le encontraron células cancerígenas, por lo que su ginecóloga le sugirió colocarse la vacuna, ya que tenía varios antecedentes familiares con cáncer. Lo curioso es que las personas como Patricia no relacionan sus síntomas con el virus y su persistencia, sino directamente con la vacuna.

    https://www.elsaltodiario.com/vacunas/diez-anos-virus-papiloma-humano

    Otro caso es el de Alicia Capilla, quien comenta que vacunaron a su hija a principios del 2009, y que llegó a aparecer en los medios por las graves secuelas que le dejó la segunda dosis, aún cuando los médicos le diagnosticaron que se trataba de un problema psicológico. Pero la madre, negada a aceptarlo, decidió crear la asociación y ser la presidenta de ésta. https://www.elsaltodiario.com/vacunas/diez-anos-virus-papiloma-humano Tales discursos han sido apoyados por médicos españoles que han criticado fuertemente la vacuna contra el virus del papiloma humano, mencionando “no es oro todo lo que reluce”. https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-vacuna-virus-papiloma-humano-no-es-oro-13123685 Estos son el doctor Joaquín Morera Montes y la doctora Helena Navarro Gómez del Centro de Salud Mirasierra, quienes creen que la eficacia global de la vacuna para disminuir las lesiones de alto grado relacionadas con cualquier tipo de VPH oncogénico es solamente del 17%, dado que muchas lesiones precancerosas están relacionadas con virus diferentes al 16 y 18. Su objeción, sin embargo, queda ahora refutada con las actuales vacunas, que no solo previenen la infección por los tipos 16 y 18, sino por muchos otros más, como ya hemos mencionado.

    Y finalmente un ejemplo de que estos antivacunas están hasta en las esferas más altas de la política global. Uno de estos, quien ahora se contradice, fue el ahora secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., quien años antes esparció bulos y falsedades anticientíficas y de hecho llegó a pedir a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) que rescindieran la autorización que había otorgado a las vacunas, en este caso contra la COVID, que lo que hicieron fue salvar millones de vidas en todo el mundo y ayudaron a superar la pandemia. Pues actualmente se da cuenta que, en Estados Unidos, con un brote de sarampión en curso y la disminución de las tasas de vacunación infantil rutinaria, lo que busca es que la gente vuelva a creer en lo que él mismo por mucho tiempo destruyó: la confianza hacia un proceso de vacunación que es importante para la salud global. https://elpais.com/sociedad/2025-06-09/robert-f-kennedy-destituye-a-los-17-miembros-del-comite-cientifico-sobre-vacunas-de-estados-unidos.html?utm_source=chatgpt.com

    ¿Quién gana finalmente la guerra?

    La respuesta es clara, ganará la ciencia con sus estudios, evidencias y resultados. No importa cuánto se esfuercen los movimientos antivacunas, la necesidad de las vacunas siempre prevalecerá, porque son la mejor herramienta para disminuir la morbilidad de enfermedades relacionadas con el VPH.

    Lo lamentable de todo esto es que, como toda guerra, tiene sus caídos. Y en este caso, son todas aquellas personas que deciden creer en la desinformación y no entienden que vacunarse no es una decisión individual, sino una responsabilidad grupal. Si un padre no vacuna a su hijo, no solo está poniendo en riesgo la salud de su propio hijo, sino también la de los demás, al no contribuir a la inmunidad de rebaño. Revista de Bioética y Derecho Si las tasas de vacunación disminuyen por debajo del 95% necesario para la inmunidad colectiva, correremos el riesgo de volver a una situación similar a la de los inicios de la historia, antes de que las vacunas, nuestras verdaderas salvadoras, existieran.

    Aunque el VPH no haya causado problemas de salud a niveles pandémicos como quizás sí otras enfermedades infecciosas, los números de cáncer de cuello uterino sí han sido y siguen siendo alarmantes, requiriendo, por supuesto, de una intervención activa y constante. Revista de Bioética y Derecho

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  21. Vacunas y negacionismo: cuando la evidencia científica salva vidas

    Introducción: ¿por qué hablar de vacunas hoy?

    Las vacunas han sido uno de los avances más importantes de la historia de la medicina y de la salud pública. Gracias a ellas, enfermedades que durante siglos causaron millones de muertes, como la viruela o la poliomielitis, han sido erradicadas o controladas en gran parte del mundo. La vacunación ha permitido aumentar la esperanza de vida, reducir la mortalidad infantil y mejorar de forma significativa la calidad de vida de la población a nivel global.
    Sin embargo, en los últimos años ha surgido con fuerza un movimiento de negacionismo de las vacunas, impulsado principalmente a través de redes sociales y plataformas digitales. Este movimiento pone en duda su seguridad, eficacia y necesidad, generando desconfianza hacia la ciencia y las instituciones sanitarias. La rápida difusión de información falsa o engañosa ha contribuido a que ciertos discursos pseudocientíficos alcancen una gran visibilidad, incluso cuando carecen de base empírica.
    Este fenómeno no solo supone un reto científico, sino también social y educativo, ya que la desinformación puede tener consecuencias graves para la salud individual y colectiva. Por ello, resulta fundamental analizar qué hay de cierto en estos discursos y por qué la evidencia científica demuestra que las vacunas son seguras, eficaces y esenciales para el bienestar global.

    ¿Qué es el negacionismo de las vacunas?

    El negacionismo de las vacunas consiste en el rechazo o la desconfianza hacia la vacunación basándose en argumentos que carecen de respaldo científico. Estos discursos suelen presentarse como opiniones alternativas o como una defensa de la “libertad individual”, pero en realidad se sustentan en información errónea, interpretaciones incorrectas de estudios científicos o teorías conspirativas.
    Entre las ideas más difundidas se encuentran la supuesta relación entre vacunas y autismo, la creencia de que las vacunas debilitan el sistema inmunitario, la afirmación de que contienen sustancias tóxicas peligrosas o la idea de que las enfermedades “naturales” fortalecen más el organismo que la inmunización artificial. Estas afirmaciones han sido ampliamente refutadas por la comunidad científica.
    Tal y como se expone en la publicación divulgativa de Principia (https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta/), muchos de estos argumentos se apoyan en estudios mal interpretados, datos sacados de contexto o directamente en información falsa. Un ejemplo claro es el artículo publicado en 1998 que relacionaba la vacuna triple vírica con el autismo, posteriormente retirado por fraude y desmentido por numerosos estudios científicos posteriores realizados con muestras amplias y metodologías rigurosas.

    ¿Por qué se difunden estos discursos?

    El auge del negacionismo vacunal está estrechamente relacionado con el funcionamiento de las redes sociales y los entornos digitales. Las plataformas priorizan contenidos llamativos o emocionales, lo que facilita la difusión de mensajes alarmistas o conspirativos frente a explicaciones científicas más complejas.
    Además, la desconfianza hacia las instituciones, el miedo a lo desconocido y la falta de alfabetización científica favorecen que algunas personas acepten explicaciones simples para problemas complejos. En este contexto, la educación científica y el pensamiento crítico se convierten en herramientas fundamentales para combatir la desinformación.

    ¿Qué dice la ciencia sobre las vacunas?

    La evidencia científica acumulada durante décadas demuestra de forma clara que las vacunas:
    • Son seguras, ya que pasan por estrictos controles de calidad, ensayos clínicos y sistemas de vigilancia antes y después de su aprobación.
    • Son eficaces, al reducir drásticamente la incidencia de enfermedades infecciosas graves.
    • Protegen a la población, gracias al efecto de la inmunidad de grupo, que protege incluso a quienes no pueden vacunarse.

    Las vacunas estimulan el sistema inmunitario para que reconozca y combata determinados patógenos sin causar la enfermedad. Este proceso permite que el organismo esté preparado ante futuras infecciones reales, reduciendo la gravedad o evitando completamente la enfermedad.
    Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) coinciden en que las vacunas previenen entre 4 y 5 millones de muertes al año en todo el mundo (Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia [SEMG], 2025). Estos datos reflejan de forma clara el impacto positivo de la vacunación en la salud global.

    Seguridad y efectos secundarios

    Uno de los principales argumentos del negacionismo vacunal es el miedo a los efectos secundarios. Sin embargo, la ciencia demuestra que los beneficios de las vacunas superan ampliamente a los posibles riesgos.

    La mayoría de los efectos secundarios son leves y temporales, como dolor en la zona de la inyección, enrojecimiento o febrícula. Las complicaciones graves son extremadamente raras y se detectan gracias a los sistemas de farmacovigilancia existentes. Comparados con los riesgos asociados a las enfermedades que previenen, los efectos adversos de las vacunas son mínimos.

    Consecuencias del negacionismo vacunal

    El rechazo a las vacunas no es una decisión individual sin consecuencias colectivas. Cuando disminuye la tasa de vacunación, reaparecen enfermedades que estaban controladas o prácticamente erradicadas. En los últimos años se han registrado brotes de sarampión en países desarrollados debido a la reducción de la cobertura vacunal (Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia [SEMG], 2025).

    Estas situaciones afectan especialmente a personas vulnerables, como bebés que aún no han completado su calendario vacunal, personas mayores o pacientes inmunodeprimidos, que dependen de la inmunidad de grupo para estar protegidos. Por ello, el negacionismo vacunal se considera actualmente una de las principales amenazas para la salud global (Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia [SEMG], 2025).

    Además, los brotes epidémicos suponen un elevado coste económico y social, saturan los sistemas sanitarios y generan un sufrimiento evitable.

    Vacunas y Objetivos de Desarrollo Sostenible

    La vacunación está directamente relacionada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3: Salud y bienestar, cuyo propósito es garantizar una vida sana y promover el bienestar para todas las personas en todas las edades. Las campañas de vacunación contribuyen de forma decisiva a reducir la mortalidad infantil, prevenir epidemias y mejorar la calidad de vida de la población.
    Asimismo, la vacunación ayuda a reducir las desigualdades en salud entre países desarrollados y en vías de desarrollo, ya que muchas enfermedades infecciosas afectan de forma desproporcionada a las poblaciones más vulnerables.
    Combatir el negacionismo de las vacunas no solo implica difundir información científica correcta, sino también promover la alfabetización científica, el pensamiento crítico y la responsabilidad social, especialmente entre la población joven.

    El papel de la divulgación científica y la educación

    Frente a la desinformación, la divulgación científica rigurosa y accesible se convierte en una herramienta clave. Iniciativas como blogs, redes sociales, vídeos divulgativos o actividades educativas permiten acercar la ciencia a la ciudadanía y desmontar mitos de forma comprensible y atractiva.
    En el ámbito educativo, trabajar el tema del negacionismo vacunal en secundaria y bachillerato favorece el desarrollo del pensamiento crítico y ayuda al alumnado a diferenciar entre evidencia científica y pseudociencia. Además, permite abordar contenidos de biología relacionados con el sistema inmunitario, la salud y la prevención de enfermedades, al tiempo que se desarrollan competencias digitales y sociales.
    Analizar noticias falsas, contrastar fuentes y debatir argumentos científicos prepara al alumnado para tomar decisiones informadas y responsables en su vida diaria.

    Conclusión

    Las vacunas son uno de los mayores logros de la ciencia y han demostrado sobradamente su eficacia y seguridad a lo largo de la historia. El negacionismo vacunal, alimentado por la desinformación y la falta de pensamiento crítico, supone un riesgo real para la salud pública y para el bienestar colectivo.
    Frente a ello, la evidencia científica, la educación y la divulgación rigurosa son las mejores herramientas para proteger la salud individual y colectiva. Confiar en la ciencia no es un acto de fe, sino una decisión basada en datos, investigación y resultados contrastados.
    En un mundo interconectado, vacunarse es también un acto de responsabilidad social y de compromiso con la salud de toda la comunidad.

    Referencias y enlaces

    • Organización Mundial de la Salud (OMS): https://www.who.int
    • Principia – Vacunas: cuando la evidencia es lo que cuenta:
    https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta/
    • Digital Lable. (n.d.). Coronavirus safety tips for families with kids (Home). https://sites.google.com/view/digitallable/home?coronavirus-safety-tips-for-families-with-kids
    • kombinatrotweiss. (n.d.). Andrea de Santis. kombinatrotweiss. https://kombinatrotweiss.de/de/illustrator/andrea-de-santis
    • Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). (14 de junio de 2025). La SEMG abre el debate sobre el negacionismo médico en su 31º congreso nacional: cuando la evidencia choca con la creencia. SEMG. https://www.semg.es/index.php/noticias/item/1333-noticias-semg-20250614-1

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  22. EL NEGACIONISMO A LAS VACUNAS: LA VERDADERA PANDEMIA DE LA DÉCADA

    Todos los años, millones de personas acuden a sus centros de salud más cercanos para vacunarse contra la gripe. No obstante, esta simple acción que se ha convertido en algo casi rutinario, convive hoy en un ambiente lleno de desconfianza y mensajes que cuestionan su utilidad y/o seguridad, a pesar de la sólida evidencia científica existente.

    ¿De dónde proviene el auge del negacionismo a las vacunas?

    El miedo, la incertidumbre y el cansancio social provocados por la pandemia de la COVID-19, además de la percepción exagerada de los efectos secundarios de sus vacunas (poco frecuentes), los constantes cambios en las recomendaciones sanitarias, y la influencia del entorno social y familiar, han favorecido el aumento de las teorías conspirativas relacionadas con los gobiernos, farmacéuticas y organismos internacionales (Uğrak et al., 2025). Esto ha generado rechazo y desconfianza respecto a las instituciones sanitarias y políticas.

    Todo lo explicado anteriormente no puede entenderse sin la rápida propagación de desinformación proveniente de los medios de comunicación y, sobre todo, las redes sociales (Neely et al., 2021). La continuada obtención de información de fuentes no fiables y circulación de dicha información aumentaron el sentimiento de oposición frente a la vacuna de la COVID-19, sentimiento que ha logrado extenderse a vacunas como las de la gripe o el sarampión, afectando la aceptación y cobertura de éstas en la actualidad.

    ¿Qué consecuencias puede tener el no vacunarse?

    El rechazo a la vacunación tiene consecuencias que van mucho más allá de la decisión individual ya que favorece la reaparición de brotes de enfermedades prevenibles, incrementando el número de infecciones, hospitalizaciones y muertes evitables (especialmente en grupos vulnerables como bebés o personas mayores). Además del impacto sanitario, estos brotes suponen una mayor presión sobre los sistemas de salud y generan costes económicos significativos asociados a la atención médica, las campañas de control y la pérdida de productividad (Olivera et al., 2023). Dicho de otra manera, el rechazo a las vacunas implica un retroceso en los avances logrados en salud pública durante décadas, con consecuencias sociales y económicas que afectan al conjunto de la población.

    La Agenda 2030: al pie del cañón contra el negacionismo a las vacunas

    Este plan de acción global, impulsado por la ONU, tiene como uno de sus objetivos garantizar una vida sana y promover el bienestar para todas las personas (ODS 3), situando la vacunación como uno de sus pilares fundamentales. Este objetivo apuesta por reforzar los sistemas de salud públicos, fortalecer la confianza en las vacunas mediante una comunicación clara y transparente, y mejorar la coordinación del sistema sanitario, tanto entre los diferentes sistemas sanitarios como con los actores políticos.

    En resumen, frente a la desinformación y el miedo, ¡Agenda 2030 y responsabilidad sanitaria colectiva! ¡Juntos podemos!

    Referencias

    Neely, F.S., Eldredge, C., Ersing, R. y Remington, C. (2021). Vaccine hesitancy and exposure to misinformation: a survey analysis. Journal of General Internal Medicine, 37, 179-187. https://doi.org/10.1007/s11606-021-07171-z
    Olivera Mesa, D., Winskill, P, Ghani, A.C. y Hauck, K. (2023). The societal cost of vaccine refusal: a modelling study using measles vaccination as a case study. Vaccine, 41, 28, 4129-4137. https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2023.05.039
    Organización de las Naciones Unidas (ONU) (2025). Salud – Desarrollo Sostenible. ONU. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/
    Uğrak, U., Aksungur, A., Akyüz, S., Şen, H. y Seyhan, F. (2025). Understanding the rise of vaccine refusal: perceptions, fears, and influences. BMC Public Health, 25, 2574. https://doi.org/10.1186/s12889-025-23754-5

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  23. **Vacunas bajo sospecha: desmontando mitos del negacionismo científico**

    Antes de adentrarnos en el tema, conviene hacernos una pregunta provocadora: ¿cómo sería un mundo sin vacunas?
    Imaginemos por un momento que Edward Jenner nunca hubiera intentado combatir la viruela. Hoy, enfermedades que consideramos controladas —como la poliomielitis o la propia viruela— seguirían causando estragos. Millones de personas morirían cada año o quedarían con secuelas graves, y la esperanza de vida sería mucho más corta (https://askabiologist.asu.edu/spanish/mundo-sin-vacunas).

    Las vacunas no solo han cambiado la historia de la medicina, sino que han transformado la manera en que vivimos en sociedad. Sin ellas, la infancia estaría marcada por epidemias recurrentes, los sistemas de salud colapsarían y la vida cotidiana estaría atravesada por el miedo constante a contagiarse. La pobreza y la desigualdad también serían más profundas, pues las enfermedades infecciosas afectarían de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables (https://unamglobal.unam.mx/global_revista/que-seria-de-la-humanidad-sin-las-vacunas/#:~:text=Adem%C3%A1s%2C%20millones%20de%20beb%C3%A9s%20y,la%20pobreza%20ser%C3%ADa%20m%C3%A1s%20prevalente).

    Sin las vacunas, la humanidad seguiría atrapada en un ciclo interminable de epidemias y miedo. Sin embargo, paradójicamente, en un mundo donde las vacunas han demostrado salvar millones de vidas, aún persisten voces que las cuestionan o rechazan. Este fenómeno, conocido como negacionismo vacunal, no solo pone en riesgo la salud individual, sino también la seguridad colectiva. Hablar de vacunas hoy no es únicamente hablar de ciencia, sino también de confianza, de información y de ciudadanía. Entender cómo surge el negacionismo y por qué se mantiene es clave para proteger uno de los mayores logros de la historia de la medicina.

    El origen del mito: el fraude de Wakefield
    El movimiento antivacunas comenzó a ganar fuerza hace poco más de una década, impulsado por la publicación de un polémico estudio que analizaba a tan solo doce niños y sugería una relación entre la vacuna del sarampión y el autismo (https://vacunasaep.org/profesionales/noticias/sarampion-vacuna-fraude-de-Wakefield?utm_source=copilot.com). Dicho trabajo, liderado por Andrew Wakefield y publicado en 1998 en la revista médica The Lancet, insinuaba que la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) podía estar vinculada al desarrollo de trastornos del espectro autista. Con el tiempo, múltiples investigaciones demostraron que sus conclusiones eran falsas y que los datos habían sido manipulados. Finalmente, el artículo fue retirado y su autor desacreditado, quedando registrado como uno de los mayores fraudes en la historia de la medicina.

    La reticencia como amenaza global
    En 2019, la Organización Mundial de la Salud señaló la reticencia a la vacunación como una de las diez amenazas más graves para la salud global. Las motivaciones que llevan a algunas personas a rechazar las vacunas son variadas y complejas, pero uno de los elementos más influyentes es la desconfianza hacia su seguridad. Este recelo suele estar alimentado por el temor a posibles efectos secundarios, lo que convierte la percepción del riesgo en un factor decisivo en la decisión de no inmunizarse (https://www.frontiersin.org/journals/microbiology/articles/10.3389/fmicb.2020.00372/full).

    Entre las preocupaciones más comunes destacan los recelos hacia ciertos componentes utilizados en su elaboración: el aluminio como potenciador de la respuesta inmune, el mercurio en forma de conservante, el formaldehído empleado para inactivar virus, o incluso restos de material genético procedente de procesos de producción. A esto se suma la percepción de que el número de dosis administradas podría ser excesivo y sobrecargar las defensas del organismo (https://www.frontiersin.org/journals/microbiology/articles/10.3389/fmicb.2020.00372/full). Como consecuencia, algunos sectores temen que la vacunación esté vinculada con problemas de salud como el autismo, la diabetes, dificultades en el desarrollo infantil, hiperactividad o trastornos de atención, pese a que la evidencia científica ha demostrado reiteradamente que estas asociaciones carecen de fundamento.

    Adyuvantes y conservantes: seguridad comprobada
    Los adyuvantes y conservantes presentes en las vacunas han sido objeto de debate, aunque la evidencia científica demuestra su seguridad. El aluminio, uno de los elementos más abundantes en la naturaleza, se utiliza como adyuvante para potenciar la respuesta inmunitaria y reducir la cantidad de antígeno necesario. Estudios han confirmado que la exposición al aluminio por las vacunas en los primeros meses de vida es mucho menor que la que proviene de la dieta, y no se ha encontrado relación con alteraciones neurológicas (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28919482/).

    Por su parte, el timerosal —un compuesto con etilmercurio usado como conservante en viales multidosis— se diferencia del metilmercurio tóxico porque se elimina rápidamente del organismo y no se acumula (https://www.chop.edu/vaccine-education-center/vaccine-safety/vaccine-ingredients/thimerosal#.VegUBCXtmBY). Investigaciones extensas han demostrado que no representa riesgos para la salud ni está vinculado con el autismo. En conjunto, los datos disponibles respaldan que estos componentes son seguros y cumplen un papel esencial en la eficacia y conservación de las vacunas.

    Evidencia científica contra los mitos
    En respuesta al polémico artículo de The Lancet, diversos estudios independientes refutaron cualquier vínculo entre la vacuna triple vírica (MMR) y el autismo. En 1999, una investigación con unos 500 niños en Inglaterra no halló diferencias en las tasas de vacunación ni en la edad del diagnóstico de autismo entre vacunados y no vacunados (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10376617/). Posteriormente, un estudio danés aún más amplio, publicado en 2002 en el New England Journal of Medicine y basado en los registros de más de medio millón de niños, confirmó que ni la edad de inmunización, ni la administración de la vacuna, ni el tiempo transcurrido desde la vacunación guardaban relación alguna con el desarrollo de trastornos del espectro autista (https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa021134).

    Por otra parte, los estudios epidemiológicos han demostrado de manera consistente que las vacunas no están asociadas con un mayor riesgo de enfermedades autoinmunes. Una revisión sistemática que evaluó distintas vacunas —como hepatitis B, VPH, influenza, MMR y varicela— concluyó que no existe relación entre su aplicación y el desarrollo de esclerosis múltiple u otros trastornos desmielinizantes (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27604618/). De forma similar, un metaanálisis de 23 estudios de casos y controles con más de 13.000 pacientes no encontró evidencia de que la vacunación aumente el riesgo de diabetes tipo 1 (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26564178/). Además, una gran cohorte poblacional en Dinamarca y Suecia que analizó más de 696.000 dosis de la vacuna contra el VPH no halló asociación con trastornos autoinmunes (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24108159/). Estos hallazgos refuerzan la seguridad de las vacunas frente a las preocupaciones sobre autoinmunidad.

    Vacunas y ODS 3: una conexión práctica y urgente

    La vacunación no es solo una intervención sanitaria: es una palanca para cumplir el ODS 3: Salud y bienestar. Al prevenir infecciones que complican embarazos y afectan a recién nacidos, las vacunas contribuyen a reducir la mortalidad materna y neonatal; al evitar enfermedades infantiles prevenibles, disminuyen la mortalidad en menores de cinco años; y al controlar epidemias, ayudan a cumplir metas globales sobre enfermedades transmisibles (https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/). Además, la investigación en nuevas vacunas —por ejemplo, contra procesos asociados al envejecimiento— amplía su potencial para reducir la carga de enfermedades crónicas y mejorar la salud a largo plazo. Lograr estos objetivos exige no solo suministrar dosis, sino garantizar acceso equitativo, fortalecer sistemas de salud, invertir en personal y ciencia, y combatir la desinformación que socava la cobertura y la confianza pública.

    ¿Quién se beneficia del negacionismo?
    La pregunta inevitable es: ¿quién gana con el discurso antivacunas? Se han analizado los intereses detrás del movimiento y se señala que un pequeño porcentaje de la población rechaza todas las vacunas, pero hay un grupo más amplio de personas que duda y puede ser influenciado (https://theconversation.com/quienes-se-benefician-del-negacionismo-vacunal-167412). Entre los beneficiarios se identifican:

    • La industria de pseudotratamientos que vende alternativas sin eficacia.
    • Personas que buscan compensaciones legales por supuestos efectos secundarios.
    • Redes sociales y partidos políticos que utilizan el discurso antivacunas para captar seguidores.
    • Figuras mediáticas que buscan notoriedad.

    La desinformación genera riesgos graves para la salud colectiva y la comunicación científica clara se convierte en una herramienta esencial para contrarrestar estas narrativas.

    Vacunas del futuro: más allá de las infecciones
    Investigaciones recientes exploran la posibilidad de diseñar vacunas dirigidas contra las llamadas células senescentes, aquellas que dejan de dividirse y se acumulan con la edad, favoreciendo procesos inflamatorios y el desarrollo de patologías como alzhéimer, diabetes tipo 2, hipertensión, aterosclerosis, osteoartritis, fibrosis y varios tipos de cáncer. La idea es entrenar al sistema inmunitario para reconocer y eliminar estas (https://theconversation.com/las-vacunas-no-solo-previenen-enfermedades-tambien-podrian-combatir-el-envejecimiento-259452).

    Para concluir, las vacunas son uno de los logros más decisivos de la salud pública: salvan vidas, reducen desigualdades y sostienen la resiliencia de los sistemas sanitarios. El negacionismo vacunal, alimentado por fraudes, miedos y desinformación, pone en riesgo esos avances y dificulta el cumplimiento de metas globales de salud. La evidencia científica demuestra la seguridad de los componentes vacunales, la ausencia de vínculo con el autismo y la falta de asociación con la mayoría de las enfermedades autoinmunes estudiadas; además, las vacunas son instrumentos clave para alcanzar el ODS 3. Defender la vacunación implica, por tanto, proteger la salud individual y colectiva, fortalecer sistemas, promover investigación responsable y recuperar la confianza pública mediante comunicación clara y accesible.

    Mirar hacia el futuro nos recuerda que las vacunas no solo previenen infecciones, sino que podrían convertirse en aliadas contra el envejecimiento y otras enfermedades crónicas. Defenderlas es defender la salud colectiva y el derecho de las próximas generaciones a vivir en un mundo más seguro. En tiempos donde la duda se convierte en negación, reafirmar la confianza en la ciencia es un acto de responsabilidad ciudadana y de esperanza compartida.

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  24. La Biología no miente: Cuando el miedo contagia más que el virus

    Como bióloga, a menudo me maravilla la complejidad del sistema inmunitario. Es una maquinaria perfecta, esculpida por millones de años de evolución, capaz de recordar enemigos que ni siquiera ha visto. Sin embargo, en mi profesión también me enfrento a una realidad frustrante: a veces, un rumor infundado viaja más rápido por las redes neuronales de la sociedad que un linfocito por el torrente sanguíneo
    Haciendo una breve reflexión puedo dar Una mirada desde la ciencia a los mitos que ponen en jaque la salud pública en Colombia.

    Publicaciones de divulgación científica como la de (Principia, 2015) nos recuerdan una premisa básica del método científico: la evidencia debe primar sobre la anécdota. Pero, ¿qué pasa cuando el miedo ignora la evidencia? En Colombia tenemos historias reales que nos demuestran que el negacionismo no es solo un debate de internet, sino un problema de salud pública que afecta directamente al Objetivo de Desarrollo Sostenible 3: Salud y Bienestar, cuyo fin es garantizar una vida sana para todos en todas las edades (Organización de las Naciones Unidas, 2023)El «Efecto Nocebo» y la tragedia del Carmen de Bolívar

    Para entender el peligro del negacionismo en nuestro contexto, no hace falta irse al movimiento antivacunas de Europa. En 2014, Colombia vivió uno de los episodios más dramáticos de desinformación masiva: el caso de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) en El Carmen de Bolívar.

    Cientos de niñas presentaron desmayos y síntomas diversos tras la vacunación. Desde la biología y la medicina, la evidencia fue clara tras múltiples estudios: no existía relación causal biológica entre la vacuna y los síntomas. Investigaciones posteriores, como la publicada en la Revista de Salud Pública, indicaron que se trató de un fenómeno de enfermedad psicógena masiva, donde el estrés colectivo y el miedo provocan síntomas físicos reales, pero no causados por el fármaco (Simancas-Racines et al., 2020).

    Sin embargo, el daño ya estaba hecho. La cobertura de vacunación contra el VPH en Colombia cayó drásticamente a raíz del pánico mediático. Como biólogos, sabemos el costo de esto: el VPH es la principal causa de cáncer de cuello uterino. El negacionismo condenó a una generación de mujeres a estar desprotegidas contra un cáncer prevenible, a pesar de que entidades oficiales como el Ministerio de Salud y Protección Social (Minsalud, 2014) reiteraron la seguridad del biológico.

    Correlación no implica Causalidad: El fraude de Wakefield

    Uno de los principios que aprendemos en la carrera es que «correlación no implica causalidad». Que dos eventos ocurran juntos no significa que uno cause el otro. El negacionismo suele aprovecharse de esta falacia lógica.

    El mito más persistente, que «las vacunas causan autismo», nació de un fraude científico perpetrado por Andrew Wakefield en 1998. Su estudio fue retirado y calificado como «elaborado fraude» por la revista médica The BMJ años más tarde, tras descubrirse que había manipulado datos de pacientes con fines de lucro (Godlee et al., 2011). A pesar de haber sido desmentido hace décadas, ese miedo sigue resonando en la decisión de muchos padres.

    Más recientemente, durante la pandemia, escuchamos que las vacunas de ARN mensajero modificarían nuestro genoma. Desde la biología molecular, sabemos que esto es imposible: el ARNm no entra al núcleo de la célula donde reside nuestro ADN. Según explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, 2023), estas vacunas simplemente entregan instrucciones a los ribosomas para crear una proteína viral inofensiva y entrenar así a nuestras defensas. Negar esta tecnología es negar el progreso que nos permite salvar millones de vidas anualmente (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2020).La inmunidad de grupo: Un ecosistema de protección

    En biología estudiamos los ecosistemas y cómo cada individuo afecta al todo. La vacunación sigue esa misma lógica. No es solo un acto de protección individual, sino una estrategia de especie conocida como inmunidad de grupo.

    Si yo me vacuno, rompo la cadena de transmisión. Protejo al bebé que aún no tiene edad para vacunarse o al paciente inmunosuprimido. El negacionismo rompe este equilibrio ecológico

    En conclusión, La ciencia no es dogma; es cuestionamiento constante, pero ese cuestionamiento requiere rigor. Como ciudadanos informados, nuestra responsabilidad es verificar las fuentes. No podemos permitir que el miedo nos haga retroceder a épocas oscuras de la medicina.

    La vacuna más efectiva contra el negacionismo es la educación científica. Porque, al final del día, la biología es obstinada: los virus no creen en opiniones, pero sí mueren ante un sistema inmune bien entrenado.

    Referencias

    Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2023). Información sobre las vacunas contra el COVID-19. CDC. 

    Godlee, F., Smith, J., & Marcovitch, H. (2011). Wakefield’s article linking MMR vaccine and autism was fraudulent. BMJ, 342, c7452. https://doi.org/10.1136/bmj.c7452

    Ministerio de Salud y Protección Social. (2014). ABC de la vacuna contra el VPH. 

    Naciones Unidas. (s.f.). Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades. Objetivos de Desarrollo Sostenible. Recuperado el 25 de octubre de 2023, de https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/

    Organización Mundial de la Salud. (2020). Vacunas e inmunización. https://www.who.int/es/health-topics/vaccines-and-immunization

    Principia. (2015). Vacunas: cuando la evidencia es lo que cuenta. https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/Simancas-Racines, D., Obert, J., Rodríguez, S., & Arroyave, J. (2020). El «evento de El Carmen de Bolívar» en la vacunación contra VPH en Colombia. ¿Causa o desenlace?. Revista de Salud Pública, 22(4), 1-6. https://www.scielosp.org/pdf/rsap/2020.v22n4/447-452/es

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  25. ESAS PEQUEÑAS PERO GIGANTES ALIADAS: LAS VACUNAS

    Hace poco menos de dos siglos, Louis Pasteur, padre de la microbiología demostró científicamente que los microorganismos son los causantes de las enfermedades, refutando la teoría de la generación espontánea. Esto, que a día de hoy nos parece algo obvio, hace doscientos años fue todo un descubrimiento puesto que si bien se sabía de la existencia de seres microscópicos (ya fueron observados por Anton Leeuwenhoek en el siglo XVII) , no se los relacionaba con las enfermedades. Antes de esto se pensaba que las personas enfermaban por causas de diversa índole, desde maldiciones demoníacas, posesiones o lo que durante el siglo XVII llamaron “miasmas”, vapores o “aires corruptos” que emanaban de materia en descomposición y que, al ser inhalados, provocaban enfermedad. Esta idea venía de antiguas tradiciones (Hipócrates, medicina galénica) y seguía vigente porque no existía aún la microbiología. Por tanto, el hecho de identificar un microorganismo como el causante de una enfermedad, fue uno de los grandes avances de la medicina moderna. 

    Si hacemos un pequeño análisis a este hecho, podemos concluir que estamos rodeados de millones de microorganismos alrededor: bacterias, virus, levaduras… Sin embargo, afortunadamente, contamos con un sistema inmunitario que nos ayuda a luchar contra ellos. Sí, el sistema inmune es ese “pequeño ejército” que tiene nuestro cuerpo que se pasa el día trabajando para nosotros (mientras estás leyendo este artículo, él está trabajando) y que nos defiende de todo ese entorno hostil invisible que nos rodea (https://vacunasaep.org/documentos/manual/cap-48#2). Nuestro ejército,  sin embargo, a veces no es suficiente para luchar y en ocasiones necesita ayuda. La ayuda puede venir por un tratamiento curativo a partir del uso de medicamentos como los antibióticos (en el caso de las bacterias). Pero también podemos ayudar a nuestro pequeño ejército a entrenarse contra estos patógenos antes de que lleguen y aquí es donde entran en juego las vacunas.

    Jenner y su serendipia:

    Fue el médico británico Jenner quien a finales del XVIII, a partir de comentarios populares, empezó a indagar en el hecho de que las ordeñadoras que padecían la viruela vacuna eran inmunes a la viruela humana. Anteriormente a esto,  se había observado que las personas que padecían una enfermedad infecciosa y la superaban, no volvían a sufrirla.  Jenner utilizó ambas ideas para crear una primera vacuna -de ahí el nombre, vacuna de “vaca”-  muy rudimentaria, consistente en hacer llegar restos de linfa de pacientes con viruela vacuna a pacientes sanos. De esta manera Jenner consiguió que sus pacientes fueran inmunes a la viruela humana: había marcado el comienzo de una nueva era en la medicina preventiva. (https://vacunas.org/bicentenario-de-la-muerte-de-edward-jenner-padre-de-la-vacunologia-y-de-la-inmunologia/). Es más, gracias a la hazaña del médico inglés,  en 1980 la OMS comunicó que la viruela había desaparecido.

    Este fue el pistoletazo de salida para la historia de las vacunas. A partir de Jenner, otros como el mismo Pasteur, Roux, Yersin y más discípulos del microbiólogo, desarrollaron otras vacunas a las que han seguido muchas otras. (https://vacunas.org/200-anos-del-nacimiento-de-pasteur-y-2-anos-de-la-primera-vacunacion-contra-la-covid-19-en-espana/).  Las vacunas son tan importantes a nivel mundial que incluso forman parte de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible “Salud y Bienestar” puesto que su investigación y desarrollo ayudaría a paliar muchas muertes.

    Antivacunas, “haters” de la ciencia: 

    Pero como todos los grandes descubrimientos, existen detractores: los antivacunas. Así es, ya en los primeros años de la aparición de las vacunas hubo mucha gente que se negó a vacunarse por considerarlas anticristianas al provenir de animales. Otras personas se negaban simplemente por considerar que la obligatoriedad de la vacunación violaba su derecho a la elección de tratamientos médicos. (https://theconversation.com/antivacunas-dos-siglos-negando-la-evidencia-cientifica-102428).  Sin embargo, a día de hoy, ¿cuáles son los argumentos de estos grupos?. Si buscamos en  internet podemos encontrar más de 500 sitios de dónde sacar información en contra de las vacunas. Todos ellos se basan en provocar miedo. El miedo es un arma de gran poder que se ha utilizado durante toda la historia de la humanidad. El miedo paraliza y nos vuelve irracionales. Y ahí es donde ellos agarran a sus presas, utilizando supuestamente argumentos “científicos” haciendo que la población se cuestione  acerca de la validez de las vacunas. Por ejemplo, relacionan el hecho de vacunarse con daños neurológicos en el desarrollo de los niños, autismo, alergias graves, diabetes, desarrollo de enfermedades autoinmunes o muerte súbita en infantes. Así mismo, en las redes sociales podemos encontrar muchos grupos anti vacunas, como por ejemplo el grupo “Sin Vacunas” en español o “Stop Vaccination” en inglés(https://publichealth.jhu.edu/ivac/latinx-training-on-vaccine-misinformation-on-social-media). Todos ellos lanzan bulos, ofrecen datos no sustentados en investigaciones que alertan a la población de los daños que pueden causar  las vacunas. Indican que los  hábitos saludables, como consumir comida orgánica o amamantar, son suficientes para  proteger de las enfermedades.  Recordemos la polémica sobre la vacuna del covid 19. Al final muchas personas temían más vacunarse que  padecer el COVID. Según estos grupos, la vacuna era más peligrosa que la enfermedad en sí. Hablaban de efectos secundarios importantes, como si en otros medicamentos, éstos no existieran. En definitiva, la forma de actuar de estos grupos se basa en la desinformación de las personas, amparándose en pseudociencia y causando confusión. Aportan datos que en realidad no existen o  que  no están avalados por estudios científicos. Basta con leer alguna de sus publicaciones para percatarse de la falta de rigurosidad de las mismas ya que no hay  metodología,  ni estadísticas y menos aún, referencias. Un ejemplo claro lo encontramos en el estudio sobre sarampión publicado por la página web antivacunas de Canadá “Vaccine choice” donde habla, entre otras cosas, de los efectos adversos de la vacuna triple vírica, o de que desde que se vacuna, han aumentado los casos de sarampión. Por supuesto todas esas afirmaciones no tienen ni una sola referencia bibliográfica. Recordemos que la ciencia se sustenta en datos evidentes demostrados mediante estudios avalados por la comunidad científica que están sometidos a cuestionamiento antes de ser publicados. Los estudios de los que hablan los antivacunas no cuentan con esa garantía (https://www.sciencedaily.com/releases/2015/11/151103134800.htm

    Que se lo digan a las renovables

    En cualquier caso, para todo avance siempre ha habido detractores. Galileo Galilei, Isaac Newton, Charles Darwin… Todos ellos tuvieron que luchar contra viento y marea para defender sus descubrimientos. La ciencia avanza en todos los ámbitos y siempre encuentra escollos: estos “negacionistas” que se abrazan a bulos e informaciones infundadas dificultando el camino de la ciencia.  Otro ejemplo muy actual es lo ocurrido con la opinión pública sobre las energías renovables. Pese a que la búsqueda de fuentes de energía no contaminantes es un problema de índole urgente y mundial, las energías renovables son miradas con recelo gracias al trabajo de aquellos que no están interesados en que la sostenibilidad prospere y lanzan bulos que confunden o desinforman. Por supuesto, al igual que en el caso de los antivacunas,  siempre sin fundamento científico.

    Por tanto, mientras no encontremos la vacuna contra la ignorancia, es deber de cada uno de nosotros documentarnos y cuestionar  aquellas afirmaciones encontradas en distintos medios que no estén apoyadas por estudios científicos de rigor y sobre todo, no divulgar aquello que no hayamos contrastado con  fuentes fiables.

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  26. El escudo invisible: ¿Por qué seguimos confiando en las vacunas?

    Por: Paula Martínez Silva

    ¿Alguna vez te has preguntado por qué ya no vemos a nadie con las marcas de viruela en la cara? ¿O por qué las enfermedades que antes diezmaban clases enteras de niños hoy son solo nombres en libros de historia? La respuesta es tan invisible como poderosa: las vacunas.

    A pesar de ser el mayor logro de la medicina moderna, hoy nos enfrentamos a un reto inesperado: el negacionismo. Pero ¿cómo es posible que, rodeados de evidencia, algunas personas decidan dar un paso atrás?

    Una historia de valentía… y un poco de pus

    La lucha contra la enfermedad no empezó en laboratorios asépticos. Empezó con la observación. En el sigo XVIII, Lady Mary Montagu trajo de Constantinopla una técnica llamada “variolización”, cuyo objetivo era provocar en una persona sana, una forma leve de viruela, para que, al recuperarse, fuese inmune a esta enfermedad. Más tarde Edward Jenner observó que las ordeñadoras de vacas eran inmunes a la viruela humana, sin embargo, contraían una forma de viruela un poco más leve, que solo les producía unas pústulas pequeñas en los brazos. Contra cualquier standard médico y ético actual, el Dr. Jenner extrajo un poco de pus de la pústula de una ordeñadora y la inoculó en el brazo de un niño sano de 8 años, quien desarrolló una fiebre leve y se recuperó rápidamente quedando inmune a la viruela.  Ante este resultado el Dr. Jenner aseguró que la ciencia podía anticiparse a una tragedia.

    Gracias a este “experimento”, en 1979 la OMS declaró que la viruela había sido erradicada, convirtiéndose en la primera enfermedad humana en declararse como erradicada gracias a un proceso de vacunación masiva.

    El ODSv3: Salud y Bienestar

    El ODS 3 de la agenda 2030 busca garantizar una vida sana para todos. Las vacunas son una de las herramientas más democráticas para lograrlo, protegiendo no solo al individuo, sino además permitiendo generar inmunidad de grupo (o de manada). Esto lo que quiere decir, es que cuando la mayoría de individuos de una comunidad (o manada) se vacunan, protegen a quienes no pueden hacerlo por motivos médicos (niños muy pequeños o personas con cáncer); así pues, vacunarse es un acto de solidaridad colectiva.

    Desmontando el castillo de naipes

    El movimiento antivacunas moderno se apoya a menudo en un fraude histórico. En 1998, Andrew Wakefield, médico e investigador británico, publicó un estudio en The Lancet relacionando con la vacuna triple vírica con el autismo. En realidad, el estudio fue un fraude por varias razones; en primer lugar, respondía a intereses económicos y los datos habían sido manipulados, en segundo lugar, el estudio sólo analizaba 12 casos médicos, cuando un estudio debe este calibre debe analizar miles o millones de casos para poder hacer conjeturas de este tipo. Finalmente, la revista se retractó y Wakefield perdió su licencia como médico. Estudios posteriores con millones de niños confirmaron que no existe relación alguna entre la vacuna triple viral y el autismo (Hviid et al., 2003).

    ¿Es entonces cuestión de fe o cuestión de análisis estadístico?

    El negacionismo suele basarse en anécdotas personales (mi hijo tuvo fiebre… mi vecina presentó un brote). Sin embargo, la ciencia no se basa en anécdotas, lo cual no quiere decir que no sean valiosas en ciertos momentos, pero en el caso de las vacunas, la ciencia se basa en evidencia masiva. Los efectos adversos de las vacunas son, en su inmensa mayoría, leves y pasajeros (dolor en el barco, fiebre ligera), mientras que las consecuencias de las enfermedades que previenen son devastadoras (ceguera, parálisis, muerte). Dejar de vacunar y de vacunarse, basándose en teorías de conspiración o anécdotas de barrio, es como quitarle el cinturón de seguridad a un coche porque “a veces aprieta” … los riesgos de no llevarlo puesto, son infinitamente superiores.

    Las vacunas, al igual que el agua potable, son el invento que más vidas ha salvado en la historia. Ante el ruido mediático y las noticias falsas, la mejor vacuna es la información. Sigamos apostando por el rigor científico y el logro del ODS 3, para que enfermedades como el COVID 19 y el Sarampión, sean solo un mal recuerdo del pasado.

    Referencias

    • Cerqueiro, C. X. (2015). Vacunas. Cuando la evidencia es lo que cuenta. Principia
    • Hviid, A., et al. (2003). Association Between Thimerosal-Containing Vaccine and Autism. JAMA.
    • OMS. Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.
    • Taylor, B., et al. (1999). Autism and measles, mumps, and rubella vaccine: no epidemiological evidence for a causal association. The Lancet.

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  27. LAS VACUNAS, SALVAN VIDAS DEL MISMO MODO QUE LAS ENERGÍAS RENOVABLES PROTEGEN LA SALUD DEL PLANETA

    INTRODUCCIÓN
    Las energías renovables y las vacunas pertenecen a campos científicos distintos, pero las dos comparten un objetivo esencial: que es la protección de la vida. Las vacunas actúan previniendo enfermedades y protegiendo la salud pública , mientras que las energías renovables reducen la contaminación atenuando los efectos del cambio climático.

    La mejor manera de prevenir enfermedades infecciosas y otras, provocadas por entornos medioambientales críticos en poblaciones vulnerables, de escasos recursos económicos es aplicando las vacunas para prevenir contagios y reducir el incremento de la mortalidad, así como las energías renovables son clave para sanar nuestro planeta y asegurar un futuro sostenible
    (https://vacunasaep.org/profesionales/noticias/vacunas-en-un-mundo-)

    Las vacunas ayudan a mejorar la salud del planeta. ¿Cuáles son?

    *Las vacunas salvan vidas lo confirma las evidencias científicas tras las epidemias y la ultima pandemia que el mundo tuvo que enfrentar como el COVID-19, pero el negacionismo, niega la existencia del cambio climático y el efecto de las vacunas en la protección de enfermedades causadas por diferentes agentes patógenos que afectan la salud de la población mundial(http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1794-24892021000100283)uno
    (https://www.redalyc.org/journal/817/81753189015/html/)

    • El negacionismo se acentúa en la sociedad por la mala información, ya sea por noticias falsas de sucesos que ocurrieron o que están sucediendo y la escasa educación científica que promueve que las personas tengan una concepción falsa y errónea del uso de las vacunas y las energías limpias en la protección y cuidado de la salud humana y ambiental
    Desarrollo
    • Las alteraciones del clima han afectado especialmente a poblaciones de escasos recursos económicos en zonas vulnerables donde se proliferan las enfermedades infecciosas como el dengue y la malaria frente a ello las vacunas han actuado de forma inmediata y oportuna como es el caso de la vacuna Dengvaxia® (CYD-TDV): vacuna viva atenuada tetravalente contra el dengue de Sanofi Pasteur

    • La malaria es otra de las enfermedades producidas por efectos del cambio, climático, problema de salud mundial y una de las enfermedades causantes del 0.35% de muertes a nivel mundial.La vacuna para tratar la malaria es la RTS,S/A
    (https://www.mdpi.com/2227-9059/13/6/1270)

    • Los síntomas de la malaria, enfermedad contagiosa trasmitida por mosquitos, pueden aparecer una o dos semanas después de la picadura del mosquito Anopheles hembra infectado. La gravedad de los síntomas depende de la especie del plasmodium siendo. P. falcifarum la más virulenta causando síntomas graves , potencialmente mortales.(https://www.mdpi.com/2227-9059/13/6/1270)

    • La lucha contra la malaria en países especialmente templados y tropicales ,así como en países con temporadas de invierno bien marcadas es donde se incrementa esta enfermedad y las autoridades gubernamentales y de salud se han centrado en controlar tres niveles : 1) el control del vector, b) los medicamentos para prevenir y controlar el paludismoy, c) el desarrollo de vacunas. El éxito inicial de los insecticidas y de las sustancias químicas antimaláricas en el control de la enfermedad ha disminuido, debido a que los vectores y los plasmodios han desarrollado resistencia contra ambos. Los esfuerzos científicos se han centrado en el diseño de una vacuna, motivo por el cual la investigación sobre la respuesta inmune contra el plasmodio se ha incrementado notablemente, principalmente para conocer los mecanismos inmunes implicados en el control y eliminación del parásito.

    • El hombre ha desarrollado alo largo de su vida un sistema inmunológico resistente que lo protege contra las infecciones por bacterias, hongos, virus y parásitos, a través de una combinación por evolución genética, por exposición a patógenos, por infecciones o vacunas y hábitos de vida saludable.Esto incluye la participación de células (linfocitos T, macrófagos, linfocitos B, células NK, etc.) y factores humorales (anticuerpos, complemento, etc.).

    • Las investigaciones cientificas sobre la respuesta inmunitaria adquiridas naturalmente contra la malaria podría deberse a que el plasmodio induce a una respuesta inmunológica protectora muy debil,y debido a la complejidad del ciclo biológico del parásito.
    (Users/macbookair/Downloads/ahumada, +33051-75561-1-CE.pdf)

    • Los experimentos realizados en ratones y monos para el estudio de la malaria han demostrado que la inmunidad es específica al estadio del parásito, esto explica que la resistencia adquirida contra P. falciparum no protege contra infecciones por P. vivax y viceversa.
    (Users/macbookair/Downloads/ahumada, +33051-75561-1-CE.pdf)

    La chikungunya otro virus infeccioso de ARN monocatenario producido por la picadura de un mosquito Aedes , reprensenta una amenaza para la población mundial con complicaciones graves observadas en poblaciones vulnerables que requiere inoculación de vacunas IXCHIQ, aprobada por la FDA de EE.UU (rontiersin.org/journals/microbiology/articles/10.3389/fmicb.2024.1413250/full)

    • La población se ve afectada por enfermedades infectocontagiosas debido ala falta de higiene, almacenamiento inadecuado de agua doméstica , falta de saneamiento, aumento de lluvias , altas temperaturas , aguas estancadas por falta de drenaje, y la falta de información a la población sobre el uso de las vacunas ,factores que influyen en la reproducción del mosquito con graves consecuencias especialmente para niños y mujeres embarazadas.Recordemos que una campaña a tiempo sobre vacunación por parte de las autoridades de la salud estaría salvando vidas y reduciendo costos hospitalarios, y la mortalidad en la población

    Conclusión
    • En conclusión las vacunas y las energías renovables son dos problemas controversiales que evidencian cómo la ciencia aplicada puede ofrecer, soluciones a problemas complejos globales, que minimizan riesgos y garantizan condiciones de vida más seguras y sostenibles. La aceptación de la sociedad no solo depende de los avances de la tecnología, sino de la comprension publica, y de las evidencias que la sustentan.Por tal razón la educación cientifica es importante para evitar la desinformación y favorece decisiones responsables que impacten de manera positiva en la salud humana y ambienta (https://blogs.worldbank.org/es/voices/vacunas-contra-la-covid-19-salvar- vidas-y-reconstruir-mejor)

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  28. VACUNAS Y EVIDENCIA CIENTÍFICA: CUÁNDO LA SALUD SE ENFRENTA A LA DESINFORMACIÓN

    Las vacunas forman parte de nuestra vida cotidiana: están en las cartillas de vacunación, en los centros de salud y en las noticias cuando aparece una nueva enfermedad. Sin embargo, también son uno de los temas científicos que más dudas y rumores generan en la sociedad. En este artículo vamos a descubrir qué son realmente las vacunas, cómo funcionan, por qué han sido tan importantes para la humanidad y qué es el negacionismo de las vacunas.

    (https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/)

    ¿Qué es una vacuna y cómo actúa en el cuerpo?

    Una vacuna es una preparación biológica que ayuda a nuestro sistema inmunitario a aprender a reconocer virus o bacterias, sin que tengamos que sufrir la enfermedad real. Para ello, contiene una versión debilitada del microorganismo, o solo una parte de él. De esta manera, nuestro cuerpo crea una especie de “memoria” que le permite reaccionar rápidamente si el patógeno verdadero entra en nuestro organismo.

    (https://vaccination-info.europa.eu/es/acerca-de-las-vacunas/como-funcionan-las-vacunas#:~:text=Las%20vacunas%20act%C3%BAan%20ense%C3%B1ando%20al,una%20enfermedad%20a%20otras%20personas)

    Este proceso es parecido a entrenar: practicas antes para estar preparado cuando llegue el momento real. Gracias a ese entrenamiento, el sistema inmunitario puede bloquear la enfermedad o hacer que sus síntomas sean mucho más leves.  

    (https://www.who.int/news-room/questions-and-answers/item/vaccines-and-immunization-what-is-vaccination)

    La ciencia detrás de las vacunas

    Antes de que una vacuna llegue a la población, debe pasar por un proceso largo y controlado. Primero se investiga en laboratorios, luego se prueba en ensayos clínicos con miles de personas voluntarias y, por último, expertos independientes, revisan los resultados. Solo cuando se demuestra que es segura y eficaz, las autoridades sanitarias permiten su uso.

    Además, una vez que la vacuna empieza a usarse, se sigue vigilando durante años para detectar posibles efectos secundarios poco frecuentes. Esto demuestra que la ciencia no sólo busca resultados, sino también mejorar y corregir sus propios procesos. (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7799877/)

    ¿Qué han conseguido las vacunas?

    Las vacunas han cambiado el curso de la humanidad. Un ejemplo muy claro es la viruela, una enfermedad que durante siglos causó millones de muertes y dejó secuelas graves como cicatrices y ceguera. Gracias a una campaña mundial de vacunación, la viruela fue erradicada en 1979. 

    Otras enfermedades como la polio, el sarampión o la difteria son poco frecuentes en los países donde la mayoría de la población está vacunada. Estos logros se basan en datos recogidos durante décadas por hospitales científicos y organizaciones de salud de todo el mundo. (https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/poliomyelitis)

    El negacionismo de las vacunas

    La Organización Mundial de la Salud lo define como «el retraso en la aceptación o la negativa a vacunarse a pesar de la disponibilidad de los servicios de vacunación, y la clasifica como una de las diez principales amenazas para la salud global.

    La oposición a la vacunación no es nueva. Ya en el siglo XVIII, con la introducción de la vacuna contra la viruela, surgieron movimientos contrarios, a menudo liderados por profesionales sanitarios. Después de una relativa calma durante el siglo XX, los años 70 y 80 vieron un resurgimiento del movimiento antivacunas, especialmente a raíz de la vacuna de la tosferina. El punto de inflexión, sin embargo, se produce en el año 1998 con la publicación fraudulenta del estudio de Andrew Wakefield en The Lancet que vinculaba falsamente la vacuna triple vírica con el autismo.

    Con la llegada del siglo XXI, los movimientos contrarios a las vacunas se han aprovechado de las redes sociales y otros canales digitales para difundir mensajes de desinformación y crear comunidades de desconfianza hacia la ciencia y las instituciones sanitarias.

    La reticencia hacia las vacunas puede ser específica del país, la enfermedad y el tipo de vacuna. Los motivos pueden ser diversos: la desinformación en las redes sociales, la desconfianza sobre los profesionales sanitarios, las preocupaciones sobre los efectos secundarios, las narrativas de conspiración y los problemas de disponibilidad o accesibilidad. 

    (https://raed.academy/el-peligro-de-los-antivacunas/ )

    Algunas ideas negacionistas incluyen afirmar que las vacunas causan enfermedades graves, que no sirven para prevenir infecciones o que forman parte de conspiraciones. Muchas de estas creencias se difunden a través de redes sociales, vídeos o mensajes que no citan fuentes científicas fiables. (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7799877/)

    Un ejemplo de desinformación muy conocida

    En 1998 Andrew Wakefield publicó un estudio que afirmaba que la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) estaba relacionada con el autismo. Años después se descubrió que ese estudio tenía errores graves y datos falsos, y fue retirado. Desde entonces, muchos estudios han demostrado que no existe relación entre las vacunas y el autismo. 

    (https://www.cdc.gov/vaccine-safety/about/autism.html?CDC_AAref_Val=https://www.cdc.gov/vaccinesafety/concerns/autism.html)

    La importancia de la inmunidad de grupo

    Cuando muchas personas están vacunadas, los virus tienen menos oportunidades de transmitirse. Esto protege también a quienes no pueden vacunarse, como algunos bebés o personas con sistemas inmunitarios debilitados. A este efecto se le llama inmunidad de grupo o de rebaño. 

    (https://www.who.int/news-room/questions-and-answers/item/herd-immunity-lockdowns-and-covid-19

    Cuando suficientes personas de una comunidad están protegidas contra una enfermedad contagiosa, es difícil que la infección se propague. Los recién nacidos, las mujeres embarazadas y las personas con sistemas inmunitarios debilitados no pueden recibir ciertas vacunas. Sin embargo, con la inmunidad de grupo, incluso estas personas reciben cierto grado de protección porque la enfermedad contagiosa se contiene. Si baja el número de personas vacunadas, esta protección desaparece, y las enfermedades pueden reaparecer, afectando a toda la comunidad.

    (https://magazine.medlineplus.gov/es/art%C3%ADculo/que-significa-inmunidad-de-grupo-o-inmunidad-colectiva )

    ¿Cómo reconocer información fiable sobre vacunas?

    Para no caer en la desinformación, es útil seguir algunos pasos sencillos:

    Comprobar si la fuente es una organización científica, un hospital o una institución oficial.

    Ver si se citan estudios reales y no solo opiniones personales.

    Buscar la misma información en más de una página fiable.

    Desconfía de mensajes que usan frases como “la verdad que nadie quiere que sepas”. (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7799877/)

    El negacionismo en la actualidad

    Por negacionista entendemos al discurso que niega evidencias científicas probadas. Este discurso puede resultar incluso cómico, como ocurre con el terraplanismo, pero, en otros casos, negar las realidades científicas evidentes puede conllevar serias consecuencias en la salud y la calidad de vida de la población. 

    (https://recyt.fecyt.es/index.php/res/article/view/94528/72111)

    El negacionismo de las vacunas se parece a lo que ocurre en otros temas científicos, como por ejemplo el cambio climático. En ambos casos existe un amplio consenso entre los científicos, pero algunas personas rechazan esa evidencia y confían más en mensajes emocionales o en fuentes no verificadas. 

    Aunque las vacunas y el clima parecen temas muy distintos, el negacionismo que lo rodea sigue patrones muy parecidos:

    Uso de anécdotas en lugar de datos: Se cuentan experiencias personales en vez de estudios científicos.

    Desconfianza hacia expertos: Se presenta a científicos y médicos como personas con intereses ocultos.

    Difusión en redes sociales: La información falsa se comparte rápido y llega a muchas personas.

    Emocionales: Se apela al miedo o a la indignación, en lugar de a la evidencia.

    (https://vacunasdecarmen166070406.com/2023/05/22/negacionismos-en-vacunas-y-en-energias-renovables-como-los-relacionamos/#comments)

    Esto demuestra que aprender a analizar la información es una habilidad útil no solo para la salud, sino también para comprender otros problemas globales. 

    Cuando se niega la utilidad de las vacunas, pueden reaparecer enfermedades que estaban controladas, lo que pone en riesgo, especialmente a bebés, personas mayores o personas con las defensas bajas.

    Por otro lado, cuando se niega el cambio climático, se retrasa la toma de decisiones para reducir la contaminación y proteger los ecosistemas, lo que afecta al agua, los alimentos y la calidad de vida de millones de personas. (https://www.ipcc.ch/report/ar6/syr/

    En los dos casos, el problema no solo afecta a quien niega la evidencia, sino a toda la sociedad.

    Conclusión

    Las vacunas son uno de los mayores logros de la salud pública de la historia de la humanidad. Han salvado millones de vidas, han hecho desaparecer enfermedades muy peligrosas y siguen siendo una herramienta clave para proteger a toda la sociedad.

    El negacionismo de las vacunas muestra lo importante que buscan información fiable, entender cómo funciona el método científico y no dejarse llevar por rumores sin pruebas. Aprender a pensar de forma crítica nos ayuda a cuidar nuestra salud y a tomar mejores decisiones como ciudadanos. (https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta.IjEzMiI/)

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  29. EL MOVIMIENTO ANTIVACUNAS. UNA CREENCIA ANTICUADA, SIN EVIDENCIA Y PELIGROSA.

    El médico Jean Louis Alibert vacuna a un niño siguiendo los pasos de Edward Jenner. Óleo por Constant Desbordes. 1820.

    El origen histórico del negacionismo antivacunas.

    Aunque hoy asociamos el negacionismo antivacunas con fenómenos recientes, como el rechazo a la vacunación frente a la COVID-19, la oposición organizada a las vacunas tiene raíces históricas que se remontan al siglo XIX. Tras la introducción de la vacuna contra la viruela a finales del siglo XVIII, comenzaron a surgir grupos que la rechazaban por motivos religiosos, sociales y relacionados con la defensa de las libertades individuales.

    En Inglaterra, uno de los primeros movimientos antivacunas se materializó en la Leicester Anti-Vaccination League, fundada en 1869. Esta organización se oponía a las leyes de vacunación obligatoria contra la viruela y llegó a movilizar a decenas de miles de personas en protestas públicas, utilizando pancartas y mensajes críticos contra figuras pioneras de la vacunación moderna.

    Este activismo continuó durante la segunda mitad del siglo XIX y a comienzos del siglo XX, extendiéndose también a otros países como Estados Unidos, donde se fundaron diversas sociedades antivacunas en las décadas de 1870 y 1880. Algunas de ellas llegaron incluso a recurrir a los tribunales con el objetivo de derogar las leyes de vacunación obligatoria.

    Si bien estas primeras formas de oposición no contaban con la capacidad de difusión ni la organización digital actuales, pueden considerarse los antecedentes directos del movimiento antivacunas moderno: grupos que cuestionan la ciencia y rechazan medidas de salud pública basándose en ideologías, miedos sociales o creencias personales, más que en evidencia científica.

    Un punto de inflexión clave en la percepción pública se produjo en 1998, con la publicación de un estudio fraudulento que pretendía vincular la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) con el autismo. Aunque dicho artículo fue posteriormente retractado, su impacto mediático fue enorme y supuso un fuerte impulso para el movimiento antivacunas contemporáneo.

    El movimiento antivacunas en España: la Liga para la Libertad de Vacunación.

    En España, uno de los grupos más conocidos que cuestionan la vacunación sistemática es la Liga para la Libertad de Vacunación (LLV), una asociación creada a finales del siglo XX que defiende el derecho individual a decidir sobre la vacunación y mantiene una postura crítica con los programas vacunales oficiales, a pesar del amplio consenso científico sobre su eficacia y seguridad. Las principales afirmaciones de esta asociación serán contrastadas a continuación con la evidencia científica disponible.

    La LLV sostiene que las vacunas no son la causa principal de la desaparición o control de las enfermedades infecciosas. Sin embargo, numerosos estudios científicos han demostrado de forma consistente que los programas de vacunación han logrado disminuir de manera significativa la incidencia, la morbilidad y la mortalidad asociadas a múltiples enfermedades infecciosas. Un ejemplo es el estudio de Pezzotti et al. (2018), que analizó la introducción de programas de inmunización universales en Italia entre 1900 y 2015 y mostró una reducción significativa en la incidencia de diez enfermedades prevenibles por vacunas, con más de cuatro millones de casos evitados en comparación con escenarios sin vacunación.

    Otra de las afirmaciones recurrentes de esta asociación es la supuesta relación entre la vacunación y el aumento de trastornos del espectro autista (TEA). No obstante, un análisis reciente del Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó, tras revisar la evidencia científica publicada entre 2010 y agosto de 2025, que no existe ninguna relación causal entre las vacunas y los TEA. Esta revisión incluyó datos procedentes de 31 estudios realizados en distintos países y evaluó tanto las vacunas en general como aquellas que contienen tiomersal o adyuvantes de aluminio, confirmando un perfil de seguridad favorable.

    La LLV también promueve la idea de que lo mejor para la sociedad sería no vacunar. Sin embargo, la evidencia científica demuestra exactamente lo contrario. Un estudio publicado en The Lancet y liderado por la OMS, que evaluó el impacto de cincuenta años del Programa Ampliado de Inmunización, estimó que la vacunación ha evitado aproximadamente 154 millones de muertes en todo el mundo desde 1974, la mayoría de ellas en niños menores de cinco años. Además, por cada muerte evitada se han ganado de media 66 años de vida en buena salud, lo que supone más de 10 000 millones de años de vida saludable a nivel global. Este trabajo concluye que la vacunación ha sido responsable de cerca del 40 % de la reducción de la mortalidad infantil, consolidándose como una de las intervenciones más efectivas en salud pública.

    Dos hermanos, uno vacunado y otro no, fotografiados en el pabellón de aislamiento en el hospital de Leicester.

    Por último, esta asociación niega la relación entre el virus del papiloma humano (VPH) y el cáncer de cérvix, contradiciendo el consenso científico. Sin embargo, la evidencia es clara: la infección persistente por VPH está establecida como causa directa de diversos tipos de cáncer, especialmente el de cuello uterino. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, ha clasificado varios genotipos de VPH de alto riesgo, como el VPH-16 y el VPH-18, como carcinógenos del grupo 1. Se estima que más del 95 % de los casos de cáncer cervicouterino están asociados a la infección por este virus, lo que confirma una relación etiológica directa.

    Conclusión: vacunas, evidencia científica y salud global.

    El negacionismo antivacunas no representa un debate científico real, sino un conflicto entre creencias personales y un cuerpo de evidencia sólida, extensa y contrastada. La historia demuestra que la oposición a las vacunas ha existido desde su origen, pero también que los mayores avances en salud pública se han producido cuando la ciencia ha guiado las decisiones sanitarias.

    La vacunación es una herramienta clave para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3: Salud y bienestar, ya que reduce la mortalidad infantil, previene epidemias, protege a los colectivos más vulnerables y contribuye a una sociedad más equitativa y saludable. Combatir la desinformación y fomentar una divulgación científica rigurosa y accesible es, hoy más que nunca, una parte esencial de la prevención en salud pública.

    Este fenómeno no es aislado, sino que forma parte de una tendencia más amplia de negacionismo científico que también se manifiesta en otros ámbitos, como el rechazo a las energías renovables o al consenso sobre el cambio climático. En todos estos casos se repiten patrones comunes: desconfianza hacia la ciencia y las instituciones, difusión de desinformación y priorización de creencias ideológicas o emocionales frente a la evidencia empírica. Abordar estos desafíos requiere fortalecer el pensamiento crítico, la educación científica y la comunicación basada en datos, elementos esenciales para afrontar tanto las crisis sanitarias como los retos ambientales del siglo XXI.

    Bibliografía.

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  30. Vacunarse para cuidar la vida: Una lección que nos dejo el COVID- 19 en el siglo XXI

    Introducción

    A lo largo de la historia, pocas herramientas han salvado tantas vidas como las vacunas. Gracias a ellas, la humanidad ha logrado controlar y prevenir enfermedades que durante siglos causaron un enorme sufrimiento. Sin embargo, en pleno siglo XXI, y a pesar del acceso masivo a la información, han surgido movimientos que ponen en duda la seguridad y eficacia, generando desconfianza y miedo en la población.

    La pandemia del COVID- 19 marco un antes y un después en nuestra sociedad. La rápida propagación del virus puso en aprietos a lo sistemas de salud del todo el mundo y obligo a la comunidad científica a responder con urgencia. La vacunación contra el COVID- 19 se convirtió así en uno de los ejemplos mas claros de la importancia de la ciencia basada en la evidencia y del valor que tiene la divulgación de las redes sociales.  

    El presente articulo tiene como objetivo indagar el por que las vacunas son fundamentales para la salud, utilizando como ejemplo un suceso de gran impacto en la sociedad que desde sus inicios del 2020 a la fecha sigue siendo un ejemplo clave para relacionarlo con el negacionismo y relacionado con el Objetivo de Desarrollo sostenible 3: Salud y bienestar.

    ¿Por qué las vacunas son tan importantes?

    Las vacunas ayudan a nuestro sistema inmunitario a reconocer virus y bacterias peligrosas sin causar la enfermedad. De esta manera, el cuerpo aprende a defenderse y estar preparado para responder de forma rápida si entra en contacto con el patógeno real.

    Cuando una gran parte de la población se vacuna:

    • Se reduce la transmisión de enfermedades.
    • Se protege a las personas mas vulnerables.
    • Se evita la saturación de los sistemas de salud.
    • Se salvan millones de vidas cada año.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que las vacunas previenen entre 3 y 5 millones de muertes anuales en todo el mundo, lo que demuestra que la vacunación no es solo una decisión individual, sino una responsabilidad colectiva (https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/immunization-coverage).

    El COVID-19 un reto sanitario

    Una de las grandes lesiones de vida fue el COVID 19 un reto sanitario sin precedentes que altero la vida y el sistema global de millones de personas. Donde se tuvieron hospitales colapsados, confinamientos y un alto numero de fallecimientos. Ante este escenario, científicos de diferentes países trabajaron de manera conjunta para desarrollar vacunas contra el COVID 19 en un tiempo récord.

    El negacionismo y la pandemia

    Volteamos a ver un pasado y las secuelas que quedaron de la pandemia, frente a la vacunación contra el COVID  19 se manifestó a través de teorías, exageraciones y desconfianza hacia la ciencia y las instituciones sanitarias, que gran parte de la población cuando llegaron las vacunas sentía miedo y desconfianza, por vacunarse. Ya que a través de las redes se propago más rápido el antivacuna y saturando de información negativa o positiva a la población.

    El presente artículo me remite inevitablemente a los recuerdos que dejó la pandemia del año 2020, recuerdos que, incluso hoy, continúan siendo tema de conversación dentro de la sociedad. Evocar ese periodo significa volver a una etapa marcada por el miedo, la incertidumbre y cambios profundos en la forma de vivir.

    Recuerdo especialmente lo ocurrido en el pequeño pueblo donde resido. La administración municipal, conocida por todos como la Alcaldía, tomó la decisión de cerrar los puntos de entrada y salida, obligando a la población a permanecer confinada. Cerca de 4.500 habitantes pasamos de caminar libremente por las calles a comunicarnos únicamente a través de redes sociales y videollamadas. Las salidas se permitían solo una vez a la semana, bajo la medida de pico y cédula, lo que transformó por completo la dinámica cotidiana del pueblo.

    Al tratarse de una comunidad pequeña, la tensión frente a lo que estaba ocurriendo se sentía con mayor fuerza. La pandemia no era una noticia lejana, sino una realidad que golpeaba directamente a las familias. Con el paso del tiempo, se evidenció que la mayoría de los fallecimientos correspondían a adultos mayores, tanto antes como después del inicio de la vacunación. Este hecho generó un impacto emocional profundo en la comunidad.

    En un lugar donde los rumores se difunden con rapidez, el miedo comenzó a crecer. Muchos de los adultos mayores que fallecieron habían sido personas responsables con su tratamiento de vacunación, mientras que una parte significativa de la población joven decidió no vacunarse y, aparentemente, no presentó consecuencias graves. Estas situaciones alimentaron dudas, comentarios y comparaciones constantes entre los habitantes.

    Fue en ese contexto donde surgieron el negacionismo y la desconfianza hacia la ciencia. Para algunas personas, la rapidez con la que se desarrollaron las vacunas generó incertidumbre y sospecha, especialmente cuando la experiencia local parecía contradecir las expectativas. La pandemia dejó así no solo pérdidas humanas, sino también preguntas abiertas, percepciones diversas y una relación más compleja entre la sociedad y la ciencia.

    En primer lugar, surgieron preguntas sobre la rapidez del desarrollo científico. Muchas personas se preguntaron si era posible crear vacunas seguras en tan poco tiempo, lo que abrió un debate sobre cómo funciona realmente la investigación científica y sobre la diferencia entre rapidez y falta de rigor.

    También aparecieron dudas relacionadas con la comunicación científica. Para una parte de la población, los cambios constantes en las recomendaciones sanitarias generaron confusión y desconfianza, lo que llevó a cuestionar si la información era clara, coherente y comprensible para todos los públicos.

    Otra percepción que se fortaleció fue la de desigualdad en los impactos de la pandemia. Se observó que no todas las personas enfrentaron la enfermedad de la misma manera: la edad, las condiciones de salud previas y el contexto social influyeron de forma significativa, lo que llevó a comparaciones y conclusiones distintas dentro de las comunidades.

    Asimismo, la pandemia evidenció una tensión entre decisiones individuales y bienestar colectivo. Medidas como el confinamiento o la vacunación generaron debates sobre la libertad personal frente a la responsabilidad social, un tema que sigue presente en la conversación pública.

    Finalmente, muchas personas comenzaron a cuestionarse a quién confiar la información. La convivencia entre datos científicos, opiniones y rumores difundidos en redes sociales hizo más difícil distinguir entre fuentes confiables y desinformación, reforzando la necesidad de una ciudadanía con pensamiento crítico.

    Además, el temor entre la población aumentó cuando el gobierno dio la orden de aplicarse la vacuna de manera obligatoria. En el pueblo, el miedo comenzó a sentirse con mayor fuerza y una parte significativa de los habitantes decidió no vacunarse. La incertidumbre y los rumores influyeron notablemente en esta decisión, especialmente en una comunidad pequeña donde la información circula rápidamente.

    Incluso dentro de las familias, el tema de la vacunación se convirtió en motivo de discusión. Para quienes necesitaban desplazarse a otros municipios, contar con el carné de vacunación se volvió un requisito indispensable, lo que llevó a algunas personas a vacunarse por obligación más que por convicción. En contraste, aquellos familiares que no salían del pueblo o permanecían en casa optaron por no vacunarse, al no sentir esa presión externa.

    Recuerdo de manera particular el caso de mi abuela, quien afirmaba que por nada del mundo se aplicaría la vacuna. Sin embargo, con el paso del tiempo, ella misma ha expresado que considera que vacunarse fue una decisión que le permitió seguir con vida, especialmente al observar que muchas personas han fallecido en estos años. Al mismo tiempo, persiste en la comunidad la idea de que algunas de esas muertes o secuelas de salud se atribuyen a la vacuna, lo que mantiene vivo el debate y la diversidad de percepciones en torno a este tema.

    Relación con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3.

    El ODS 3: Salud y bienestar busca garantizar una vida sana para toda la población. La experiencia del COVID- 19 mostro que la salud no depende únicamente de los sistemas sanitarios, sino también de la forma en que las personas interpretan la información y toman decisiones. Tras la pandemia quedo más que claro que la información influye en el bienestar social, la comunicación es clave para la salud pública.

    Conclusión  

    La experiencia vivida durante la pandemia del COVID- 19 dejo una huella profunda en la forma en que las personas se relacionan con la ciencia y en particular, con la vacunación. Mas allá de los datos y las estadísticas, la pandemia se vivió desde el miedo, la incertidumbre y las vivencias cotidianas de comunidades pequeñas, donde cada decisión tuvo un impacto emocional y social muy fuerte.

    Las distintas experiencias, la perdida de seres queridos, las medidas obligatorias, los rumores, las decisiones familiares y las consecuencias observadas con el paso del tiempo. Dieron lugar a percepciones diversas, en algunos casos, contradictorias. Esto muestra que la relación entre la sociedad y la ciencia no es simple ni uniforme, sino que esta atravesada por factores culturales, emocionales y sociales.

    Hoy, después de la emergencia sanitaria, queda el reto de aprender de lo vivido: fortalecer la comunicación clara y cercana, promover el pensamiento critico y generar espacios de diálogos donde las dudas pueden expresarse sin miedo. Solo a través de la reflexión y la compresión de estas experiencias será posible construir una relación mas consciente y responsable entre la ciudadanía, la ciencia y la toma de decisiones que afectan al bienestar colectivo.

    Referencias

     Centers for Disease Control and Prevention. (2023). COVID-19 vaccines.
    https://www.cdc.gov/covid19/vaccines

    Organización Mundial de la Salud. (2023). Inmunización: cobertura mundial.
    https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/immunization-coverage

    Agencia Europea de Medicamentos. (2022). COVID-19 vaccines: safety and efficacy.
    https://www.ema.europa.eu

    Naciones Unidas. (2023). Objetivo de Desarrollo Sostenible 3: Salud y bienestar.
    https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/

    Ciencia UNAM-DGDC. (2021). Coronavirus ¿Cuántos tipos de vacunas hay?
    https://ciencia.unam.mx/contenido/infografia/158/coronavirus-cuantos-tipos-de-vacunashay-

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  31. Negacionismos en vacunas y en energías renovables, ¿cómo los relacionamos?

    En un mundo donde la información es inmediata, a veces perdemos la vista de lo que realmente nos mantiene sanos. En esta actividad nos centramos en preparar un artículo de divulgación de rigor. En el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 3 (Saludo y Bienestar), se busca garantizar una vida sana para todos, para ello una de nuestras mejores armas son las vacunas, las cuáles son una herramienta fundamental.

    1. ¿Cómo funciona realmente una vacuna?

    Por el contrario de lo que sugieren los movimientos negacionistas, la ciencia nos indica que introducir un antígeno de forma inocua en el sistema inmunitario ayuda a este a reconocer el “enemigo” (Centers for Disease Control and Prevention, 2024) (https://www.cdc.gov/vaccines-children/hcp/conversation-tips/index.html). Por esto las vacunas han permitido avances históricos en la salud pública, siendo herramientas clave para la supervivencia humana (Cerqueiro, 2015).

    • Desmontando el negacionismo.

    Para rebatir las pseudociencias que hay detrás del negacionismo es necesario indagar sobre argumentos, puesto que este se basa en miedos infundados que ignoran la evidencia científica. Por ello, hay que tener claro que los procesos de validación científica son exhaustivos, seguros y transparentes y que los datos demuestran y reflejan que la inmunización masiva es la forma más efectiva de control de enfermedades (Organización Mundial de la Salud, 2025) (https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/vaccines-and-immunization-what-is-vaccination).

    • La conexión entre vacunas y energías renovables.

    Por otro lado, existe un negacionismo de las energías renovables, que guarda relación directa con el negacionismo de las vacunas, puesto que en ambos campos el negacionismo suele surgir de la falta de información o de intereses ajenos a la ciencia. Por así decirlo, usar la energía renovable es una forma de “vacunar” nuestro planeta contra la crisis climática.

    • Conclusión.

    Este artículo sirve como punto de debate para relacionar temas de actualidad. Entender que tanto la vacunación como la transición energética son pilares del desarrollo sostenible nos permite combatir errores conceptuales en los alumnos, atacándolos de raíz.

    BIBLIOGRAFÍA.

    Centers for Disease Control and Prevention. (2024, August 9). Talking with Parents about Vaccines. Centers for Disease Control and Prevention.

    Cerqueiro, C. X. (2015, June 6). Vacunas. Cuando la evidencia es lo que cuenta. Principia.

    Organización Mundial de la Salud. (2025, October 22). Vacunas e inmunización: ¿qué es la vacunación? Organización Mundial de La Salud.

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  32. VACUNAS: CUANDO LA EVIDENCIA ES LA MEJOR MEDICINA CONTRA EL MIEDO

    ​Imagínate retroceder apenas un siglo: un mundo donde la polio paralizaba a miles de niños cada verano y la viruela era una sentencia de muerte casi segura. Hoy, esas realidades nos parecen relatos de una época oscura, casi una película de ciencia ficción. Pero tenemos que tener claro que este hito en el mundo científico no ocurrió por azar, sino gracias a uno de los mayores descubrimientos del ser humano: las vacunas.

    Las vacunas se encuentran entre los mayores logros de la salud pública a lo largo de la historia, previniendo millones de enfermedades y muertes cada año. Podríamos decir que después del agua potable, son la herramienta que más vidas ha salvado en la historia. Sin una cobertura vacunal sólida, es imposible garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades. (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0212656718302750)

    Sin embargo, nos enfrentamos a una paradoja desconcertante. En la era con más acceso a la información de la historia, ha aumentado, por el contrario, la preocupación sobre la seguridad de las vacunas y el negacionismo ha logrado que el ruido mediático eclipse a la evidencia científica, construyendo un muro de desconfianza. Aunque es mucho más probable que una persona se vea afectada por una enfermedad inmunoprevenible que por el efecto de una vacuna, algunas personas deciden no vacunarse o no vacunar a sus hijos con las recomendadas debido a percepciones inadecuadas sobre el riesgo de enfermar o la seguridad de estas. Así por ejemplo surgen preguntas y sugerencias como ¿debería de ser obligatorio en las guarderías que los bebés estuvieran vacunados?  ​(https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0716864020300407)

    Mientras los laboratorios logran hitos sin precedentes como descifrar el código genético de un virus en cuestión de días o detectores tempranos de enfermedades neurodegenerativas, en las calles y en las redes sociales crece un murmullo de resistencia. El negacionismo, alimentado por el miedo, la desinformación y una profunda crisis de confianza en las instituciones, amenaza con derribar décadas de progreso global. Este movimiento no es solo una falta de conocimiento; es un fenómeno complejo que mezcla miedos reales con noticias falsas.  Como bien nos invita a reflexionar la lectura de Principia, cuando nos alejamos de los datos, entramos en un terreno peligroso donde las opiniones pesan más que las vidas salvadas.   (https://principia.io/2015/06/06/vacunas-cuando-la-evidencia-es-lo-que-cuenta/).

    Ahora, entremos en materia. Imagínate que pudieras darle a tu cuerpo un «manual de instrucciones» para derrotar a un enemigo antes siquiera de que este aparezca. Eso es, en esencia, lo que hace una vacuna. Desde un punto de vista biológico, vacunar no es más que «entrenar» a nuestro ejército interno. En lugar de enfrentarse a un virus real y peligroso de forma inesperada, el cuerpo recibe una versión inofensiva o una parte diminuta del patógeno.

    ​Este «entrenamiento» permite que los linfocitos B y T, las defensas de nuestro organismo, reconozcan al «enemigo» antes de que el ataque real ocurra. El sistema genera una memoria inmunológica; así, si el patógeno real intenta entrar en el futuro, el cuerpo ya sabe cómo derrotarlo de inmediato.

    ​Además, este mecanismo no solo protege a quien recibe el pinchazo, sino que crean un escudo para los más vulnerables (bebés, ancianos o personas inmunodeprimidas) y  es la base de lo que se conoce como inmunidad colectiva o de rebaño. Cuando la gran mayoría de una población está vacunada, el virus se queda sin «huéspedes» y deja de circular, protegiendo indirectamente a estos sectores de riesgo.  (https://elpais.com/ciencia/2021-04-21/que-es-la-inmunidad-de-rebaño-y-por-que-es-tan-dificil-de-alcanzar.html).

    Por lo tanto, el negacionismo no es un debate académico inocuo; es una crisis de salud que afecta a la población.

    El origen de la desconfianza: El mito que no muere

    ​El negacionismo moderno se alimenta de la desmemoria y desde luego, no nació de la nada.  El miedo actual no surge de la observación clínica, sino de mitos que la ciencia ya ha pulverizado pero parece que no lo vemos o no queremos verlo. (https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?pid=S1409-0902008000200001&script=sci_arttext)

    El caso más paradigmático es el fraude del estudio de finales de los 90 que vinculó la vacuna triple vírica con el autismo. Aunque se demostró que los datos fueron manipulados por intereses económicos y el autor perdió su licencia, la «semilla de la duda» quedó plantada. (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0212656718302750)

    ​La ciencia ha desmentido este vínculo en miles de estudios posteriores, confirmando la seguridad absoluta de las intervenciones, pero el rumor sigue vivo en las redes sociales, donde el eco del miedo suele ser más fuerte que el rigor de los datos.

    ​¿Más prueba de ello? Que seguimos escuchando frases como,  ¿Sobrecargan el sistema inmune de los niños? ​Este es un argumento frecuente, pero científicamente infundado. Los recién nacidos son capaces de responder a miles de antígenos simultáneamente. La exposición a las vacunas es minúscula comparada con la cantidad de bacterias y virus con los que un bebé interactúa simplemente al gatear o llevarse un objeto a la boca.

    ​¿Aumenta el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)? ​En los años 80, se intentó vincular la vacuna DTPw con el SMSL. Sin embargo, estudios exhaustivos demostraron que no existía relación causal. De hecho, las tasas de SMSL han bajado mientras los esquemas de vacunación se han vuelto más robustos.

    ​¿Aumentan los casos de alergias y asma? ​No existen pruebas de que las vacunas causen un aumento de estas condiciones. Los sistemas de farmacovigilancia son hoy más estrictos que nunca, detectando cualquier efecto adverso mínimo para garantizar que el beneficio siempre sea inmensamente superior al riesgo. (https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-falsas-creencias-sobre-las-vacunas-S0212656718302750)

    ​Este justamente parece ser un punto clave que el negacionismo ignora y es que las vacunas están sujetas a una vigilancia constante. Casos históricos, como el «incidente Cutter» en 1955 o la retirada de la primera vacuna contra el rotavirus (Rotashield) a finales de los 90, demuestran que el sistema funciona. Cuando se detecta un problema, las agencias reguladoras (como la FDA o la EMA) actúan con transparencia y rapidez. Establecen procedimientos de seguridad en la fabricación, almacenamiento, manipulación, distribución y administración de las vacunas, así como sistemas de farmacovigilancia muy estrictos que tienen como función detectar posibles incidentes tras la administración de las vacunas. (https://www.scielosp.org/pdf/rcsp/2011.v37n1/149-158/es)

    El Negacionismo como riesgo social

    ​El negacionismo a menudo se alimenta de la «falacia de la falsa equivalencia»: la idea de que la opinión de un influencer en redes sociales vale lo mismo que el consenso de miles de investigadores. ​Negar la evidencia científica no es un ejercicio de libertad individual, sino un riesgo colectivo. Cuando las tasas de inmunización caen por debajo del 95%, enfermedades que dábamos por erradicadas, como el sarampión o la tos ferina, resurgen con una violencia inusitada. El negacionismo se disfraza frecuentemente de «libertad de elección», pero en salud pública, nuestras decisiones individuales tienen un eco profundo en los demás. Como se ha expuesto anteriormente, al dejar de vacunar, no solo exponemos a nuestra propia familia, sino que retiramos el ladrillo que sostiene la seguridad de los niños, ancianos y las personas inmunodeprimidas que dependen de que el virus no esté en la calle.

    Esto afecta directamente al Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 (ODS 3) de las Naciones Unidas, que busca garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos. Y aquí se exponen ejemplos de por qué las vacunas son una pieza clave para cumplir este objetivo: (https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/)

    • ​Reducción de la mortalidad infantil: Han evitado millones de muertes por enfermedades como el sarampión o la polio y prevenido epidemias globales.
    • ​Sostenibilidad económica: Prevenir una enfermedad es mucho más barato para un sistema público de salud que tratar una epidemia o las secuelas permanentes de una infección grave.
    • ​Equidad: El acceso universal a las vacunas garantiza que incluso las comunidades más pobres tengan una oportunidad de prosperar sin el lastre de enfermedades prevenibles. (https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1887-85712012000200009&script=sci_arttext&tlng=pt)

    ​Debemos recordar que, cuando la evidencia habla, las dudas deberían disiparse por el bien común. Vacunarse es un acto de solidaridad, una apuesta por el futuro y la herramienta más poderosa que tenemos para que las tragedias del pasado no vuelvan a ser nuestro presente.

    ​​​La ciencia, a diferencia de las corrientes de opinión en redes sociales, es un sistema de corrección constante. Ignorar esto y la seguridad más que demostrada de las vacunas no es un acto de escepticismo saludable, sino un lujo peligroso que no podemos  permitirnos.

    Aquí entonces os dejo con una pregunta que nos invita a reflexionar ¿En qué momento decidimos que nuestra «intuición» individual, alimentada por algoritmos de redes sociales, pesa más que el derecho a la supervivencia de los miembros más vulnerables de nuestra comunidad?

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